“Hoy en día se prefiere decorar una ciudad que crear conciencia”: El grafitero cartagenero que combina el arte y la moda
Hamgeo ha explicado que compagina su proyecto creativo con una tienda en la calle San Fernando y defiende un arte con mensaje

Karim Hamgeo, el grafitero cartagenero convierte su arte en prendas de moda / SER

Cartagena
El Día Mundial del Arte nos ha llevado este miércoles al centro de Cartagena, en la calle San Fernando, donde un grafitero cartagenero ha convertido su obra en un prendas de moda con arte urbano, en un proyecto llamado Didada.
Hamgeo ha explicado que su vínculo con el arte comenzó desde muy joven. “La primera cachetada que me dieron mis padres fue cuando pinté la pared de casa”, ha recordado entre risas, situando ahí el origen de una trayectoria que después se trasladó a las calles de Cartagena. En su barrio, en solares y muros, empezó a desarrollar un lenguaje propio con total libertad.
Con el paso del tiempo, su obra ha evolucionado desde el graffiti más espontáneo hacia una propuesta más personal y crítica. “Hoy en día se prefiere decorar una ciudad que crear conciencia”, ha afirmado, defendiendo que el arte urbano nació precisamente para cuestionar y generar reflexión. En esa línea, sus trabajos abordan desde episodios históricos de Cartagena hasta problemáticas actuales.
Uno de sus cuadros más recientes, inspirado en la quema de la Asamblea Regional, ha tenido una gran acogida en la ciudad. “No pensaba que se iba a vender en Cartagena y al final he tenido que hacer láminas porque la gente lo pedía”, ha explicado. También ha desarrollado obras vinculadas a conflictos internacionales, como una pieza sobre Palestina, que incluso planteó como acción solidaria. “Pensé que no se la iba a quedar nadie y al final se vendió aquí”, ha añadido.

Karim Hamgeo, el grafitero cartagenero convierte su arte en prendas de moda / SER

Karim Hamgeo, el grafitero cartagenero convierte su arte en prendas de moda / SER
Pese a su recorrido en festivales y proyectos fuera de Cartagena, Hamgeo ha reconocido que le resulta más complicado abrirse camino en su propia ciudad. “No hay esa simbiosis con mi ciudad”, ha lamentado, en referencia a la falta de encaje entre su propuesta artística y los encargos institucionales. Según ha explicado, muchas veces se prioriza un tipo de mural más decorativo frente a propuestas más críticas.
En este contexto, la tienda se ha convertido en una pieza clave de su proyecto. Lejos de verlo como una renuncia, la entiende como una vía para mantener su independencia. “Yo puedo hacer lo que quiera porque mis clientas me dejan ser libre”, ha asegurado. “Para ser libre es necesario tener un trabajo, lamentablemente”.
De cara a las nuevas generaciones, su mensaje es claro. “Que pinten, que sean libres y que no les pongan cadenas”, ha señalado, aunque sin perder de vista la realidad del sector. Su trayectoria resume precisamente ese equilibrio constante entre crear, sobrevivir y seguir defendiendo una voz propia en el espacio urbano.




