La realidad insiste en parecerse a una película
Pero todavía no ha decidido si parecerse a una película en 3D o a una en blanco y negro
La realidad insiste en parecerse a una película
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Madrid
Después de seguir la ceremonia del sábado durante dos horas, puedo decir que el detalle más sorprendente de la coronación de Carlos III fue que todavía haya gente que se corone.
Como civilización, tendremos nuestras cosas, pero la verdad es que hemos conseguido algo que nadie hubiera esperado de nosotros. Hemos logrado que coincidan en el tiempo la explosión de la inteligencia artificial con una ceremonia donde la gracia de Dios recae sobre un señor de 74 años que llega a su vida en carromato. La realidad insiste en parecerse a una película, pero todavía no ha decidido si parecerse a una película en 3D o a una en blanco y negro.
Lo que está claro es que la monarquía británica sí quiso modernizar la ceremonia. Por eso la del sábado fue la primera coronación sostenible de la historia. Las floristas tuvieron que confeccionar los arreglos sin usar materiales que no fueran biodegradables. Eso sí, una lástima que se le escapó algo que tampoco se descompone con el paso del tiempo: la propia monarquía.
Y eso que el otro día Carlos III tomó algunas decisiones para renovar el concepto de coronación: introdujo un coro góspel y sustituyó a parte de la nobleza británica por famosos. Este es, sin duda, el movimiento más desesperado por parecer moderno desde que tu abuelo se puso una visera en verano. La única diferencia es que lo que se pone tu abuelo en la cabeza es una gorra de la caja de ahorros del pueblo y Carlos III la corona de San Eduardo. Así que, efectivamente, al final hasta tu abuelo con gorra es más moderno que la coronación de Carlos III.
La coronación de Carlos III como rey de Inglaterra
Diego San José
Diego San José Castellano es un guionista de...