Los hermanos Martínez Cava, y la nueva generación que revoluciona la imaginería de la Semana Santa murciana
Los jóvenes escultores abren su taller en San Antón a Hora Cofrade y relatan cómo vivieron su histórico debut con el Santísimo Cristo de las Almas

MURCIA
Los hermanos Juan y Sebastián Martínez Cava, dos jóvenes escultores murcianos que ya se han convertido en referencia de la imaginería regional, han abierto las puertas de su taller en el barrio de San Antón para compartir con Hora Cofrade cómo ha sido el camino que los ha llevado a vivir uno de los momentos más emocionantes de su trayectoria, el debut del Santísimo Cristo de las Almas, el conjunto escultórico que procesionó por primera vez el Domingo de Ramos del año pasado con la Cofradía de la Esperanza.
Los hermanos recuerdan cómo aquel estreno —marcado por la incertidumbre del tiempo y la responsabilidad de enfrentarse a su primera gran obra para la Semana Santa de Murcia— terminó con ambos llorando al ver salir a la imagen a la calle. “Fue como hacer magia”, explican. “Un proyecto que nace de un dibujo y se convierte en algo real, algo que mueve a la devoción”.
El encargo llegó casi por sorpresa, impulsado por la confianza de Enrique Monpeán, quien conocía a los escultores desde niños y apostó por ellos para presentar un boceto a la cofradía. Tras meses de trabajo y la recuperación de una capilla en la iglesia que permitió ubicar el nuevo paso, el proyecto tomó forma hasta convertirse en realidad. La cofradía celebró incluso la presentación pública de la maqueta en el Casino de Murcia en 2022.
Autodidactas, sin tradición escultórica previa en la familia y marcados por la admiración a Salzillo y al barroquismo murciano, los Martínez Cava trabajan sin colaboradores externos. Todas las fases —talla, estucado, policromía— salen exclusivamente de sus manos. Las jornadas, reconocen, pueden superar las 12 horas diarias. “Somos nuestros peores críticos”, admiten entre risas, recordando cómo han retallado rostros enteros de imágenes a solo semanas de su bendición.
Su taller es también un pequeño templo procesionista: entre golpes de gubia suenan marchas, retransmisiones antiguas y música variada que acompaña un proceso creativo que nunca se detiene. Actualmente, reconocen, tienen trabajo comprometido hasta 2028, incluidos nuevos estrenos para la Cofradía del Perdón y encargos en otras localidades como Orihuela.
A pesar del éxito, mantienen la humildad. “Estamos en un momento de aprendizaje constante”, señalan. Pero no esconden la emoción de haber cumplido su gran sueño, debutar en la Semana Santa de su ciudad y en su cofradía de siempre.
Los Martínez Cava dan un mensaje final a niños y jóvenes que sienten curiosidad por la imaginería: “Que no abandonen su vocación. Que trabajen lo que les emocione y encuentren apoyo en casa. Si valen, la vida sola se lo pondrá delante”.
Con talento, disciplina y pasión, los Martínez Cava representan una nueva generación que mantiene viva la tradición escultórica murciana y demuestra que la Semana Santa sigue siendo un espacio para la creación y la emoción.




