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"Lo único que queremos es que la música siga sonando": el Café Central cerrará sus puertas tras más de cuatro décadas de historia

Madrid se prepara para decir adiós a uno de sus templos musicales más queridos desde 1982

"Lo único que queremos es que la música siga sonando": el Café Central cerrará sus puertas tras más de cuatro décadas de historia

Madrid se prepara para despedir uno de sus espacios más emblemáticos: el Café Central, corazón del jazz en la capital desde 1982, cerrará sus puertas el próximo 12 de octubre. La noticia, confirmada por su jefe de sala, Juanchu Boigues, ha sacudido a músicos, trabajadores y fieles del local, que ven cómo desaparece un lugar que ha sido mucho más que un escenario: ha sido casa, refugio y símbolo.

El cierre se debe a la negativa de los propietarios del edificio a renovar el contrato de alquiler. "Nos lo notificaron el sábado pasado, no quieren negociar. Estamos indignados, pero también esperanzados porque queremos que la música siga sonando", explicó Boigues en La Ventana de la SER.

El Café Central no es solo un local de conciertos. Es un espacio íntimo, con mesas orientadas hacia un pequeño escenario donde han tocado leyendas como Tete Montoliu, Pedro Iturralde, Jerry González, Barry Harris o Ben Sidran. Este último, neoyorquino de 81 años, llegó a decir que el Central era su café favorito en el mundo, por encima de los de París o Nueva York, por su cercanía, su acústica y su atmósfera.

"Este sitio tiene algo mágico", decía Boigues. "Aquí pasan cosas que no se repiten en otros lugares. La gente sonríe cuando entra. No hay ningún sitio como el Café Central".

La plantilla, compuesta por 35 personas, busca ahora una nueva ubicación para mantener vivo el espíritu del local. "Queremos un Café Central, pero si hubiera posibilidad de negociar, nos quedaríamos aquí, porque esto forma parte de la memoria de cualquier madrileño. Es como una vida entera, una generación", añadió.

La cantante Sheila Blanco, habitual del Central, también intervino en el programa. "Me quedé muy triste, muy enfadada. Es como si una parte de ti muriera con el cierre, no es solo un local, es un lugar mágico. Puedes mirar a los ojos al público, conectar de verdad. Eso no se encuentra fácilmente", dijo emocionada.

Blanco destacó además el valor de poder actuar a plena luz del día, algo inusual en los clubes de jazz, y el trato familiar del equipo. "Te cuidan como en casa, cada vez quedan menos sitios así. En Madrid se están cerrando espacios de música en directo mientras se abren locales de brunch o comida rápida; estamos perdiendo la esencia.

El Café Central, que nació en una antigua casa de espejos, ha sido durante más de cuatro décadas un punto de encuentro para artistas y público. "Aquí han tocado Boy Watson, Victor Jones, Willie Jones III, Joshua Edelman… No podemos permitir que esto desaparezca", insistió Boigues.

La Ventana | Cierra el Café Central de Madrid

Hasta el 12 de octubre, el local seguirá ofreciendo conciertos. Esta misma noche actúa WADA, y en los próximos días pasarán por su escenario nombres como Javier Colina y la propia Sheila Blanco. "Os invito a venir, a mostrar cariño; porque aquí pasan cosas únicas que no se repiten en otros lugares", concluyó Boigues.