Tribunales

Camps trata de culpar a la dirección nacional del PP por contratar a la Gürtel

Incurre en contradicción al responsabilizar al PP nacional por todos los contratos de sus campañas electorales en Valencia, para admitir después que fue obra de la dirección regional del partido que presidía. Camps desprecia por no ser “importantes” a los integrantes de la trama Gürtel y abjura de su amistad con Álvaro Pérez: “solo era el tramoyista de los actos del PP”

El expresidente de la Generalitat valenciana Francisco Camps, a su llegada al juicio que se sigue en la Audiencia Nacional, por adjudicaciones presuntamente irregulares a la trama Gürtel en esa región, en el que están acusadas una veintena de personas, este miércoles en San Fernando de Henares, Madrid / FERNANDO VILLAR (EFE)

Madrid

La sede de la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares ha sido el escenario este miércoles de una nueva sesión del juicio por la contrataciones a la Gürtel por parte de la Generalitat valenciana, en la que ha comparecido como acusado su expresidente, Francisco Camps.

El también expresidente del PP en la Comunitat Valenciana ha intentado atribuir a la dirección nacional del Partido Popular la responsabilidad de la contratación de Álvaro Pérez como organizador de las campañas electorales autonómicas de 2003 y 2007, que le llevaron a la presidencia de la Generalitat.

Ha afirmado que aquellas contrataciones llegaban desde la “gran instancia” en referencia al “comité de campaña nacional” del Partido Popular, pero al poco, a preguntas de la fiscal Concepción Nicolás, ha acabado admitiendo que fue la dirección regional del partido que presidía, y no la nacional, la que contrató a la empresa del delegado de la Gürtel en Valencia, Álvaro Pérez, para organizar aquellos comicios.

Camps ha negado toda relación o que impartiera instrucciones para que la trama obtuviera esos contratos u otros que se enjuician en este procedimiento como la adjudicación del stand de grandes eventos de la feria Fitur 2009, así como diversas contrataciones menores.

El expresidente valenciano se ha explayado en exceso en sus explicaciones, con respuestas que en ocasiones no se correspondían con la pregunta formulada por el Ministerio Público, que era interrumpido a veces por la defensa del propio Camps, ante la actitud casi siempre complaciente y paternalista del presidente del tribunal, José Antonio Mora, quien no solo en esta sesión, sino a lo largo de los interrogatorios a la mayor parte de los acusados, se ha mostrado muy permisivo y hosco con las representantes de la Fiscalía, según coinciden los letrados de la acusación.

Camps “nunca tomó café, paseó o fue a un jardín” con el Bigotes pero acudió “a su boda”

Puestos a negar y a pesar de las pruebas que constan en el procedimiento, entre ellas los audios de las llamadas entre el propio Camps, su mujer y Álvaro Pérez, o los regalos de la Gürtel al matrimonio, Francisco Camps ha renegado de la trama. Jamás conoció a Francisco Correa, aunque se sentó en la mesa de al lado en una boda o coincidió con él en el enlace de la hija del expresidente Aznar, Ana Botella. Ha afirmado al respecto que él solo se fijaba en esos acontecimientos en las personas “importantes”. Tampoco conocía al número 2, Pablo Crespo, y por supuesto ha negado que fuera amigo de Álvaro Pérez “El Bigotes”. Le ha definido como un mero “tramoyista” de los actos del PP que no formaba parte de su equipo y ha aseverado que “nunca me tomé un café con él, ni estuvo en mi casa, ni nos fuimos de viaje, ni paseamos por la calle, ni nos fuimos a un jardín”. Pero “¿fue a su boda?”, le ha interrumpido la fiscal. “Sí, sí, fui a su boda”, ha reconocido Francisco Camps.

La Sala ha escuchado a continuación las dos llamadas telefónicas grabadas por orden del juzgado durante la Nochebuena de 2008 y el día de Reyes de 2009, en las que Camps y Álvaro Pérez se profesan devoción, hablan de los regalos enviados por la Gürtel y se expresan en términos como “amiguito del alma” o “te quiero un huevo”. A continuación, Camps ha tratado de explicar que se estaba refiriendo no a la amistad sino a la “lealtad como concepto político”.

Solo la intervención judicial cortó la relación con la trama

El juicio aún ha dado para más. Francisco Camps, como hiciera Esperanza Aguirre con su célebre “yo destapé la Gürtel”, ha referido que fue él quien cortó con cualquier contratación con la trama y “bunquerizó” a su gobierno y al partido en cuanto conoció las irregularidades, impidiéndoles incluso que organizasen un acto programado en fin de semana. La fiscal le ha hecho ver que esa ruptura fue obligada por la acción judicial el viernes anterior. No es que Camps cortara sino que no hubiera podido encomendarles trabajo alguno aquel fin de semana, porque la Audiencia Nacional detuvo a todos los responsables el viernes anterior.

Al finalizar la sesión, que se reanudará este jueves para ser preguntado exclusivamente por su defensa, ya que no ha querido contestar a la acusación particular ni a los letrados de los acusados que han reconocido los hechos y le han inculpado en la causa, se ha dirigido como cada día a los medios de comunicación.

Camps ha alardeado una vez más del “cariño y amor” que le profesa la gente, que según dice le “pide fotos” allá donde va. Un coche circulaba al tiempo frente al expresidente y los periodistas congregados en San Fernando de Henares. De su interior ha surgido abrupto y rotundo un grito de “¡chorizo!”. Hierático, Francisco Camps, ha seguido en su mundo.

 
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