La Ventana Región de Murcia

Andrea Martínez rescata las voces femeninas silenciadas en su libro “Anónimo es nombre de mujer”

La autora ha presentado 'Anónimo es nombre de mujer en Murcia', un libro que reivindica las voces de esas mujeres que tuvieron que usar seudónimo para firmar

Andrea Martínez presenta en Murcia su libro 'Anónimo es nombre de mujer'

La escritora Andrea Martínez ha presentado esta semana en Murcia su libro Anónimo es nombre de mujer, un ensayo que realiza un recorrido por todas esas autoras que la historia dejó en sombra: mujeres que escribieron desde el anonimato, el exilio, la pobreza o el miedo, y cuyas voces apenas han sido recogidas en los libros de literatura.

El ensayo, de casi 300 páginas, toma como punto de partida una célebre frase de Virginia Woolf —“me atrevo a adivinar que Anónimo era a menudo una mujer”— para reivindicar que detrás de tantas obras sin firma hubo escritoras que no pudieron utilizar su nombre. Aunque reconoce avances evidentes respecto a épocas pasadas, Andrea señala que “todavía hoy persisten prácticas editoriales que dificultan que las mujeres jueguen en igualdad de condiciones”, como el uso de iniciales para ocultar la autoría femenina.

La autora ha contado en La Ventana de la Región de Murcia algunas de las historias que más la sorprendieron durante su investigación, como la de Zelda Fitzgerald, esposa de Scott Fitzgerald, cuyos diarios e incluso un manuscrito fueron apropiados por él.

Andrea ha explicado que la idea de escribir este libro surgió una parte de oportunidad y otra profundamente personal. En las últimas páginas rinde homenaje a una mujer de su propia familia, que escribió durante toda su vida sin llegar a publicar: “Quería que su nombre tuviera un espacio”, y confesó que la escritura del libro fue también “un acto político y democrático” para recuperar voces a las que no se les dio espacio.

Un acto para recuperar voces que no tuvieron espacio

Andrea Martínez ha revisado también libros de texto escolares recientes como parte de su investigación y reconoce la escasa presencia de mujeres en los planes de estudio. “Diez años después de dejar el instituto, los datos siguen siendo los mismos”, lamenta, porque la educación continúa transmitiendo un canon construido casi exclusivamente por hombres. Para Martínez, el problema es tanto político, por las continuas reformas educativas sin un marco estable, como social, marcado por fenómenos como la criptoginia, el borrado sistemático de los logros femeninos.

A pesar de los avances, Andrea reconoce que el miedo a firmar con nombre propio sigue existiendo. “Las mujeres tendemos a sobreanalizarnos y a pensar más en el qué dirán”. Ella misma sintió vértigo antes de la publicación del libro, al exponerse personalmente en su propio ensayo. “Tengo que construir una imagen de solvencia que sé que tengo, pero no sé si el mundo sabe que la tengo”.

Anónimo es nombre de mujer concluye con una reflexión que también cerró su paso por la radio: “Lo importante es que nuestro nombre no se borre de la historia”. Una reivindicación que, con este libro, Andrea Martínez ha convertido en acto de memoria y de justicia literaria.

Ana López Nicolás

Ana López es periodista, redactora en Radio Murcia...