El Woodstock del español
El español es nuestra gran riqueza, y cuando digo "riqueza" me refiero también a riqueza de la otra y no solo a riqueza espiritual

Ignacio Peyró: "El Woodstock del español"
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Madrid
Al salir de Barcelona tenemos Sant Cugat y al salir de Pamplona tenemos Barañáin: para decir que Arequipa es un lugar extraordinario bastará con señalar que, al salir de ella, lo que tenemos es un volcán de seis mil metros de altura y no Las Rozas.
En Arequipa nació Vargas Llosa y en Arequipa -desde donde os hablo- termina este viernes el X Congreso Internacional de la Lengua Española. Han sido cuatro días y trescientos ponentes, un Woodstock del español que ha reunido, en feliz batahola, todos sus acentos.
Aquí se ha hablado de inteligencia artificial, del lenguaje de la ciencia, de periodismo digital, de lengua y poder, de traducción. Pero sobre todo hemos podido recordar la mezcla de fortuna y responsabilidad que es compartir nuestro idioma -la segunda lengua nativa del mundo tras el chino mandarín- con seiscientos millones de personas.
El español es nuestra gran riqueza, y cuando digo "riqueza" me refiero también a riqueza de la otra y no solo a riqueza espiritual. Es nuestra más importante exportación y la mayor visibilidad de nuestra cultura y nuestro modo de vivir ante el mundo. No faltan instituciones serias -del Cervantes a la RAE, más allá del ruido- para fomentarlo. Y será extraordinario el día que también nuestros Gobiernos decidan no apoyarlo solo a medias.




