El duelo en tiempos de redes sociales: cuando la pérdida se hace pública
Mirelle Rosique alerta de los riesgos de exponer el dolor en internet y recomienda cautela y acompañamiento humano
El duelo en tiempos de redes sociales: cuando la pérdida se hace pública
MURCIA
Cada vez más personas afrontan la pérdida de un ser querido a través de las redes sociales. Lo que antes era un proceso íntimo, reservado al hogar y al entorno cercano, se ha convertido en una experiencia compartida ante miles de ojos. Así lo explica la experta en acompañamiento emocional Mirelle Rosique, que analiza cómo el duelo se ha transformado en la era digital.
El duelo en tiempos de redes sociales: cuando la pérdida se hace pública
En el podcast 'Aprender a vivir con la ausencia', Rosique recuerda que no existe una única forma correcta de vivir el duelo. Cada persona transita este proceso según su historia, su vínculo y su ritmo. Sin embargo, la exposición en redes introduce elementos nuevos: publicaciones, vídeos, hashtags o álbumes digitales que permanecen en el tiempo y que pueden convertirse en apoyo… o en una carga.
La especialista advierte de la llamada “tiranía del like”. En los momentos más vulnerables, esperar reacciones o comentarios puede generar dependencia emocional, comparaciones y un incremento del dolor. Publicar precipitadamente, impulsados por la necesidad de validación, puede llevar a arrepentimientos posteriores: lo que se sube a internet rara vez desaparece.
Otro riesgo son los comentarios desafortunados, que pueden aparecer incluso con buena intención, pero que no siempre resultan útiles para quien atraviesa un proceso tan delicado. A esto se suma la hiperconectividad: revisar notificaciones constantemente agota y desvía la atención de lo esencial, que es cuidarse y permitirse sentir.
Por ello, Rosique recomienda un “ayuno digital” en ciertos momentos del duelo: silenciar redes, escribir en un diario en lugar de publicar, y sobre todo buscar apoyo humano real, en familia, amistades o grupos de acompañamiento.
La tecnología —recuerda— debe estar al servicio de las personas, no al revés. Y en el duelo, más que nunca, la presencia y la cercanía siguen siendo insustituibles.