Fuego y chinchetas
Música

Belako se come la nostalgia del Sonorama

La banda vasca triunfa por delante de los históricos Rulo, Jeanette, Celtas Cortos y Los Secretos

Rozalén durante el concierto que ofrece en la segunda jornada del Festival Sonorama Ribera. EFE/Paco Santamaría / Paco Santamaría (EFE)

Aranda de Duero

“Tú qué miras”, decía el vestido de Cris Lizarraga, ‘frontwoman’ de Belako. Una declaración de intenciones de una de las bandas más imponentes y poco valoradas del circuito indie español que se devoró todo lo que había pasado en el Sonorama Ribera hasta ese momento. Los vascos saltaron hasta en tres ocasiones al escenario principal del Sonorama para, posteriormente, poner todo patas arriba y ‘olvidar’ que por ahí habían pasado grupos de la talla de Los Secretos, Celtas Cortos, o incluso el que les hizo empezar más tarde, Rulo y la Contrabanda.

Los vascos, que tuvieron que esperar el final del escenario contiguo (atrasado por el cúmulo de bandas que estaban tocando en esta primera y esperada jornada de Sonorama), demostraron el sota, caballo y rey de cómo debe sonar una banda. Un sonido envolvía todo el escenario principal del festival desde que el cuarteto de Mungia pisó las tablas arandinas. Con una batería que se comía el fondo, un bajo impecable de Lore Nekane y una guitarra altruista y sobresaliente de Josu, Belako creó una barrera de sonido que embobó a todos los que aguantaron hasta más de las dos de la mañana para llevarse la gran actuación de la primera noche. Los hermanos, al bajo y la guitarra, completan un combo perfecto que Cris remata con sus gritos entrelazados.

A pocos grupos se les ve disfrutar de la manera que Belako lo hace sobre el escenario. Hasta hace plantearse al festivalero si son ellos los que han venido a disfrutar del show, o no. Una puesta en escena de ‘Plastic Drama’ y ‘Hamen’, sus dos últimos trabajos, que dejan claro que son una de las mejores bandas de post-punk español. Todo con un final digno de banda grande con ‘The Craft’, ‘Sea of Confusion’ y la rompedora ‘Time Me Up’. Ni los problemas iniciales donde intentaron tocar hasta en tres veces, pero la tardanza de anteriores artistas se lo impedían, hicieron que su ritmo se mermase (o enfadase).

Belako, durante su actuación en la segunda jornada del festival Sonorama (Íñigo Renedo).

Un sonido perfecto que se hizo sentir antes con Triángulo de Amor Bizarro que casi estrenaron el escenario principal repasando sus grandes éxitos hasta que terminaron con ‘Vigilantes del Espejo’. La banda gallega sacó artillería y tiró de garra con los temas de su último disco como ‘Eres tú’ con el que empezaron, o las ‘Estrellas Místicas’ que son de anteriores trabajos. Delicados pero punzantes, salieron con fuerza en el escenario Ribera del Duero, donde Future Islands, gran banda internacional del cartel, se gustó bailoteando al son de su vocalista. ‘The Far Firme’ y ‘As Long As You Are’ son sus dos discos que sonaron en el principal de Sonorama, y en el que también se vio que a los presentes les interesaba más saber qué había sido de ellos durante estos años de pandemia que del concierto en sí. Aún así, Samuel T. Herring lo intentó con todas sus fuerzas.

De por medio, Rozalen, Rulo, Celtas Cortos, Los Secretos y Jeanette tocaron sus éxitos. Que si ‘20 de abril del 90’, ‘Por Qué Te Vas’ (hasta en dos ocasiones), o parte del setlist de La Fuga fue el estilo preponderante en Sonorama durante la primera gran jornada del festival, donde Coque Malla también tiró de su tema cierra bares ‘No Puedo Vivir Sin Ti’. Un regalo para los más veteranos que también vieron cómo varios de estos artistas aparecían en conciertos que no eran los suyos. Algo a lo que Sonorama ya nos ha acostumbrado durante estos años.

Los Estanques y Nena Daconte, sorpresas opuestas

Fuera de los escenarios principales, que actualmente están unidos y que mucha parte del público igual se van del festival y no va a saber cuál es el principal y el secundario, encontramos a dos perlas como Los Estanques y Egon Soda. Los primeros tiraron de guasa y arte para encandilar a todos los que se acercaron. Un espectáculo cerca de lo psicodélico que concluye con ‘Soy Español, Pero Tengo un Kebab’ donde Íñigo Bregel edulcora con su posición de ‘frontman’ a los pianos. Poco rastro de ‘Burbuja Cómoda y Elefante Inesperado’ que comparte con Anni B Sweet y que la crítica aclama como uno de los mejores discos del año.

Tras ellos vinieron Egon Soda, una de las bandas más cualificadas pero menos clasificadas de nuestro circuito nacional. Ricky Falkner le da la voz y la vida a un grupo que recuerda a los mejores momentos de Love of Lesbian. Un setlist que se dejó fuera ‘Corre Hijo de Puta Corre’ y que algún fan se lo hizo saber. Eso sí, su ‘Bellaurora’ no se quiso perder el Sonorama, así como ‘Nueva Internacional’, que puso el broche final de lo que fue una alternativa viable (y en ocasiones mejorable) del escenario principal.

Horas antes, en el centro de la ciudad, se hizo la magia. Las calles de Aranda son como las plantillas de memoria y se han recompuesto a dos años sin sonoritos por sus lares. Un ‘pueblo’ que se llenó el jueves como en sus mejores galas, donde Kora y Jack Bisonte se mostraron ante un público ansioso por la sorpresa, que finalmente fue Nena Daconte, artista reconvertida en estos últimos años. ‘En Qué Estrella Estará’ y ‘Tenía Tanto Que Darte’ terminaron de reventar la Plaza del Trigo, el lugar donde empezó la mejor semana del año para todo el amante del indie español.

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