‘Las Fortalezas de la Ruta’ se detiene en el frente izquierdo de Cartagena, escenario del primer disparo al Castillo Olite
El espacio de la SER recorre Santa Ana, San Isidoro y San Leandro y repasa su papel en la defensa del puerto y en episodios clave de la historia

'Las Fortalezas de la Ruta' T1X04:Santa Ana, San Isidoro y San Leandro, el sistema defensivo que protegía la entrada al puerto de Cartagena
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Cartagena
El espacio ‘Las Fortalezas de la Ruta’ de Hoy por Hoy Cartagena sitúa, en esta ocasión, en el frente izquierdo del puerto, una zona clave en la protección de la bocana y en la evolución del sistema militar cartagenero.
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El presidente de la Asociación de Fortalezas y Castillos de Cartagena (AFORCA), Juan Lorenzo Gómez Vizcaíno, explica que estas fortificaciones, Santa Ana, San Isidoro y Santa Florentina, y San Leandro, forman parte de un conjunto estratégico que fue transformándose a lo largo de los siglos en función de las necesidades defensivas y los avances tecnológicos.

AFORCA / AFORCA

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“La primera alusión a la batería de Santa Ana es de 1712”, señala, recordando que el origen de estas fortificaciones se remonta al siglo XVIII. Sin embargo, lo que hoy se observa es el resultado de sucesivas reformas en los siglos XIX y XX, cuando la evolución de la artillería obligó a replantear tanto la ubicación como la estructura de las defensas.

ANTIGUO FUERTE DE SANTA ANA ANTES DE SU ULTIMA REFORMA / AFORCA

ANTIGUO FUERTE DE SANTA ANA ANTES DE SU ULTIMA REFORMA / AFORCA
En sus inicios, Santa Ana fue poco más que un punto de artillería. Con el paso del tiempo, se transformó en un fuerte más complejo, con elementos defensivos más avanzados. “Se reformó para adoptar una silueta más suave, con ángulos menos pronunciados, precisamente para que los proyectiles enemigos pudieran rebotar”, explica Gómez Vizcaíno, evidenciando cómo la arquitectura militar respondía directamente a los cambios en el armamento.

BATERIAS DE SANTA ANA, SAN ISIDORO Y SANTA FLORENTINA EN 1872 ANTES DE SU ULTIMA REFORMA / AFORCA

BATERIAS DE SANTA ANA, SAN ISIDORO Y SANTA FLORENTINA EN 1872 ANTES DE SU ULTIMA REFORMA / AFORCA
Uno de los elementos más característicos de estas baterías son las casamatas, estructuras diseñadas para proteger tanto a los cañones como a los artilleros. “La casamata es una concavidad en la que se sitúa el cañón y solo asoma por una pequeña abertura”, detalla. Estas soluciones se desarrollaron especialmente en zonas de combate cercano, como las bocanas de los puertos, donde el enfrentamiento con buques enemigos podía producirse a corta distancia.

AFORCA / AFORCA

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El recorrido continúa con San Isidoro y Santa Florentina, dos baterías que en origen funcionaban de forma independiente pero que terminaron integrándose en una única posición. “Llegó a tener nueve casamatas, aunque finalmente solo se artillaron tres”, apunta. Este enclave no solo tuvo relevancia militar, sino también histórica, ya que desde aquí se realizaron salvas de ordenanza en momentos clave del reinado de Amadeo de Saboya, tanto en su llegada como en su salida de España.

SAN ISIDORO Y SANTA FLORENTINA EN PLENA REFORMA / AFORCA

SAN ISIDORO Y SANTA FLORENTINA EN PLENA REFORMA / AFORCA
Además, durante la Guerra Cantonal, esta batería cambió de nombre y pasó a denominarse Daoiz, reflejo de los contextos políticos que también influían en estos espacios militares.
Por su parte, la batería de San Leandro representa el presente y el futuro de este patrimonio. Tras décadas de abandono, este enclave se encuentra actualmente en proceso de restauración. “Está viendo la luz después de años de trabajo y creemos que la restauración está siendo magnífica”, destaca Gómez Vizcaíno, subrayando la complejidad de este tipo de intervenciones, que requieren tiempo, planificación y financiación.

GRABADO DE LA BATERIA DE SAN LEANDRO EN EL S. XVIII / AFORCA

GRABADO DE LA BATERIA DE SAN LEANDRO EN EL S. XVIII / AFORCA
San Leandro destaca por su papel en la historia reciente. Desde esta posición se realizó el primer disparo contra el buque Castillo Olite en marzo de 1939, en uno de los episodios más trágicos de la Guerra Civil en Cartagena. “Fue el primer disparo”, recuerda, marcando el inicio de un desenlace que dejó más de mil fallecidos.

AFORCA / AFORCA

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Más allá de su función militar, estas baterías también tuvieron usos complementarios. Algunas de ellas sirvieron como almacenes, polvorines o incluso espacios para pruebas de armamento, lo que evidencia su importancia dentro del entramado defensivo de la ciudad.
Gómez Vizcaíno insiste en que el valor de estas fortificaciones no reside únicamente en su arquitectura o en su estética, sino en su papel activo en la historia. “No solo son bonitas, es que han entrado en combate. Forman parte de la historia real de Cartagena y de España”, subraya.
Actualmente, solo el Fuerte de Navidad está completamente restaurado, mientras que otras posiciones, como San Leandro, avanzan en ese proceso. Un camino todavía largo hacia la puesta en valor de uno de los sistemas defensivos más singulares del Mediterráneo.




