Hora 25El análisis de Xavier Vidal-Folch
Opinión

Protesta desmesurada

Seguro que la política agrícola puede necesitar más ajustes. Pero no a base de tractoradas alimentadas por Víctor Orbán, Vladímir Putin y demás oportunistas ultras

El análisis de Xavier Vidal-Folch | Protesta desmesurada

Madrid

La protesta de los agricultores, cortando el tráfico europeo con tractores, es desmesurada. Lo es, excesiva, en la manera de producirse: por la violencia sinsentido y los perjuicios a la ciudadanía.

Y es muy discutible que sea justa en su contenido. La principal reivindicación es que no les llega el dinero, sobre todo por el coste de la energía. Argumento falso: la energía ha bajado radicalmente sus precios, está más o menos como cuando antes de la guerra. Y además, los apoyos públicos al sector continúan durante todo el 2024. En España, el petróleo agrícola se sigue bonificando hasta un 35% en el Impuesto sobre la renta. Y los fertilizantes, en un 15%.

Y es falso que las hortalizas españolas supongan competencia desleal, como acusa Francia, que ha incendiado la hoguera. Se producen bajo las mismas normas y subsidios en todo el territorio de los 27. Quizá el único argumento cierto sea la barra libre al cereal ucraniano, que entra sin pagar aranceles: ese sí debería ser apoyado, para los ucranianos y para que no desmantele los precios en casa.

Los agricultores no son la cenicienta, sino la niña de los ojos de Europa. Obras son amores: 31 de cada cien euros del presupuesto de la Unión, casi uno de cada tres, se destinan a la agricultura y el medio rural: 37.853 millones en estos siete años que van entre 2021 y 2027. Mientras que la agricultura aporta solo 2,3 euros de cada cien que produce España globalmente. Y supone solo el 1,7% del Producto Interior Bruto Europeo.

Seguro que la política agrícola puede necesitar más ajustes. Pero no a base de tractoradas alimentadas por Víctor Orbán, Vladímir Putin y demás oportunistas ultras.

Xavier Vidal-Folch

Periodista de 'EL PAÍS' donde firma columnas...