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Dolores Fonzi y la madre más enrollada del cine: "Hay que militar desde las películas"

La actriz argentina debuta en la dirección con 'Blondi', una comedia emotiva, gamberra y luminosa que cambia la imagen de las madres en su relación con los hijos

Entrevista | Dolores Fonzi, una madre enrollada, trabajo colectivo y el futuro del cine argentino

Entrevista | Dolores Fonzi, una madre enrollada, trabajo colectivo y el futuro del cine argentino

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Madrid

Desde hace algunos años, la irrupción de una generación de guionistas y directoras ha cambiado la imagen de la maternidad con nuevas historias, más complejas y diversas, no sujetas a la mirada patriarcal. Es algo que ha hecho el cine español, especialmente desde el drama y el naturalismo, con títulos tan distintos como Cinco lobitos, La maternal, Els encantats, Mamífera, Ama o Los pequeños amores. La argentina Dolores Fonzi, actriz reconocida por cintas como Truman, La cordillera o Paulina, se lo lleva al terreno de la comedia en su debut en la dirección con Blondi, una historia luminosa, gamberra y emotiva que también protagoniza.

"Es una película militante. Es una película de mujeres, de mujeres solteras, sin paternidades presentes, de madres que maternan solas. Y trae nuevas maneras de ser madre, no ser la madre perfecta presionada por el sistema para ser de una forma, sino que es una madre nueva que viene a traer, para mí, alivio a las madres. Hay muchas cosas de ser madre de otras generaciones que van cayendo y caducando y que claramente es mucho mejor hoy día tener una cercanía con tus hijos, es mejor que te cuenten las cosas a ser la autoridad de la casa, Y además hace hijos e hijas mejores, más seguros de sí mismos, que una madre se muestre tal cual es, es mucho más nutritivo para los hijos e hijas que las madres que esconden los sentimientos porque tienen que ser perfectas. Blondi un día está bien, un día está mal. Eso lo muestra, entonces esos hijos están mucho más preparados para la frustración, porque no hay algo tan inalcanzable que cumplir", explica la directora en conversación con la Cadena SER.

Blondi es un torbellino. Es la madre enrollada que todos quisieran tener. Una mujer que fue madre adolescente, con solo 15 años, que quiso abortar de forma ilegal y salió mal, y que tiene una relación de amistad con su hijo. Blondi se fuma sus hierbas cultivadas en casa, es un poco desastre en la comida, tiene un trabajo precario, sale de fiesta con su hijo, pero Blondi siempre está ahí. "Es importantísimo poder ser amigo de tu madre o padre y esa cercanía mejora a las personas en general, no solo a la madre o al padre que se esfuerza por ser una persona cercana al hijo o a la hija, sino que al revés. De hecho, hoy me preguntaban a partir de qué momento con mi madre yo disfruté, y siento que es cuando empecé a tener una relación más de igual a igual, que es cuando uno puede contar sus problemas, ser uno mismo, no actuar algo que no te está pasando y que el otro también lo pueda hacer. Y desde esa verdad es cuando uno se relaciona mejor con las personas en general. Es verdad que con un hijo o hija tenés que estar guiando, sos el límite, sos un montón de cosas que tienen que suceder para que crezcan personas de bien, pero a la vez es verdad que también intento ser alguien no rígida en cuanto a las cosas que hago y digo o pido, trato de escucharlos desde la necesidad", defiende la actriz de esta visión y esta historia que surgió de una imagen en una novela de una madre y un hijo solos en el mundo.

El proyecto comenzó en 2017 cuando se puso a escribir el guion con Laura Paredes, también actriz y guionista de títulos recientes como Trenque Lauquen, y no fue hasta después de la pandemia, y tras un largo proceso, cuando decidió que ella dirigiría la película. El contexto argentino está en todos eso años, por ejemplo el cambio con la legalización del aborto, pero también esos personajes reconocibles, esas diferentes mujeres que se ayudan y se apoyan de forma horizontal. Mujeres como Blondi, madre trabajadora, o su hermana, instalada en una zona acomodada tras casarse con un hombre exitoso. "Blondie es feliz con lo que tiene, la felicidad es un poco desear lo que tenés. Y también quería poner a la hermana en paralelo como una mujer que tuvo los hijos a la edad que se supone hay que tener los hijos, que se casó con un hombre que se supone es un buen marido, que trabaja y tiene su independencia económica y todo eso, y que no es feliz. O sea, podés hacer todo bien y no ser feliz, te puede salir todo mal y sí, ser feliz. Al final no hay una fórmula. Lo que importa es cómo vos vivís lo que te toca vivir. Eso es un poco la película para mí", reflexiona.

El tronco de la película es la relación de esa madre y su hijo en el último año antes de comenzar sus estudios superiores y si están preparados para separarse, para dejar crecer a alguien y aprender a vivir el uno sin el otro. El joven actor Santiago Rovito acompaña a Dolores Fonzi en este viaje existencial que es tierno, divertido, alocado y emotivo gracias al trabajo y la sintonía de ambos intérpretes y el desarrollo dramático de los personajes. "Es verdad que es distinto dirigir desde la actuación, desde ser actriz que ser director solamente. El director solamente está medio enroscado ahí, no sabe muy bien lo que es poner el cuerpo, entonces hay algo que se le queda, que le queda corto. Las actrices estamos poniendo el cuerpo todo el tiempo y cuando tenés que poner la cabeza para dirigir es como un regalo. Es un plus que le da a la actuación, que es único. Entonces estaba escuchando ayer a Ethan Hawke que decía, no entiendo como las escuelas de cine no estudian actuación. Y es verdad, cómo no te conectan con el cuerpo", dice de su experiencia delante y detrás de las cámaras.

Si la Blondi en pantalla es un torrente de energía, chispa, humor y amor, la Dolores Fonzi a cargo de la película se ha encargado también de trabajar de una forma horizontal y entender el proyecto como un espacio colaborativo. "¿Cómo comunicas a un equipo de 40 personas que quieres hacer esta película? Pues con amor. Y ese amor se ve en la película. Ya se terminaron los maltratos en rodaje, aviso, el que quiera maltratar ya no va más. Directores que maltratan, actrices, actores que actúan solos y maltratan. O sea, yo solo trabajo con gente que pueda conectar y la gente que conecta es la que está con el otro. Una película es un trabajo colectivo que define el trabajo de toda esa gente que fue parte de la película, sino la película no existiría, y no es que yo hice una película, sino que la hicimos entre un montón de gente. Nadie se salva solo es un poco el mensaje de la película para mí y nadie hace solo una película. O sea, es imposible. Cuando dicen mi película, la película de tal, bueno, sin todas esas personas que participaron, no existiría", argumenta y sigue. "Fue un proceso de mucha felicidad real. De hecho, dejé terapia cuando hice la película, ahora después volví cuando la estrené, tuve que volver. Pero creo que los procesos son un refugio, el trabajo colectivo también te reconfirma que si estamos todos alineados en algo, sucede, y sucede algo bueno", sentencia entre risas.

El universo Blondi es puramente argentino, pero la música perfila el retrato generacional de una mujer y una madre con una manera distinta de entender el mundo, una superviviente feliz que aprendió, como decía Fonzi, a vivir con lo que le tocó. Desde Blondie -esta sí con -e final- al mítico The Velvet Underground & Nico trabado en el cassette del coche recorren una película clásica a la vez desenfadada, una comedia que derrocha alma, carisma y autenticidad. La actriz prepara ya su segundo trabajo como directora, una historia inspirada en hecho reales sobre la persecución del aborto en una Argentina que vive tiempos oscuros para la cultura y el cine con la llegada del ultraderechista Javier Milei. "No hay fondos. El Instituto de Cine se cerró básicamente. Y todas las familias que dependían de la industria están viendo qué hacer. Es verdad que se filma en Uruguay, es verdad que hay películas que se hacen con fondos privados. Hay que militar desde las películas y las personas que podemos filmar con fondos privados somos pocas, yo voy a hacer una, hay que aprovechar ese momento, no solo para, no solo para, para que los compañeros tengan trabajo, sino para contar historias que vengan a reconfirmar las cosas que hemos ganado y pelear por las que estamos perdiendo, que espero que no sean muchas más y que dure poco esta vergüenza", concluye.

 
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