Ocio y cultura

Carthago Nova revela el ingenio de sus artesanos: una técnica de pintura única del siglo I

Un estudio desvela una “receta” avanzada de pigmentos que evidencia el alto nivel técnico en la Cartagena romana

Estancias de la casa romana / Museo Thyssen

MURCIA

Un descubrimiento arqueológico en Cartagena ha permitido mirar de cerca al saber hacer de los artesanos de hace dos mil años. Un equipo de investigadores de las universidades de Murcia y Córdoba ha identificado una técnica de pintura mural inédita en Hispania, utilizada en el siglo I en una domus de la antigua Carthago Nova, que demuestra el elevado conocimiento técnico de quienes decoraban las viviendas más importantes de la ciudad romana.

El hallazgo procede del análisis de las pinturas murales conservadas en la llamada domus de Salvio, una de las casas privadas mejor preservadas del yacimiento cartagenero. El estudio revela que los artesanos no solo dominaban el origen y comportamiento de los pigmentos, sino que aplicaban una auténtica “receta” avanzada que permitía reducir costes sin renunciar a la durabilidad y al prestigio visual.

La clave está en una mezcla de pigmentos que incorporaba cinabrio, conocido como “oro rojo” y uno de los minerales más caros del mundo romano, combinado estratégicamente con otros compuestos. Esta fórmula permitía lograr tonos intensos y resistentes utilizando menos cantidad del material más valioso. Un uso inteligente de los recursos que, hasta ahora, solo tenía un precedente documentado en Éfeso, en la actual Turquía.

Los análisis científicos, realizados en laboratorios especializados mediante difracción de rayos X y espectroscopía Raman, han identificado una paleta compleja: blanco de carbonato cálcico, negro de carbón vegetal, amarillo de goethita, verde de glauconita con restos de azul egipcio —el primer pigmento sintético conocido— y una mezcla de cinabrio y óxidos de hierro para los rojos.

Pero lo más relevante no es tanto la combinación de colores como su aplicación sobre los muros, que apunta a la existencia de talleres especializados y recetarios técnicos compartidos entre artesanos, no solo en la Región de Murcia, sino dentro de una red de conocimientos extendida por el Mediterráneo romano.

El descubrimiento refuerza la idea de que Cartagena fue un centro cultural y económico de primer nivel en época romana, y sitúa a la Región de Murcia en el mapa de la investigación internacional sobre técnicas artísticas antiguas. Más allá del lujo, estas pinturas hablan de ciencia, experimentación y transmisión del conocimiento, dos mil años antes de que existieran manuales modernos de restauración o bellas artes.