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El cine español no combate la gordofobia: el 90% de los personajes tiene un cuerpo normativo

El Observatorio de la Diversidad en los Medios Audiovisuales (ODA) presenta su tercer Informe contra la gordofobia, que analiza cómo se trata la diversidad corporal en el cine y las series españolas de 2024.

Madrid

Cuando hablamos de diversidad en el cine español, solemos fijarnos en que la paridad de género se intente conseguir, en que se representen distintas realidades sociales o las diferentes culturas que viven en nuestro país. Queda una clave más: las corporalidades que se salen de la norma. Es decir, aquellos cuerpos que no encajan en el ideal de belleza y delgadez que la sociedad ha impuesto. En eso, el cine español suspende, pues solo un 9% de los personajes se salen de esas medidas. El porcentaje no cambia entre cine y series, un 9,19 en las películas, y un 9,21 en las ficciones televisivas.

Los datos sobre este indicador los lleva analizando desde 2023 el informe ODA, del Observatorio de la Diversidad Audiovisual centrado en medir la gordofobia. Desglosando los datos de este último informe, presentado este mismo martes, comprobamos que, frente al 6,31 por ciento de personajes gordos en cine en 2023, nos situamos ahora con un 6,17. En series, el 7,2 por ciento se convierte en un 7,04. En ambos casos, ha habido un descenso mínimo. Por tanto, el crecimiento general se debe al aumento de esas otras corporalidades no gordas pero que se leen como disidentes: en cines, su presencia ha pasado de un 2,52 por ciento en 2023 hasta un 3,02 este año, mientras que en series el aumento es más pronunciado, al duplicar el 1,04 de entonces, que alcanza el 2,17 por ciento en 2024.

Un año más, insiste este informe, los datos que vemos en el cine y las series difieren de cómo es la población real en España. En la ficción las diversidades corporales no están presentes ni en el 10 por del total de los personajes que aparecen en el cine y las series de todo un año, pero en la realidad la cifra es mucho mayor, al menos en el caso de las personas gordas. La Encuesta de Salud de España 2023, que usa el Índice de Masa Corporal (IMC) indicaba que el 15,2 por ciento de los hombres y el 15,1 de las mujeres tienen obesidad, mientras que el sobrepeso afecta al 47 por ciento de los hombres y al 32,9 de las mujeres.

¿Cómo es el relato de las personas con otras corporalidades en la ficción española? La respuesta que da el informe es que sigue siendo un retrato estereotipado. Por ejemplo, los personajes gordos se condensan porcentualmente sobre todo en comedia, particularmente en las películas, donde suponen el 10 por ciento del total en este género; en series son el 7,14. Para el informe esto tiene que ver con una cierta relación entre las corporalidades gordas y el humor de manera tradicional, pues, como hemos explorado en otros informes, la gordura se convierte en foco de burla.

Es cierto, dice el estudio, que en esto se nota un ligero cambio con respecto a los informes de años anteriores. En la ficción seriada la comedia dramática es la que más aglutina a los personajes gordos, que suponen el 12,22 del total. El resto se acumulan en el suspense y el drama. Llama la atención la ausencia de diversidad corporal en algunos géneros audiovisuales, algo que ocurre de manera más notable en las series, donde ni las aventuras ni la acción cuentan con personajes que no tengan cuerpos hegemónicos. "Que sean los géneros especulativos, como la fantasía y la ciencia ficción, los que más sufren estas ausencias está relacionado con la imposibilidad de romper lo normativo incluso desde marcos que deberían animar a imaginar mundos en los que todes estemos presentes", afirman los expertos que ponen como ejemplo la serie Santuario.

También es evidente que los personajes con corporalidades disidentes, especialmente si son gordos, tienen menos relevancia en la trama que los personajes hegemónicos. En las películas el 6,91 por ciento de los protagonistas son gordos y el 4,26 de los principales tienen otra corporalidad disidente, mientras que en los secundarios las cifras bajan al 5,63 por ciento en el caso de los gordos y al 2,72 en aquellos con otras corporalidades. En series, el 7,10 por ciento de los personajes principales son gordos y el 2,69 tienen otra corporalidad, mientras que el 6,98 por ciento de los secundarios son gordos y el 1,70 por ciento tienen otra corporalidad disidente. "Queda claro que una mayor presencia numérica no va ligada de un aumento de la importancia en las narrativas", citan las autoras.

Más allá de las historias, existen narrativas externas a las propias películas o series que también muestran prejuicios hacia la gordura. Por ejemplo, se sigue premiando que intérpretes de renombre cambien de peso para encargarse de determinados papeles. El informe cita ejemplos como el de Eduard Fernández en Marco, papel por el que logró el Goya y para el que engordó 16 kilos. O el de Hovik Keuchkerian hablando de cómo tuvo que coger más de 20 kilos para su rol en El Hoyo 2. "Es habitual en medios alabar las transformaciones corporales, particularmente de hombres, pero sería interesante empezar a cuestionar por qué no contratar a una persona que ya está gorda para estos papeles. "Por supuesto, la trayectoria de los actores es fundamental a la hora de seleccionarlos, pero la ausencia de figuras de renombre gordas evidencia que no todos los cuerpos tienen las mismas oportunidades".

Otro perjuicio que señala el informe es cuando en películas históricas se omite que los personajes reales fueron gordos, como el caso de La virgen roja o el de Las abogadas con la figura de Cristina Almeida. "Eliminar este aspecto trae consigo fuertes implicaciones a nivel vital e identitario en el relato colectivo que construimos en torno a las mujeres que desenterramos y sigue dejándonos huérfanas de referentes a las gordas", como explica Elena Pastor Monedero en el artículo, Una memoria colectiva adelgazada.

El informe analiza no solo lo cuantitativo, sino también lo cualitativo en cuanto a la diversidad. Veíamos antes el recorrido y fuerza de los personajes no normativos en lo corporal dentro de la trama de las películas y las series, pero también en cuanto al relato que se cuenta de ellos. La mayoría de los personajes gordos tienen en su trama una historia relacionada con su cuerpo o con la comida. Es difícil encontrar casos, dice el informe, donde los mandatos corporales sobre las mujeres sean abordados de forma adecuada, por eso, queremos celebrar lo que ocurre en Celeste, una ficción en la cual las mujeres gordas no aparecen ligadas a la comida o a la dieta, sino que están construidas con mucha complejidad.

Otro dato curioso es la percepción de qué personajes consideramos gordos y cuáles no, algo que, insisten, está marcado por cómo se establece una comparativa respecto al resto de personas que aparecen en esa misma ficción. Por ejemplo, Las largas sombras, donde el personaje de Carmen se lee como gorda por contraste con el resto de sus amigas. Es decir, que cuanto más delgados sean los personajes de un grupo, más fácil es que uno de esos personajes, aun siendo normativo, parezca que se sale del canon conjunto. Eso influye en las series adolescentes, donde nadie se sale el modelo de delgadez y eso puede generar más presión a las audiencias jóvenes, analizan la autoras.

Las corporalidades no hegemónicas se relacionan también con otras variantes, como el género. Los hombres gordos son más que las mujeres y menos estereotipados, como veíamos antes. También la edad es una variante que estigmatiza junto a la gordura, la discapacidad, la diversidad sexual y la clase, ya que distintas producciones usan el cuerpo de sus personajes y la manera que tienen de presentarse para mandar mensajes que buscan dibujar una línea entre los cuerpos, lo deseable y las clases sociales.

Sin embargo, las autoras del informe son optimistas. Señalan que los datos, aunque lentamente, han ido mejorando, y que aparecen ficciones que se alejan de tópicos y de estereotipos. Citábamos Celeste, pero también está la presencia de personajes no binarios gordos protagonistas o personajes gordos asiáticos, o ejemplos infantiles positivos como Nick de Buffalo Kids y las conversaciones que profundizan en la alteridad de lo trans como algo bueno, como hacen Una perra andaluza y Reír, cantar, tal vez llorar.

Pepa Blanes

Pepa Blanes

Es jefa de Cultura de la Cadena SER. Licenciada en Periodismo por la UCM y Máster en Análisis Sociocultural...

 

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