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Cien años del concurso que buscaba la esencia del cante jondo

Esta semana se han cumplido cien años del Concurso de Cante Jondo de Granada de 1922. Un evento impulsado por Manuel de Falla y Federico García Lorca, que abrió un debate sobre la esencia del flamenco y que recibió duras críticas por su presunta concepción elitista del cante

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No hace falta ser experto en flamenco para entender la magnitud de un concurso clave en la historia del género. Porque nació de un grupo de gente brillante, de un grupo privilegiado de esa estela llamada Edad de Plata de la cultura española. Entre los organizadores: Federico García Lorca, Manuel de Falla o el guitarrista Manuel Segovia. Hay debate sobre el concurso, y certezas sobre su origen. Mucho lo atribuyen al interés que despertó el pensamiento de Manuel de Falla en Lorca,que más tarde plasmaría en una conferencia de febrero de ese año titulada Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz llamado Cante Jondo.Ahí el poeta expuso su idea del flamenco y sentó las bases de la idea del concurso: un concurso de cante, pero "el que sonaba a una insondable antigüedad, a una privanza por lo gitano y a un predominio de lo expresivo sobre la técnica", leemos en la obra Burlas y veras del 22 (Ediciones Athenaica), del escritor y profesor de la Universidad de Granada José Javier León. He aquí la ideología de un concurso que causó polémica y abrió un debate: ¿qué es el cante jondo? Para Lorca y Falla sería la expresión íntima o doméstica alejada de los adornos. Por eso apuestan por los palos primitivos - así los llamaba Falla -como la seguiriya o la soleá frente a otros cantes, supuestamente corrompidos, como los de ida y vuelta.

Cartel de Concurso de Cante Jondo de Granada de 1922 / Manuel Ángeles Ortiz y Hermenegildo Lanz

Hay quien habló incluso de "despotismo ilustrado cantejondista". Y en esa premisa lorquiana se explica la rigidez de las bases: evitar el floreo en los cantos. "Esas ideas tienen que ver con una reclamación de una pureza perdida. El Concurso recupera una extraña queja por una arcadia feliz o Edén donde el flamenco aún no estaba corrompido. Lorca y Falla entendían por corrupción la comercialización", explica José Javier León. "A la altura de 1922 el flamenco es un arte absolutamente profesionalizado. En cambio, la ideología presenta un momento de crisis. Ellos buscan esa pureza en un sitio donde probablemente no estaba: en el mundo rural o en los pueblos". Por eso las bases impedían la participación de artistas profesionales. "Lorca y Falla pensaban que el flamenco estaba amenazado por los teatros, por su salida a escena y al contacto con el público", añade Samuel LLano, investigador en la Universidad de Cambridge y coautor, junto a Carlos García Simón, de 'Contra el flamenco: Historia documental del Concurso de Cante Jondo de Granada 1922' (Ediciones Corrientes). "Pensaban que estaba amenazado el flamenco primitivo, el que se desarrollaba en un contexto íntimo y familiar. Creían que la profesionalización del flamenco llevaba a la introducción de ornamentos vocales que no formaban parte de lo que entendían como la tradición primitiva del flamenco, de palos como la soleá o la seguiriya. Hablaban de una corrupción estética y moral. Hablaban de la importancia del vino en los entornos flamencos, algo de lo que se hacía eco la prensa de la época".

Caricatura dibujada por Antonio López Sancho en la que aparecen 31 personajes ligados al Concurso de Cante / Centro Artístico de Granada

La paradoja iluminadora del concurso

El primero de los dos días del concurso, ABC publicó una crónica. Decía: "ha concurrido tal cantidad de público que que se ha tenido que efectuar en la plaza del Aljibe de la Alhambra. Junto al murallón se alzaba el tablao, cubierto de máticas juncias para los cantaores".

En juego: 8.500 pesetas. Se presentó La Niña de los Peines, a la que escuchan, un jovencísimo Manolo Caraol o un anciano el tenazas de Morón. Estos dos últimos se llevaron los principales premios. "Falla y Lorca querían rescatar el flamenco y restaurar lo que ellos creían que era sus orígenes puros. Por eso hablan de cante jondo en lugar de flamenco. Creo que su visión era un poco sesgada. Criticaban de alguna forma que los pobres pudieran vivir del flamenco, es sin duda una mirada muy polémica. Además ellos crean un canon del flamenco muy sesgada", Creo que abrieron una brecha y que tenían una visión muy elitista del cante", sostiene Llano."El flamenco no estaba en peligro" - añade José Javier León - "Eso no quiere decir que el concurso no tuviera éxitos. Pero esos logros iban en sentido contrario a lo que sus organizadores pretendían porque después del concurso el flamenco pasó al gran formato. No era la pretensión de Lorca y Falla, pero así fue: una auténtica paradoja". Una paradoja muy iluminadora, porque el flamenco siguió profesionalizándose y, aunque sus postulados fueron calificados de elitistas - y el debate sigue abierto, sí permitió fijar conciencia sobre su valor estético y que fuera aceptado por la llamada alta cultura.

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