"No somos un país nórdico; los mediterráneos tendemos a tener gente que se dedica al furtivismo y hay que controlarlo siempre"
Ante el recorte de personal, los instructores reivindican su "vigilancia indirecta" para proteger la reserva marina de Islas Hormigas y Cabo de Palos que es el motor turístico de la Región

Entrevista presidente de Centros de Buceo de la Región, Sergi Pérez
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Cartagena
La Reserva Marina de Islas Hormigas, en Cabo de Palos, se enfrenta a un cambio de paradigma en su sistema de protección que ha encendido todas las alarmas entre los sectores que mejor conocen sus profundidades. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha puesto en marcha un plan para transformar la vigilancia tradicional, basada en la presencia humana y patrullas constantes, en un modelo apoyado en la tecnología digital y el uso de drones. Esta transición, que busca modernizar el control de uno de los espacios con mayor biodiversidad de Europa, ha generado una profunda inquietud en los centros de buceo de la Región de Murcia y en la comunidad científica, que temen que la sustitución de vigilantes por sensores deje la puerta abierta al furtivismo.
Sergi Pérez, presidente de la Asociación de Centros de Buceo de la Región, ha sido claro al expresar el sentimiento de incertidumbre. Según explica Pérez, la idiosincrasia del Mediterráneo obliga a mantener la guardia alta porque "no somos un país nórdico y los ribereños tendemos a tener gente que se dedica al furtivismo", un problema que requiere una vigilancia constante y activa para ser atajado.
La mayor preocupación se centra en las aguas exteriores, donde se encuentra el emblemático Bajo de Fuera, una formación submarina única que Pérez describe como "una de las maravillas de la naturaleza en cuanto a cantidad de vida y diversidad". Es precisamente en este punto, alejado de la costa y de difícil acceso para los servicios convencionales, donde el sector considera que la vigilancia es más necesaria que nunca. "El hecho de que no haya vigilancia allí siempre te preocupa", señala el presidente, quien advierte que, aunque el Ministerio prometa nuevos medios técnicos, todavía existe un gran desconocimiento sobre cómo se van a implementar realmente. Para los expertos, el éxito de la reserva durante décadas se ha basado en que "siempre que haya una especie de vigilancia que promueva una sensación de tener que irte escondiendo para poder hacer el mal, va a ser un acicate para no delinquir".
Este cambio de rumbo no sólo afecta a la seguridad frente a la pesca ilegal, sino que ya ha tenido consecuencias directas en la estructura científica de la reserva. Pérez confirma que "se ha reducido parte del presupuesto para el personal, lo que afecta al observador biólogo", una figura clave que, aunque no ejerce labores policiales, es fundamental para el estudio y seguimiento de la biodiversidad. A pesar de que los funcionarios públicos mantienen sus puestos, la desaparición de las contratas privadas que reforzaban la seguridad ha dejado un vacío que la tecnología aún no ha llenado. "Estamos a la espera de ver cuáles serían esos pasos y cómo va a suceder", admite Pérez, quien recalca que, ante la falta de información detallada, el sector se mantiene en una postura crítica pero expectante.
Mientras el debate administrativo continúa, los centros de buceo siguen ejerciendo una "labor de vigilancia indirecta" que resulta vital para el día a día de la reserva. Al estar presentes en el agua durante las horas de sol, son los propios instructores y buceadores quienes detectan a menudo a personas que, por desconocimiento, incumplen la normativa. "A veces encontramos a gente pasando un curricán por la reserva y simplemente se les advierte; normalmente la reacción es de plegar e irse y pedir disculpas porque no sabían que estaban en un lugar así", relata Pérez, destacando que en la actualidad "no suele haber conflictos en ese sentido" y que la gente suele ser receptiva a los consejos de retirada.
A pesar de la sombra que proyecta este cambio en la gestión, la Reserva de Cabo de Palos e Islas Hormigas se consolidada como "uno de los activos que tiene la Región de Murcia para desestacionalizar el turismo". La comunidad científica y los profesionales del buceo coinciden en que la modernización es bienvenida siempre que no suponga un paso atrás en la seguridad, ya que, como concluye Pérez, lo que siempre van a exigir es "un aumento de la vigilancia" para garantizar que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de un espectáculo de vida y naturaleza que hoy por hoy es único en el mundo.

Teresa García Navarro
Licenciada en Filología Hispánica y en Periodismo. Más de 30 años ligada a la comunicación. Comenzó...




