Rosa Peñalver: "Un machista es un machista, aunque sea procesionista"
La columnista de Hoy por Hoy Murcia reflexiona sobre la negativa de la cofradía de Sagunto a permitir que las mujeres formen parte de su procesión

Desde mi claro del bosque: mujeres, Semana Santa y Sagunto
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Murcia
La decisión de la cofradía de Sagunto —una ciudad de 73.000 habitantes— de vetar la participación de mujeres en su procesión de Semana Santa ha despertado indignación dentro y fuera de comunidad valenciana. Este martes, Rosa Peñalver ha dedicado su columna semanal 'Desde mi claro del bosque' a analizar lo ocurrido y a mirar de frente un debate que, lejos de ser nuevo, se repite en distintos rincones del país.
Murcia avanza… pero otros retroceden
Rosa comenzó recordando el contraste entre la decisión tomada en Sagunto y lo vivido en Murcia este año, donde una mujer murciana será la primera estante del Cristo de la Sangre. "Aquí conviven los avances con inercias difíciles de mover", hemos escuchado, subrayando que los pasos hacia la igualdad son desiguales según territorio y cofradía.
En su reflexión, Peñalver pone el foco en el argumento más utilizado para impedir la participación femenina: la tradición. Una tradición que, denuncia, solo se invoca "cuando interesa". Y lo hace con ironía, recordando que si realmente se respetaran las costumbres de hace 500 años, quienes defienden esa pureza tradicional deberían estar ayunando, vistiendo sayal o pidiendo permiso a Roma incluso para votar un domingo.
"¿De verdad no las esperaban de sus propios hombres?"
Uno de los pasajes más llamativos de la columna ha sido la interpelación directa a las mujeres de Sagunto, sorprendidas al conocer que sus vecinos —sus parejas, hermanos, padres o hijos— habían votado mayoritariamente en contra de ellas.
"¿Es que no los conocían? Un machista lo es aunque sea procesionista”" afirmaba Rosa, invitándolas a reflexionar con serenidad pero sin ingenuidad sobre quiénes han tomado esa decisión y qué implica para su día a día.
La columnista también ha señalado la ausencia de posicionamiento firme por parte de la Iglesia católica, que en otros territorios sí ha instado a cambiar estatutos para permitir que las cofradías sean inclusivas. "Cuando se trata de apoyar a las mujeres, los santos varones de la Iglesia suelen esconderse", ha dicho, recordando además la presencia de un sacerdote joven celebrando el resultado de la votación junto a los cofrades.
La referencia de una oyente al veto producido el año pasado en la cofradía marraja de Cartagena —que negó desfilar a una madre y su hija— demuestra que el problema no es aislado, ni exclusivo de un pequeño pueblo valenciano. La igualdad avanza, sí, pero también encuentra tropiezos.




