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¿Quién se esconde tras el pasatiempo favorito del verano? "En los crucigramas buscamos que haya una representación para todos"

La crucigramista de El País, Nataly Sanoja, explica qué pasos sigue para construir este juego "intergeneracional" y que no ha pasado de moda

¿Quién se esconde tras el pasatiempo favorito del verano? "En los crucigramas buscamos que haya una representación para todos"

¿Quién se esconde tras el pasatiempo favorito del verano? "En los crucigramas buscamos que haya una representación para todos"

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Madrid

Palabra horizontal uno. "..." crucigramista del diario El País. ¿No saben la respuesta? Tras las perfecta simbiosis de cuadritos negros y blancos hay mucho trabajo. También una "constructora". Nataly Sanoja está tras cada palabra, tras cada definición e, incluso, tras más de un enfado por no conseguir el vocablo correcto.

Pese a estudiar Sociología, Sanoja reconoce que no hay ninguna escuela para aprender a crear crucigramas. De hecho, defiende, es "un oficio artesanal", donde la práctica es la mejor preparación. Y ella lo sabe bien. A los 12 años entró a trabajar como crucigramista en un diario local de Venezuela. Tenían una vacante y ella, además de jugar al Scrabble, hacía crucigramas con su madre.

Sanoja se declara una creativa del arte del crucigrama. Frente a otros autores, que optan por un estilo académico, la "constructora" se define por integrar tanto definiciones como cuestiones culturales. Una labor que, normalmente está estampada en las tablas 15x15, le lleva un día de trabajo por cada juego.

La creación de un crucigrama, en sus propias palabras, consta de cuatro fases. En primer lugar, crea la tabla, en su caso simétrica. Luego, elige las palabras y sus correspondientes definiciones, las que determinarán la esencia de su autor. Por último llega el paso "más complejo"; la verificación, ya que el crucigrama es el reflejo de una verdad rotunda.

Además de su carácter veraz, este pasatiempo no excluye a ningún jugador. "Buscamos que haya una representación para todos, que sean intergeneracionales". De hecho, Sanoja reconoce que para determinar el gusto de los jugadores recurre a Twitter: "Mido por los comentarios y las interacciones de los usuarios qué temas considero que son relevantes, por ahí tiro el nivel de dificultad".

El código no escrito de los jugadores

Independientemente de la complejidad, la clave está en la curiosidad humana. Para Sanoja, a todos nos gusta que nos preguntes, al igual que los más pequeños quienes siempre piden que se les pregunte a ellos. Sobre el feedback de sus usuarios, reconoce que es un oficio solitario, debido al teletrabajo, aunque reconoce que sí recibe respuestas.

Críticas y halagos, pero jamás descifran sus retos. Según la crucigramista, los más fieles del pasatiempo evitan publicar las respuestas. Aunque sí que comparten algunas de las pistas que más les llama la atención. Sin embargo, reconoce que el gremio aún no ha podido combatir las páginas webs donde se publican las pìstas.

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