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El waterpolo da ejemplo con una de las sanciones más duras que se recuerdan: la selección italiana, suspendida 6 meses por agredir a los árbitros en París 2024

El equipo italiano al completo no podrá participar en la próxima Copa del Mundo por ello

La selección italiana de waterpolo protesta una decisión arbitral en París 2024 / Mondadori Portfolio

La selección italiana masculina de waterpolo al completo, incluyendo jugadores y cuerpo técnico, ha recibido una sanción de seis meses de suspensión, lo que le impedirá jugar la próxima Copa del Mundo, además de una multa de 100.000 dólares. Una sanción ejemplar que tiene el origen en su eliminación en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de París 2024, cuando agredieron físicamente e insultaron al cuerpo arbitral.

“El órgano de adjudicación de la Unidad de Integridad Acuática ha emitido una suspensión de seis meses al equipo masculino italiano de waterpolo para participar en cualquier competición y evento de World Aquatics por violar el artículo 5 del Código de Integridad Acuática Mundial”, informó la Unidad de Integridad de World Aquatics. “El equipo italiano de waterpolo masculino no podrá participar en la próxima Copa del Mundo de Waterpolo Acuático. Además, el equipo ha sido multado con 100.000 dólares, de los cuales 50.000 deberán pagarse en un plazo de 90 días. Los 50.000 restantes están suspendidos y sólo se pagarán si el equipo comete otra infracción del antes del 17 de octubre de 2026”, añadió el comunicado oficial.

El partido de la polémica

En París, Italia quedó eliminada ante Hungría el 7 de agosto tras un partido muy polémico en el que la ‘Settebello’ intentó recurrir una decisión de los colegiados que pudo cambiar el rumbo del partido. A falta de 2 minutos y 22 segundos para el final del segundo cuarto, Francesco Condemi anotó el 3-3, pero su mano golpeó a uno de los jugadores húngaros en la cara durante el movimiento de disparo. Los colegiados revisaron la acción en el VAR y decidieron anular el gol y expulsar a Condemi. Italia tuvo que esperar 4 minutos para volver a jugar en igualdad numérica.

Hungría, a la postre, se impuso 12-10 en la tanda de penaltis. Alessandro Campagna, seleccionador italiano, “protestó contra los árbitros de forma muy agresiva y antideportiva”, tal y como explica la Unidad de Integridad que emitió la sanción.

Después de que se certificara la derrota, la ‘Settebello’ se encontró mientras iba a subirse al autobús para volver a la Villa Olímpica con el cuerpo arbitral en el párking del recinto deportivo, y fue en ese momento cuando se produjo la agresión física a los colegiados. “Cuando el autobús estaba a punto de partir, Italia observó que los árbitros estaban en la zona de aparcamiento. Bajaron del autobús para rodear y agredir verbal y físicamente a los árbitros, así como a los delegados y funcionarios de World Aquatics”, expuso el mencionado organismo. En particular, el seleccionador italiano, Campagna, “comenzó a arremeter contra los árbitros, acusándoles de ser responsables de lo sucedido durante el partido”. “¿Qué sabes tú de waterpolo? Eres de Montenegro… Tu carrera como árbitro está acabada”, recoge el informe publicado por el organismo oficial de integridad.

Los árbitros tuvieron que pedir ayuda

Los árbitros tuvieron que volver corriendo al interior del recinto en busca de ayuda, según figura en el informe. Varios miembros del equipo italiano persiguieron a los árbitros. Además, en el siguiente partido, ante España, la selección italiana se colocó de espaldas a los colegiados del partido a modo de protesta.

La Federación Italiana de Waterpolo, por su parte, pese a anunciar que no recurrirá la sanción, insistió en que hubo un error grave de los colegiados que influyó en el partido. “Como es bien sabido, los recursos presentados por la Federación de waterpolo italiana en las 36 horas siguientes al partido, aunque rechazados, condujeron a la admisión por parte de los organismos acuáticos mundiales de la falta de violencia e intencionalidad en la acción de Francesco Condemi, que fue por tanto regular”, detalló en su comunicado.

El italiano no fue sancionado para los partidos posteriores, para la lucha por el quinto puesto. “Por lo tanto, el 3-3 marcado por el delantero de la ‘Settebello’ contra Hungría fue válido; el delantero no debería haber sido expulsado, Italia no debería haber jugado 4 minutos con uno menos y los húngaros no deberían haberse beneficiado del penalti del 4-2”, sentenció.