El CNI desmiente pagos al Imán de Ripoll como confidente pero admite contactos telefónicos "años antes" de los atentados del 17-A
El actual secretario general del Centro Nacional de Inteligencia asegura que no hay constancia documental de esos contactos porque "nunca" aportó información válida para la lucha antiterrorista

Abdelbaki es Satty, el imán de Ripoll. / EFE

En noviembre de 2024, el exdirector del CNI, Félix Sanz Roldán se amparó en el 'secreto oficial' para no detallar si mantuvieron contactos con el ideólogo de los atentados de Barcelona y Cambrils Abdelbaki Es Satty, conocido como el imán de Ripoll, tras su salida de prisión. Pero esa incógnita ha quedado despejada este jueves durante la comparecencia del actual secretario general del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Luis García Terán ha confirmado en la Comisión de Investigación de los atentados del 17-A que hubo contactos telefónicos "esporádicos" con el imán de Ripoll tras su salida de prisión.
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La información desclasificada por el Gobierno permitió descubrir que el CNI dio a Es Satty un número de teléfono - no un móvil físico- para que contactase con los agentes si tenía alguna información de interés que ofrecer. "No podíamos rechazar ningún tipo de información por la amenaza terrorista que había en ese momento", ha justificado García Terán.
El número dos del CNI no ha dado apenas detalles de esas comunicaciones, tan solo que fueron "pocas". "Nosotros teníamos contactos telefónicos cuando él decía que quería contar algo, en algún caso pudo haber encuentros personales. Lo que niego es que cualquier información tuviera el más mínimo interés, por eso no se reflejó en ningún documento".
Durante su intervención, el números dos del CNI no ha concretado cuándo fue la última vez que los agentes del servicio secreto español contactaron con Es Satty, tan solo dejó caer que pudo ser en 2016, "fue años antes de que planificaran los atentados, fue antes de que se fuese a Bruselas", un viaje que Es Satty, el cerebro de los atentados realizó en 2016.

Abdelbaki Es Satty en una imagen de archivo / Cadena SER

Abdelbaki Es Satty en una imagen de archivo / Cadena SER
"Nunca se le pagó por información, porque nunca dio información"
El secretario general del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha desmentido la información publicada por el diario ABC en la que se aseguraba, citando fuentes no oficiales del CNI, que pagaban 500 euros al mes al imán de Ripoll como confidente, entre 2015 y 2016, es decir, tan solo un año antes de los atentados del 17A en Barcelona y Cambrils. "No fue colaborador del CNI, nunca se le pagó nada, ni en especie, ni en efectivo, ni con cheques, nada, porque nunca dio información", ha negado García Terán, "los pagos en el Centro Nacional de Inteligencia están absolutamente controlados, el dinero en el centro está fiscalizado hasta el céntimo", añade.
Como ya quedó acreditado en la desclasificación de los documentos que aprobó el Gobierno, el CNI hizo seguimientos a Es Satty en 2013 para ver si tenía encuentros con yihadistas cuando tenía permisos para salir de prisión. "Vimos que no se relacionaba con entornos yihadistas", ha relatado García Terán. El CNI estudió captar a Es Satty como confidente, pero se descartó. "Es Satty no pasó las líneas rojas, no dio información válida, dio información ajena a la realidad", ha zanjado el responsable del CNI en su comparecencia.
"No somos perfectos"
El responsable del CNI ha querido defender la profesionalidad de los 3.000 agentes que trabajan en el Centro Nacional de Inteligencia. "Las mujeres y los hombres del Centro siempre realizamos todos los esfuerzos posibles y utilizamos al máximo nuestras capacidades y recursos para evitar atentados. Nos desplazamos donde sea necesario y nos entrevistamos o desarrollamos las actividades de inteligencia que sean más adecuadas para tratar de conseguir la información que evite estos ataques". Pero el propio Luis García Terán ha reconocido que "no somos perfectos" y que "la seguridad al 100% no existe".
"Lo ocurrido en agosto de 2017 en Alcanar, Barcelona y Cambrils fue la consecuencia de la planificación de un ataque que pasó inadvertido para todos", ha reconocido, "con la información recopilada en ese momento no había forma de establecer una relación causa-efecto que pudiera haber evitado estos ataques".
Ni las actividades de Es Satty, ni las del resto de miembros de la célula "llamaron la atención de ninguno de los organismos implicados en la lucha contra terrorista, ni tampoco de su entorno social ni familiar, precisamente porque era lo que trataban de conseguir".
No saltaron las alertas, no observaron señales, como por ejemplo la compra de los precursores, el propio sumario reveló que la célula del 17A compró varias bombonas de butano a particulares que las tenían puestas a la venta en Wallapop. "No detectamos la compra de precursores, buscaron 100 veces cómo hacer una bomba en internet", ha reconocido.
La existencia de fallos ha sido reconocida por los servicios de la lucha antiterrorista, pero la teoría de que el CNI permitió que se produjese el atentado ha sido desmentida en cada una de las comparecencias que se han ido produciendo en esta comisión de investigación. Una teoría de la conspiración que Luis García Terán ha querido "negar categóricamente", dejando claro que en el propio CNI "ha tenido compañeros que han sufrido ataques terroristas" y ninguno "permitirá que se pueda especular con que no quisimos informar sobre un atentado".

Javier Bañuelos
Redactor Jefe en la Cadena SER responsable de la información sobre Interior y Defensa. Soy diplomado...




