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Fórmula 1

Pérez se adueña del 'caos del Principado'

Carlos Sainz, segundo, roza la victoria en el tramo final. Verstappen completa el podio. Fernando Alonso acaba séptimo.

Sergio Pérez liderando la carrera por delante de Sainz, Verstappen y Leclerc / CLIVE MASON

El va y viene de la lluvia, las banderas rojas, las estrategias y los boxes marcaron el 'caos del Principado'. En el desconcierto, Checo Pérez y Red Bull se consagraron. Ferrari y Leclerc se hundieron. El piloto mexicano, frustrado en Barcelona por las órdenes de equipo, se tomó la justicia por su mano llevándose la victoria. Sudó para conseguirla después de sufrir una degradación galopante, pero Checo quiere luchar por este Mundial. Carlos Sainz también, que se quedó con la miel en los labios repitiendo en el segundo escalón del podio de Mónaco. Verstappen cerró el podio.

La salida, en jaque por la lluvia

La Fórmula 1 tiene pánico de la lluvia. La leyenda de Senna se cimentó sobre los muros de Mónaco sobre la lluvia. Ahora, la competición huye de las condiciones que ayudaron a construir parte de su simbología. Unas pequeñas gotas sembraron el terror. La FIA esperó tanto (quince minutos) que la lluvia apretó en lugar de aflojar. Se tanteó el terreno con dos vueltas detrás del coche de seguridad, pero todo conducía al mismo final: bandera roja. Sonaban cantos de Spa-Francorchamps 2021, donde no se volvió a reanudar la carrera después de cuatro horas esperando bajo la lluvia.

Los coches, en el pit lane durante la primera bandera roja del GP de Mónaco / Pascal Le Segretain

En Mónaco 'sólo' hubo que esperar una hora. Salida lanzada con el neumático de lluvia extrema para empezar el 'caos del Principado'. El inicio empezó con todos deslizándose sobre las aguas y un par de valientes entrando a poner el intermedio. Lo temerario se convirtió en vanguardista a las quince vueltas. Gasly señaló el camino adelantando en pista. Sólo unos pocos le siguieron: los Red Bull, Leclerc y Hamilton entre ellos. La pista se secaba y a pesar de que el compuesto azul perdía una buena cantidad de segundos por vuelta, la paciencia de pilotos como Carlos Sainz se convirtió en virtud.

Leclerc, Sainz y Pérez, bajo la lluvia de las calles de Mónaco / CHRISTIAN BRUNA / POOL

El sol salió, el intermedio se diluyó y los Red Bull le clavaron un undercut de manual a Ferrari. Los italianos, desconcertados ante el cambio de la pista, sentenciaron la carrera de Leclerc. Lo llamaron a entrar y le mandaron quedarse cuando ya enfilaba el pit lane. Le llevaban los demonios al monegasco, que después de un fin de semana pluscuanperfecto, se topó con un factor externo a sus manos que lo alejó de la ansiada victoria sobre sus calles. Después del abandono mecánico de Barcelona, se le escapó el podio ante el caos estratégico de su equipo. El más rápido en mojado y en seco, acabó cuarto. Es la primera vez que acaba este Gran Premio.

El Haas de Mick Schumacher, partido por la mitad después del accidente / CHRISTIAN BRUNA / POOL

El juego de estrategias desde el muro recolocó la cabeza con Pérez, Sainz, Verstappen y Leclerc, en ese orden. Con una treintena de vueltas en el contador, Mick Schumacher provocó la segunda bandera roja del día tras un fuerte accidente en la zona de la piscina. El de Haas perdió el control trasero, chocando con las tech-pro y partiendo el monoplaza por la mitad. Carrera detenida y salida relanzada con la que se cambiaron las vueltas restantes (44) por el tiempo (35 minutos). Se presuponía un final en procesión, pero a falta de diez minutos, la degradación castigó con dureza a Pérez. Carlos Sainz fue cuchillo entre los dientes a por la victoria, pero la estrechez de Mónaco imposibilitó la primera victoria del madrileño. Los cuatro de la cabeza acabaron en un puño, aunque ninguno se movió de su sitio.

Fernando Alonso, la resistencia por el séptimo

El piloto asturiano protegió posición como un león. Estiró el neumático de lluvia hasta el final y conservó posición avalado por la titánica defensa de Esteban Ocon a Lewis Hamilton cuando el británico había montado el intermedio. Después de la segunda bandera roja, Alonso se dedicó a proteger como sus dos bienes más preciados: los neumáticos y la posición. Rodó muy lento, sostiéndose en la dificultad de adelantar en estas calles a pesar de tener por detrás a Hamilton. Después de ser el más lento, apretó para respirar en los últimos minutos. Conservó para sobrevivir. Su resistencia valió 6 puntos.

Fernando Alonso, sobre la lluvia de Mónaco por delante de Lewis Hamilton / ANDREJ ISAKOVIC

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