Sociedad

¿Qué pasó en la masacre de Columbine? 25 años del ataque que supuso un antes y un después en Estados Unidos

El tiroteo se saldó con 37 víctimas: 13 personas fallecidas y 24 heridos

Compañeros de los 12 estudiantes asesinados el 20 de abril de 1999 en la Escuela Secundaria de Columbine lloran después de conocer el suceso. / Star Tribune via Getty Images

Este sábado se cumplen 25 años de la masacre del instituto Columbine, el suceso que terminó de instalar en la conciencia de la población estadounidense la necesidad de emprender un debate nacional, a día de hoy lejos de terminar, sobre la posesión de las armas de fuego en un país que desde entonces ha padecido casi 400 tiroteos escolares más y, solo en la última década, un total de 655 tiroteos multitudinarios, según los datos recogidos y verificados por la ONG Archivo sobre la Violencia de las Armas de Fuego.

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La matanza de Columbine es el suceso más recordado por los casi 10.000 lectores que contestaron a una encuesta on-line publicada esta semana del Denver Post. Para un 35% de los consultados, lo ocurrido el 20 de abril de 1999 en este instituto de la ciudad de Littleton, en el estado de Colorado, se trata del tiroteo "por definición" y sus 37 víctimas (13 muertos y 24 heridos), el catalizador de una serie de esfuerzos de intensidad nunca vista hasta entonces, aunque pocos de ellos fructuosos, para restringir el acceso de la población a las armas de fuego.

¿Qué ocurrió en la masacre de Columbine y quiénes fueron sus autores?

El 20 de abril de 1999, algo antes del mediodía, la Escuela Secundaria de Columbine se convirtió en el epicentro del debate sobre el uso de las armas. Este centro escolar, ubicado en el estado de Colorado, fue el lugar elegido por sus estudiantes Eric Harris y Dylan Klebold, para perpretar una masacre sin precedentes en el país. Los autores materiales utilizaron bombas de fuego, 17 artefactos explosivos y armas de fuego, que adquirieron unas semanas antes del ataque.

Todo comenzó en torno a las 11:15 horas, cuando los atacantes colocaron una bomba en un parque cercano a la escuela secundaria para distraer al equipo de bomberos. Posteriormente, colocaron artefactos explosivos en la cafetería del centro y se situaron ellos mismos armados en las salidas del centro para disparar a todo aquel que tratase de escapar del centro. Tras el ataque, los dos autores se suicidaron.

Los motivos por los que Harris y Klebod —estudiantes de último año— llevaron a cabo este ataque son inciertos. Sin embargo, los investigadores hallaron varios diarios personales escritos por ambos adolescentes en los que documentaban sus deseos de emular el atentado de un edificio federal en Oklahoma City, que tuvo lugar en 1995. Ambos tomaban antidepresivos y Harris había manifestado sus pensamientos suicidas ante el psicólogo del centro escolar, además de amenazar de muerte a un compañero de clase a través de una primitiva página web que él mismo creó en el 95.

Además de estas actitudes, que podían anticipar lo que ocurriría el 20 de abril de 1999, ambos jóvenes fueron detenidos en 1998 por el robo de herramientas y otros materiales de construcción de una furgoneta. Materiales con los que, probablemente, pretendían crear algunas de las potenciales armas con las que atentar. Además de los artefactos caseros, las armas de fuego con las que dispararon a quienes intentaban huir de su escuela preparatoria tras el asalto, fueron adquiridas unos meses antes de aquel 20 de abril.

Antes de atentar, Harris y Klebod filmaron varios vídeos caseros en los que hablaban de sus explosivos, las municiones y la forma en la que habían obtenido las armas. Además, mostraban cómo escondían estos rifles y escopetas dentro de sus hogares y a escondidas de sus padres. Antes de la ofensiva, los autores de la masacre practicaron en un campo de tiro cercano al lugar de los hechos y también grabaron en vídeo estos simulacros. El último vídeo de los encontrados fue filmado solo unos minutos antes de que explosionasen los artefactos colocados en la cafetería del Instituto Columbine. En él decían adiós y también pedían disculpas a sus amigos y familiares por la tragedia que iban a perpetrar instantes después.

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Por qué supuso un antes y un después para la sociedad estadounidense

El público estadounidense presenció en ese momento una serie de imágenes que se han reproducido en tragedias posteriores, generalmente a través del filtro inaudible y monocromo de las cámaras de seguridad: jóvenes armados caminando por los pasillos, compañeros y profesores atrincherados en las aulas o escapando por las ventanas de las escuelas, fuerzas especiales de la Policía preparando su irrupción en el centro. Columbine fue el primer tiroteo escolar de la era digital, el objeto de innumerables estudios sobre su relación con los nuevos medios de comunicación y con la cultura juvenil y la violencia física y psicológica asociada a las relaciones de poder entre los estudiantes en la América de finales del siglo XX.

La masacre, según una investigación publicada en 2015 por el magacín 'Mother Jones', "inspiró" no menos de 74 incidentes similares. En 13 de esos casos, los asaltantes declararon su intención de "superar" la cifra de víctimas de la tragedia de Littleton. En al menos diez, los sospechosos se refirieron a los autores de la matanza, Eric Harris y Dylan Klebold como "héroes, ídolos, mártires" o, directamente, como "dioses".

Un cuarto de siglo después, la asociación que lidera la excongresista demócrata y activista por el control de las armas de fuego Gabby Giffords, superviviente de un intento de asesinato ocurrido en 2011 y en el que recibió un disparo a bocajarro en la cabeza, resalta el conflicto actual que atraviesa un país donde el respaldo popular al endurecimiento de las restricciones a la posesión de armas de fuego es más alto que nunca mientras la violencia que generan se mantiene en máximos históricos: en 2018, la probabilidad de que un estudiante pudiera morir en un tiroteo dentro de su centro era la más elevada del último cuarto de siglo.

Un estudio de la Universidad de Harvard publicado en 2019 demostraba que a cada tiroteo multitudinario en Estados Unidos le seguían un incremento de las propuestas de ley, principalmente a nivel estatal, para reducir el acceso a las armas; proyectos que rara vez, de acuerdo con el texto, se han traducido en una legislación en firme. El propio presidente de Estados Unidos, Joe Biden, lamentó hace dos años, tras la masacre de la Escuela Primaria Robb de Uvalde (21 muertos, 18 heridos) en Texas, la ausencia de progresos a este respecto, a pesar de la sucesión de tragedias que siguieron a la del instituto de Littleton.

Giffords ha participado en los eventos conmemorativos de este viernes en Littleton; una vigilia organizada por múltiples organizaciones locales a favor del control de las armas de fuego, como Colorado Ceasefire. Uno de los miembros de la junta de este grupo, Tom Mauser, padre de un estudiante asesinado en Columbine, lideró con éxito una campaña para exigir verificaciones de antecedentes para todos los compradores de armas de fuego en ferias de armas, diseñado para cerrar un vacío legal que ayudó a una amiga de los atacantes de Columbine a obtener tres de las cuatro armas de fuego utilizadas en el tiroteo.

También ha participado Nathan Hochhalter, cuya hermana Anne Marie quedó paralizada por los disparos recibidos en Columbine. Varios meses después del tiroteo, su madre, Carla Hochhalter, se quitó la vida.

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