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Inés Barrionuevo: "Me alegra ver que la juventud está construyendo otro tipo de vínculos en la familia, la pareja o la amistad"

La directora argentina estrena 'Camila saldrá esta noche', un furioso y enérgico retrato generacional de la libertad sexual y el compromiso político de los jóvenes en su país.

Fotograma de 'Camila saldrá esta noche' / ATERA FILMS

Fotograma de 'Camila saldrá esta noche' / ATERA FILMS

Madrid

Camila saldrá esta noche. Y esta mañana. O esta tarde. Porque Camila es un vendaval. La mirada fiera de la actriz Nina Dziembrowski atraviesa toda la película de la directora argentina Inés Barrionuevo, una historia de iniciación con visión feminista y política. La autora de cintas como Las motitos o Atlantida vuelve a la adolescencia para acercarse a una generación dispuesta a cuestionar muchas de las estructuras patriarcales y modelos sociales, una generación con ganas de luchar por sus derechos mientras se baila la vida y celebra la libertad sexual. En el centro del relato está Camila, una joven que se tiene que mudar con su madre y su hermana a Buenos Aires y pasa de un colegio público a uno privado-religioso. El cambio le sirve para tomar conciencia de sus ideales, para entablar un silente diálogo generacional con las mujeres de su familia, con las que lucharon antes, y para traer la revolución de las calles, en medio de las protestas por el derecho al aborto, a las aulas. Barrionuevo imprime energía y pasión a una coming-of-age que reivindica a una juventud comprometida, combativa y desprejuiciada que quiere poner las bases de un nuevo mundo. La película tuvo su estreno internacional en el pasado Festival de San Sebastián.

¿Por qué volver a la juventud, a la adolescencia? ¿Qué te sigue interesando de esta etapa?

Espero que nunca me deje de interesar. Si bien ahora estoy en un proyecto que no es sobre adolescentes, la que será mi próxima película, volví un poco a la adolescencia en este caso porque me llamaron. Creo que fue un poco por lo que yo había hecho antes, porque había trabajado en dos películas de adolescentes y una productora tenía un proyecto que estaba más enfocado en lo que era el tema del bullying. La película tenía que ver un poco más sobre eso, pero cayeron con mi nombre, necesitaban una directora, ya tenían la financiación y me llaman a mí para para ver si yo la quería dirigir. Yo leí el guión y obviamente siempre el mundo de los adolescentes me atrae por una cuestión de que son personajes súper fuertes y súper conflictivos. Tienen un conflicto muy a flor de piel, tener 17 años siempre es un tema, cada día es como una odisea, en el colegio, los amores, en la casa, las peleas con los padres. Yo me acuerdo que en la adolescencia cada día duraba cinco y luego el tiempo empieza a pasar más rápido. Cuando vas siendo más grande, va empezando a pasar más rápido. Me acuerdo cuando tenía 17 años, en el último año del colegio, fue uno de los años más largos y más hermosos de mi vida, en el sentido de que el tiempo valía más, después, la vida adulta se vuelve un poco más vulgar en lo que es la cuestión laboral y de responsabilidades, el trabajo, los estudios, la familia y todo eso. Entonces son personajes súper potentes porque están ahí como con muchas cosas por decidir, con muchas cosas por hacer, tienen esa cosa tener toda la vida por delante, hay que tomar mil decisiones y eso los hace estar como en una situación frágil. También tienen ese enojo que viene un poco de la niñez, todavía pueden decir ciertas cosas pero tienen que entrar en el mundo adulto. Los niños dicen cualquier cosa, no tienen filtro, por eso son tan interesantes, porque no están institucionalizados. Y los adolescentes todavía traen un poco de eso, ya con un poco más de filtro, porque entraron en el colegio y les enseñaron que está mal decir esto y aquello, pero todavía lo tienen y están como en el paso para la vida adulta. Esa doble cosa me parece súper interesante.

El proyecto estaba centrado en el acoso escolar y entiendo que tú le has metido todo el compromiso político y feminista que tiene la película

Si bien el bullying es algo que sigue existiendo, inclusive en la película está un poco esa situación, yo tenía ganas de encarar algo súper actual y contemporáneo, que era algo que venía viendo en los chicos y las chicas de los últimos años, en ciertos poderes y luchas estudiantiles y feministas en las marchas del aborto. Y venía viendo como chicos que querían vincularse de una nueva manera, con nuevos vínculos, mucho más blandos, mucho más suaves, mucho más deconstruidos en un montón de sentidos. A mí me llamaba mucho la atención por cómo había sido mi generación o inclusive generaciones más cercanas a las de ellos. Ellos vienen como a partir un poco el tablero, me refiero no a todos obviamente, pero sí a una buena parte. Y eso implicaba un desafío muy grande, porque era hablar de algo absolutamente contemporáneo a lo que a mi vida, a lo que yo estaba viendo en estos chicos con la distancia generacional, que ya es bastante grande, y hablar de algo que es actual siempre implica un desafío, uno se tiene que alejar un poco por ahí de algo para poder hablar de la historia, para hacer ciertas reflexiones de la época. Pero bueno, nos atrevimos y fuimos ahí a hacer ese trabajo y tratar de decir que está es la juventud como nosotros la vemos, como yo la veo, sin querer ser fiel o documentalista o naturalista, porque parece que la película no va por ese lado, sino que también no deja de ser una invención esa juventud de la película.

¿Crees que de algún modo se escucha poco a la juventud, que se le presta poco atención? Por ejemplo, en las marchas por la legalización del aborto sorprendieron por su fuerza y su implicación

Siempre están los dinosaurios tratando de acallar esas voces. Hubo unos casos de tomas en los colegios hace unos años y los periodistas, sobre todo hombres grandes, bastante de derechas, siempre subestiman un poco este tipo de movimientos. En Argentina también los medios construyen un poco lo que es la opinión pública, eso pasa en muchos lados, pero están subvencionados y un diario construye un poco lo que es la opinión y se subestima a lo que es esta juventud. Hubo un caso muy especial cuando fue la toma de un colegio y las luchas estudiantiles fueron muy fuertes, de ahí salió Ofelia Fernández, una chica que, ahora yo no sé si tiene 22 años, pero llegó a ser legisladora de la ciudad de Buenos Aires con 19. Y ella venía de ser presidente de un centro de estudiantes muy importante de Buenos Aires. O sea que hubo ahí un eco que se hizo ver y que prosiguió, por ejemplo con esta chica.

La película aborda muchos temas, es un retrato amplio en el que colisionan algunos asuntos importantes. Es muy interesante mostrar a una generación con una libertad sexual o con una normalización muy fluida de lo que es el sexo, en los distintos tipos de colegios ¿Cómo la educación ha limitado o capado directamente la libertad sexual de muchas generaciones?

Es una educación que sigue persistiendo en la escuela católica. En Argentina hay muchos colegios católicos y la educación es así. Pero también en las escuelas hay un programa desde hace unos años de educación sexual que trajo un montón de cosas buenas en lo que es la Argentina, pero siguen estos colegios retrógrados, conservadores y religiosos. Si pensamos que la ley del aborto en Argentina fue posterior, mucho años después, casi un década, al casamiento igualitario, a la ley de género, al DNI no binario, al cupo trans, llama muchísimo la atención ¿Por qué? Hasta para las mentes conservadoras parece menos grave, pero porque tiene que ver con lo que es la vida, lo que se defiende religiosamente que son las dos vidas. No entra mucho la religión en el tema del aborto, pero sí el querer capturar que la mujer no puede desear o que se la tiene que castigar por por desear. Es una cosa que para mí está absolutamente vinculada con lo religioso, por lo menos en Argentina, y creo que en todos lados. Y por otro lado estos chicos que tienen unas libertades y son de otra forma, están construyendo otras cosas. Me pone contenta y me da optimismo ver que la juventud está construyendo otro tipo de vínculos tan diferentes a los que se vienen repitiendo desde hace demasiado tiempo, o ciertas formas de formar la familia, los noviazgos, las amistades, que es un poco lo que quiero mostrar en la película, como ellos pueden relacionarse de otra manera.

Nina Dziembrowski, Ines Maria Barrionuevo y Maite Lucia Valero en San Sebastián (Photo by Carlos Alvarez/Getty Images) / Carlos Alvarez

Nina Dziembrowski, Ines Maria Barrionuevo y Maite Lucia Valero en San Sebastián (Photo by Carlos Alvarez/Getty Images) / Carlos Alvarez

En esos vínculos que están cambiando, como en otras películas tuyas, hay un diálogo intergeneracional dentro de la familia con la ausencia paterna. También desde el punto de vista visual hay como un juego de ecos, de rimas, de puertas, de silencios. ¿Cómo miras tú también a la familia, a esa familia de mujeres?

Me interesa poner a estas mujeres solas, como tantas veces, porque las mujeres están solas cuidándose entre ellas. Como tantas veces desde épocas pretéritas los hombres yendo a la guerra, las mujeres quedándose viudas, los hombres ausentes, padres ausentes, maridos ausentes… Esta cosa de que el hombre tiene que trabajar y la mujer se queda en la casa. Pero estas mujeres toman las riendas de su vida y están los hombres ausentes porque me gustaba mostrar eso, mujeres cuidándose a ellas mismas. Y en estas tres generaciones también mostrar sus sintonías y no sintonías. Camila puede ser así porque hubo mujeres que lucharon antes y yo creo que eso finalmente es lo que entiende con su abuela, ella la odia en un principio a pesar de que casi no la conoce, pero al final entiende un poco cuál es la generación de su abuela, qué su abuela es como es, e inclusive con su madre, que es una persona abierta. También hay una cosa de que ellas chocan porque no deja de ser una relación entre madre e hija. Entonces me gusta este vínculo de estas tres o cuatro mujeres, porque hay una hermana menor también, y mostrar estas distintas generaciones cómo se van relacionando.

¿Tienes la impresión de que hay un nuevo cine latinoamericano con más posibilidades para voces femeninas o es una impresión equivocada desde España? ¿Sigue siendo difícil levantar una película?

No sé si es nuevo o no, pero sí es nuevo el advenimiento de más mujeres en el cine y quizás también por ciertas leyes cinematográficas, como en Bolivia o Paraguay. Se están viendo películas de países que no se veían. Pero por otro lado pienso en el Festival de Cannes, donde no hubo presencia ni latinoamericana ni femenina. Hicieron un panel hablando de cine solo con cuatro o cinco hombres

Un panel en el que hablaban del futuro del cine sin mujeres…

Y estaba allí Claire Denis y no la invitaron, no me lo podía creer. Como pasa una cosa, pasa la otra. Por eso es muy importante los cupos en este tipo de cosas, los cupos en los festivales porque son lugares que hay que luchar y pelearlos, tienen que empezar a aparecer para tener su voz. Pero sigue siendo difícil. Yo estuve en un festival hace poquito, estaba en una cena con diez directores y éramos dos mujeres. Ahí se ve un poco la lucha que falta y que hay que conquistar.

José M. Romero

José M. Romero

Cubre la información de cine y series para El Cine en la SER y coordina la parte digital y las redes...

 

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