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Salud y bienestar

Mer Blanquet: "El suelo pélvico no es solo un músculo, es emoción, cuerpo y calidad de vida"

La fisioterapeuta y divulgadora Mer Blanquet conversa con Anna Gil Wittke en Hablando Claro sobre la importancia de conocer, cuidar y tratar el suelo pélvico a lo largo de todas las etapas de la vida de la mujer

Anna Gil Wittke: el suelo pélvico en la mujer

Murcia

En una nueva entrega de Hablando Claro, el espacio de Anna Gil Wittke en Hoy por Hoy Murcia, la fisioterapeuta y referente internacional en suelo pélvico Mer Blanquet compartió su experiencia profesional y personal para explicar por qué esta parte del cuerpo sigue siendo una gran desconocida… hasta que aparecen los problemas.

Blanquet llegó a esta especialidad casi por necesidad. Su segunda hija nació con una malformación congénita que la llevó a viajar a Francia para formarse con especialistas en reeducación perineal. Aquella búsqueda personal acabó convirtiéndose en una trayectoria profesional pionera en España: "La vida a veces te elige", resumió.

Desde entonces ha trabajado para introducir esta disciplina en nuestro país, tanto en consulta como en la docencia universitaria, convirtiéndose en una de las voces más reconocidas en fisioterapia de suelo pélvico.

El suelo pélvico: mucho más que un grupo de músculos

Durante la conversación, Blanquet explicó de forma clara qué es realmente el suelo pélvico: un sistema de músculos y ligamentos que sostiene órganos como vejiga, útero y recto, y que en la mujer es especialmente vulnerable por su anatomía "abierta", adaptada al embarazo y al parto.

Esa particularidad, unida a los cambios hormonales de cada etapa vital, incrementa el riesgo de que aparezcan disfunciones. A esto se suma la falta de información: muchas mujeres solo acuden a consulta cuando ya hay dolor, incontinencia o dificultades en las relaciones sexuales.

"No deberíamos pensar en el suelo pélvico solo cuando falla. También necesita prevención", insistió la especialista.

Gil Wittke recordó que todavía hoy es habitual que algunas mujeres reciban como respuesta un "todo está bien" cuando expresan dolor o falta de sensibilidad tras un parto o durante la menopausia, pese a que esos síntomas no deberían considerarse normales.

Disfunciones frecuentes y falsas normalizaciones

Blanquet subrayó que situaciones habituales —como pérdidas de orina, dolor en la penetración, disminución de la sensibilidad o cambios en el orgasmo— no deben normalizarse. "Lo que durante años se ha dado por normal… no lo es", explicó.

Entre las disfunciones más frecuentes mencionó la pseudoanorgasmia, la dispareunia (dolor en las relaciones) o los cambios relacionados con la menopausia, condicionados por la caída de estrógenos y la sequedad vaginal. También recordó que la lactancia puede provocar una reducción temporal de estrógenos que influye en la respuesta sexual.

En muchos casos, aclaró, estas alteraciones tienen solución si se evalúan correctamente y se trabaja sobre su origen real, que no siempre es físico: el estrés, la ansiedad o la percepción del propio cuerpo influyen directamente en cómo se manifiesta el dolor.

La importancia del acompañamiento multidisciplinar

Blanquet pidió una mirada más amplia sobre la salud del suelo pélvico, que combine fisioterapia, educación emocional y un seguimiento especializado durante etapas sensibles como el posparto.

"No podemos tratar esta zona como un simple músculo. Lo que ocurre aquí está muy conectado con cómo gestionamos el miedo, el dolor y los cambios vitales", señaló. A su juicio, el posparto sigue siendo un momento con "mucho vacío" para la mujer, tanto en información como en apoyo profesional.

La fisioterapeuta insistió en la necesidad de acudir a especialistas —fisioterapeutas de suelo pélvico, matronas o profesionales de la salud sexual— que ofrezcan una evaluación adecuada y un acompañamiento real para evitar que los problemas se cronifiquen.

Un mensaje final sobre calidad de vida y bienestar sexual

La conversación concluyó con un mensaje nítido: la salud del suelo pélvico es parte fundamental de la calidad de vida y debe cuidarse sin vergüenza ni tabúes. "Da igual la edad: el derecho al placer y a no sentir dolor lo tenemos siempre", afirmó Blanquet.

Antes de concluir, Anna Gil Wittke recordó que muchas mujeres siguen viviendo en silencio molestias que afectan a su suelo pélvico y a su vida sexual, convencidas de que "son cosas de la edad" o consecuencias inevitables de la maternidad.

Subrayó que no hay que resignarse: "Cuando algo cambia en nuestro suelo pélvico y nos incordia, no es normalizarlo; es buscar respuestas", apuntó. Y animó a las oyentes a prestar atención a su cuerpo, a preguntar y a pedir ayuda cuando algo no encaja: "La calidad de vida también es cómo vivimos nuestra sexualidad".

Paco Sánchez García

Procedente de la emisora de su pueblo (Bullas),...