Cuando tener papeles deja de ser un privilegio y pasa a ser un derecho
La regularización extraordinaria abre una oportunidad histórica para miles de personas migrantes en la Región de Murcia, pero su éxito dependerá del acompañamiento social y administrativo en las próximas semanas

Belinda Ntutumu (Regularización Ya), y Juan Guirado (Convivir Sin Racismo) en Hoy por Hoy Murcia
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Murcia
Durante años han vivido en silencio. Han trabajado, han cuidado, han cosechado, han criado hijos en escuelas murcianas. Sin papeles. Esta semana, ese silencio empieza a romperse. La regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno abre la puerta a que miles de personas migrantes dejen atrás la irregularidad administrativa y accedan, por primera vez, a un permiso de residencia y trabajo.
En la Región de Murcia, donde la presencia de población migrante es estructural en sectores clave como el campo, los cuidados o la hostelería, las organizaciones sociales coinciden en que no se trata de una medida simbólica, sino de un cambio real para personas que ya forman parte del día a día de barrios y pueblos.
Así lo explicaron en Hoy por Hoy Murcia Belinda Ntutumu, delegada de Regularización Ya, y Juan Guirado, portavoz de Convivir Sin Racismo, dos voces que llevan años trabajando sobre el terreno con quienes ahora afrontan un proceso decisivo.
Más que un trámite: "Por fin se reconoce una vida hecha aquí"
Para Belinda Ntutumu, la clave de esta regularización no está solo en el permiso, sino en lo que representa: "Se va a reconocer esa vulnerabilidad, esa vida que muchas personas llevan años construyendo sin derechos. Por fin van a poder tener una identidad administrativa que les permita vivir con dignidad y sin miedo".
Detrás de cada expediente hay historias de familias arraigadas, menores escolarizados y personas que han sostenido buena parte de la economía regional sin poder cotizar ni demostrar oficialmente su trabajo. "No es un regalo", subraya Ntutumu, "es un derecho y una cuestión de justicia social".
Desde Regularización Ya recuerdan que el movimiento que ha hecho posible este decreto no surge de la nada, sino de una reivindicación sostenida durante más de seis años. Un punto de inflexión que, aun así, no resolverá todos los casos. Algunas personas quedarán fuera. Otras llegarán tarde. Pero el impacto, insisten, será profundo.
Campo, cuidados y hostelería: los sectores invisibles
Los perfiles que se beneficiarán de la regularización en la Región de Murcia no son desconocidos. Al contrario. Son quienes sostienen labores esenciales: jornaleros y jornaleras, trabajadoras del hogar, personal de hostelería o personas atrapadas en trámites de protección internacional que nunca terminaban de resolverse.
Precisamente ahí, explica Juan Guirado, uno de los avances más relevantes del decreto: "El nuevo reglamento corrige una situación muy injusta. Miles de personas solicitantes de asilo quedaban en un limbo administrativo. Ahora podrán regularizarse sin más requisito que demostrar que iniciaron ese proceso".
En otros casos, será necesario acreditar empleo, vínculos familiares o una situación de vulnerabilidad social. Y es en este punto donde las organizaciones ponen el foco en las administraciones públicas.
La clave ahora: servicios sociales y acompañamiento real
La regularización tiene plazos ajustados y una carga administrativa importante. Para que no se quede en el papel, Guirado insiste en el papel que deben jugar los servicios sociales, la administración autonómica y las entidades del tercer sector.
"La certificación de vulnerabilidad la pueden hacer servicios sociales y ONG acreditadas. Pero hay que reforzar medios. No hablamos de la mayoría, sino de personas sin trabajo ni red familiar. Si no se les acompaña, corren el riesgo de quedarse fuera".
Desde Convivir Sin Racismo ya se están preparando para ese escenario. La entidad pondrá en marcha puntos de atención en el barrio del Carmen para informar, resolver dudas y ayudar con los trámites. Un trabajo de proximidad que, según Guirado, debería extenderse a todo el tejido social.
"Ahora mismo no es solo una cuestión de extranjería. Es una responsabilidad colectiva. Si queremos que este proceso sea un éxito, hay que abrir puertas, no poner más obstáculos".
Un reto administrativo… y una oportunidad de convivencia
Más allá del debate político, la regularización plantea una pregunta de fondo: ¿qué cambia cuando miles de vecinos dejan de vivir con miedo?
"La convivencia mejora cuando se deja de ver al otro como sospechoso", resume Guirado. Tener papeles significa empadronarse, acceder a la sanidad, pedir ayuda sin temor. Significa formar parte, en igualdad, de una sociedad que ya es diversa desde hace tiempo.
El calendario está en marcha. Las próximas semanas serán decisivas. Y lo que ocurra hasta final de junio dirá mucho no solo de la eficacia del decreto, sino de la capacidad de la Región de Murcia para acompañar, integrar y reconocer a quienes ya estaban aquí.

Paco Sánchez García
Procedente de la emisora de su pueblo (Bullas), desde 2004 forma parte de la SER, siendo su primer destino...




