Selecciona tu emisora

Ir a la emisora
PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

La ciencia del Viernes de Dolores: física, química y biología ocultas en la procesión del Cristo del Amparo

López Nicolás desvela cómo funcionan el equilibrio de los tronos, la percepción del color azul, la iluminación y hasta el “buche” nazareno bajo la mirada de la ciencia

MURCIA

La Semana Santa murciana es emoción, tradición y devoción… pero también ciencia en estado puro. El profesor, investigador y divulgador, José Manuel López Nicolás, analiza la ciencia de la Procesión del Viernes de Dolores y la procesión del Cristo del Amparo, una de las más icónicas de la ciudad de Murcia, para demostrar que detrás de cada paso hay física, química, biología y mucha ingeniería del cuerpo humano.

El laboratorio de López Nicolás la ciencia de la Procesión del Viernes de Dolores

El laboratorio de López Nicolás la ciencia de la Procesión del Viernes de Dolores

00:00:0019:39
Descargar

El código iframe se ha copiado en el portapapeles

El estudio toma como punto de partida el movimiento del trono, una estructura de más de 650 kilos que los estantes trasladan por las calles durante horas. Según explica López Nicolás, antiguo estante y ahora penitente, un trono es “un sistema físico colectivo”. Sus 32 portadores actúan como puntos de fuerza en equilibrio dinámico, ajustando constantemente el centro de masas con microcorrecciones musculares. Cada desnivel, cada giro y cada parada obliga al cuerpo a redistribuir tensiones utilizando la columna, la cadera y las rodillas como amortiguadores naturales. Con la edad, explica, la capacidad biomecánica disminuye, y llega el momento de ceder el puesto a los más jóvenes.

Pero la ciencia no se detiene bajo el trono, también está en la calle. El investigador analiza por qué el color azul de la procesión tiene tanta presencia y cómo cambia con la luz de las velas. La explicación está en los colorantes sintéticos que absorben el rojo y el verde y reflejan longitudes de onda en torno a los 450 nanómetros. De noche, con iluminación cálida entre 1.800 y 3.000 kelvin, el azul se oscurece, pero el cerebro lo percibe como más intenso debido a la adaptación visual y al predominio de los bastones, las células sensibles a la baja luz.

Incluso el famoso “buche” nazareno —caramelos, mona de Pascua, huevo cocido y habas— revela un sorprendente recorrido científico. El caramelo es un ejemplo perfecto de química térmica: la sacarosa se disuelve, se concentra y se transforma mediante caramelización a más de 160ºC. La mona es un sistema biológico donde el gluten, la levadura y la reacción de Maillard construyen su textura y aroma. El huevo cocido ilustra la desnaturalización progresiva de las proteínas según la temperatura. Y las habas, casi sin procesar, son semillas cargadas de compuestos bioactivos que liberan sabor solo cuando sus paredes celulares se rompen al morderlas.

López Nicolás concluye que observar la procesión con ojos científicos no resta emoción, sino que la amplifica. Revela la tecnología, la cultura material y los procesos naturales que conviven con la devoción. Una forma diferente de comprender una tradición que cada Viernes de Dolores transforma las calles de Murcia en un auténtico laboratorio al aire libre.

 

Directo

  • Cadena SER

  •  
Últimos programas

Estas escuchando

Hora 14
Crónica 24/7

1x24: Ser o no Ser

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir