Antonio de la Torre: "Le he perdido el miedo a ganarme el pan"
El actor protagoniza ‘Entre la vida y la muerte’, un thriller en francés y rodado en Bélgica donde interpreta a un padre en busca de venganza. Sobre su carrera, su momento vital, conciliación, política y periodismo charlamos con el intérprete

Madrid
Es el actor con más nominaciones a los premios Goya y uno de los rostros imprescindibles del cine español desde hace más de 20 años. Antonio de la Torre se ha labrado una carrera que le llevó a ser incluso objeto de chistes por su ritmo de trabajo. “Cuenta la leyenda que hay una película en el cine español en la que no sale Antonio de la Torre”, bromea él mismo sobre su presencia en numerosos films. Tras encadenar tres papeles protagonistas con ‘El reino’, ‘La trinchera infinita’ y la serie ‘La línea invisible’, se dio un descanso, al menos, de cara al público. “Prefiero que la gente piense, qué está haciendo Antonio de la Torre, a que digan, otra de Antonio de la Torre. Es mentira que no me llamen, me han llamado y he dicho que no a varias ofertas de cosas”, confiesa en conversación con El Cine en la SER para presentar su nueva película, ‘Entre la vida y la muerte’, rodada en el verano de 2020 tras salir del confinamiento.
Giordano Gederlini, guionista de títulos como ‘Los miserables’ o ‘Instinto maternal’, dirige este thriller atmosférico rodado en Bélgica donde De la Torre se atreve con el francés. “Hablaba muy poco francés, ahora algo más, el director habla español y me dijo que no me preocupara, que iba a estar ahí ayudándome, que el personaje no tenía muchos diálogos. Me lancé un poco a la aventura, es cierto que hago de un español, el tema del acento estaba un poco disculpado. Una vez que dices que sí ya es tarde para echarse para atrás, como presentar los Feroz”, bromea.
El actor interpreta a un conductor de Metro que, tras el aparente suicidio de su hijo, inicia una venganza para esclarecer todo lo que rodeó su muerte. Una padre de pocas palabras, enigmático, que arrastra un pasado doloroso y sortea a la policía para iniciar su propia investigación. Un papel en el que demuestra que está en forma con la acción y expone también la vulnerabilidad de este hombre. “Intento siempre hacer cosas distintas aunque haya gente que diga, esto ya se lo he visto hacer. Es un personaje solitario en busca de venganza, hay cierto camino transitado en eso, en los thrillers que he hecho, pero la idea de rodar en Bruselas, de rodar en otro idioma, hay una escena en la comisaría donde todos hablaban en francés y yo me sentía perdido, pero lo distinto era estar en otra ciudad, con otro equipo, y había algo del personaje de estar perdido que a mí también me pasaba como actor”.
Esa idea de examinar las motivaciones y tormentos del personaje no tiene claro que esté ligada a una revisión de la masculinidad que tanto estamos viendo en el cine en los últimos años. No lo cree así básicamente porque en su carrera arrastra papeles donde ha ido experimentando con todas esas capas. “Esto me lleva a uno de los primeros papeles principales que hice, en 'AzulOscuroCasiNegro', cuando Daniel Sánchez Arévalo me dijo que le encantaba mi ternura y mi sentido del humor, y eso es lo que buscaba para el personaje. Hace 15 años ya me pedían algo así, y los primeros personajes me los dieron mujeres, Chus Gutiérrez, Icíar Bollaín y Ángeles González Sinde, en esos primeros papeles es donde empecé a sentirme actor”, responde.

Entrevista | Antonio de la Torre: un thriller francés, conciliar y actor de método
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En estos últimos meses ha seguido trabajando en películas que veremos próximamente pero en proyectos que no le mantuvieran muy alejado de casa. Es importante conciliar y también repensar el espacio del trabajo en la vida a los 50. “Obviamente tengo que seguir comiendo, el cine español da para lo que da. No me da la economía para retirarme, si no saliera trabajo, tendría para tirar unos meses, eso me da un poco de tranquilidad. Ya no veo la vida como la veía con 20 o 30 años que tenía una vida que ganarme por delante, le he perdido un poco el miedo a ganarme el pan, esto es importante. Mis hijos tienen 6 y 11 años, y es ahora o nunca, esto pasa muy rápido. También mis hijos van a un colegio público, yo vivo en un piso, no estoy abonado a una vida grande, también eso te da libertad. Puede ser que no me llamen, pero está bien que queden ganas de ti. Es una mezcla de todo”, explica. “Quiero pensar que todavía me quedan papeles por hacer, no solo de abuelo, que ya sabes cómo son esos papeles, me queda cierto recorrido”, confía.
Para preparar esos papeles le gusta, en la media de lo posible, hacer una inmersión completa en los personajes. Saliva con historias de policías, de política y dice que, a riesgo de que le tachen de actor de método, lo ideal es poder hacer ese camino, como Daniel Day Lewis. “Cuando te embarcas en una aventura, al final llegas donde puedes, pero hay ciertos papeles que te dan mucho juego. Algo de eso hay, algo de eso de atrapar la vida y ese día a día es muy sutil y se nota en muchas cosas”, cuenta mientras le recordamos el día que vino a la SER e ‘interrogaba’ a los periodistas de tribunales sobre el caso Alcásser -luego haría ‘La isla mínima’- o el profundo trabajo de documentación para ‘El reino’.
Precisamente sobre las cloacas del Estado se hizo casi un máster con esa cinta que le brindó su segundo Goya. Comprometido políticamente -se ha pronunciado a favor de la plataforma de Yolanda Díaz- y con la inquietud periodística que practicó en sus inicios, le preocupa la deriva del oficio tras las nuevas revelaciones de Villarejo. “Habría que hacer un periodismo más de verdad para hacer un mundo mejor y que el día a día no te arrastre tanto. Hay que hacer un periodismo más sobre el fondo del asunto de las cosas, las políticas que se hacen, la vida de la gente... Es la información que más consume la gente y al final entras en esa dinámica sin darte cuenta, esto puede parecer exculpatorio para ciertos periodistas, pero me pongo en la piel. Si tuviera que hacer un papel de periodista consagrado o director de La Sexta, entraría en una dinámica que yo mismo sin darme cuenta, para buscar la pluralidad, estaría en el fondo soltando los caballos desbocados que están atropellando a gente”, concluye.




