Encuentran en Australia las huellas del "reptil más antiguo de la historia" con 365 millones de años
Es pariente -muy lejano- de los actuales y mueve en más de 30 millones de años la fecha del surgimiento de los primeros seres que se adaptaron a la vida en la tierra
Las huellas encontradas en la Formación Llanuras Nevadas Las del pie delantero se muestran en amarillo; Las huellas del trasero se muestran en azul. Crédito: Grzegorz Niedzwiedzki
Madrid
Son simplemente unas pequeñas pisadas. Parecen las marcas atropelladas de una carrera de ida y vuelta, quizás buscando comida o explorando el entorno. Mirándolas se comprende muy rápido que unas, las que van hacia arriba, son las señales de unas patas delanteras (en la imagen que ilustra la noticia, en amarillo) y otras son las traseras (en azul).
También podemos inferir -solo inferirlo, dicen los expertos- que tenía unos 80 centímetros de largo, "dedos y unas garras puntiagudas" que son la clave de este estudio. Nos indican que el ser que las dejó está emparentado con los actuales reptiles.
La datación también es importante. Señala que su fosilización fue hace 356 millones de años en lo que hoy es Australia. Ese período de tiempo se conoce como el Devónico o "edad de los peces", pero también fue la época en la que las primeras plantas y los primeros vertebrados salieron del agua para conquistar la tierra. Estas huellas nos hablan del primero, con cuatro patas (terápodo), que tenemos documentado hasta ahora.
La aparente sencillez de esas pisadas grabadas en la roca es engañosa. Su publicación en Nature pone patas arriba -nunca mejor dicho- los cimientos científicos de la historia evolutiva de todos los tetrápodos del mundo. El grupo de vertebrados que incluye a los anfibios, reptiles, aves y mamíferos tiene un nuevo ancestro que adelanta el origen de los reptiles en, al menos, 35 millones de años respecto a lo que se creía hasta ahora. Este "reptil primitivo" coloca el origen de los amniotas, animales cuya reproducción no dependía del agua, justo en la frontera entre el Devónico y el Carbonífero.
"Estoy atónito", ha dicho el biólogo experto en evolución Per Ahlberg, autor principal del estudio: "Una sola losa de arenisca, que puede levantar una persona, pone en duda todo lo que creíamos saber sobre cuándo evolucionaron los tetrápodos modernos".
¿Dónde las encontraron?
Las huellas fueron descubiertas en una losa de arenisca de medio metro de ancho junto al río Broken, en el estado australiano de Victoria.
Allí, en lo que se conoce como la Formación Snowy Plains, dos paleontólogos aficionados —Craig Eury y John Eason— encontraron esta roca que cambia la historia del planeta: cinco dedos largos y, lo más importante, garras, una característica exclusiva de los amniotas. Están orientadas hacia dentro en ángulo recto y "están ausentes en otros tetrápodos primitivos conocidos".
Por qué es importante
Durante décadas, los paleontólogos han considerado que los primeros tetrápodos salieron del agua en el Devónico. Sin embargo, siempre se ha situado la aparición de los grupos modernos de amniotas en el Carbonífero posterior.
Estas huellas sugieren que el paso de los vertebrados acuáticos a los verdaderamente terrestres —es decir, aquellos capaces de reproducirse sin depender del agua— ocurrió mucho más de lo que se pensaba.
El hallazgo, por tanto, cambia la fecha de aparición de los reptiles pero también la de la separación de los linajes modernos de anfibios y amniotas, llevándolo hace 380 millones de años.
¿Los primeros reptiles eran "australianos"?
Lo que hoy es territorio australiano era, hace 356 millone de años, el sur del supercontinente Gondwana. La aparición de estas huellas, la primera evidencia de amniotas, adelanta su aparición en unos 30 millones de años a los registros más antiguos que son huellas similares en Polonia y Canadá.
Pintura de reconstrucción del fabricante de vías Crédito: Marcin Ambrozik
La brecha de Romer
Hasta ahora, los paleontólogos identificaban un vacío de 20 millones de años en el registro fósil —conocido como la "brecha de Romer"— entre los últimos tetrápodos del Devónico y los primeros del Carbonífero.
Esta brecha fue vista como una posible consecuencia de la extinción masiva del final del Devónico, que habría dado paso a un nuevo periodo evolutivo. Sin embargo, la presencia de un reptil terrestre ya plenamente formado justo en ese período de tiempo también cambia el escenario conocido hasta ahora. Según los autores, esta evidencia muestra que muchos linajes de tetrápodos ya existían antes de ese supuesto vacío, y que el registro fósil "simplemente no los había captado".
Javier Ruiz Martínez
Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación...Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación en la SER. Trabajo en el mejor trabajo del mundo: hacer radio. Me gusta contar historias desde la calle.