3.000 instalaciones petroleras, gasistas y minas de carbón emitieron ocho millones de toneladas de metano en solo un año
Una medición vía satélite ha generado el primer mapa mundial de emisiones de metano en cada instalación. El conjunto de datos incluye emisiones "invisibles"
Instalaciones del 'Nord Stream 2' en Alemania. / HANNIBAL HANSCHKE (EFE)
El metano es uno de los impulsores más poderosos del calentamiento global después del dióxido de carbono, y gran parte proviene de actividades humanas, a menudo de "fuentes puntuales" concentradas. En concreto, grandes instalaciones industriales de petróleo, gas y carbón.
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Este nuevo trabajo, publicado en Science y realizado a través de mediciones vía satélite de la red GHGsat, ha medido 3114 instalaciones concretas del sector energético que emiten columnas de metano a lo largo de todo el mundo. Primero han medido instalaciones como pozos petroleros, antorchas, estaciones de bombeo o tanques donde se producen fugas. Después infraestructuras de gas como pozos, plantas de procesamiento o gasoductos. Por último, minas de carbón, donde el metano se libera por los conductos de ventilación, o minas a cielo abierto. En definitiva, miles de instalaciones de petróleo, gas carbón, todas ellas vinculadas a la extracción o explotación de combustibles fósiles. Es la primera vez que se usa
Según los autores, esas instalaciones energéticas emitieron en total 8,30 millones de toneladas anuales de metano en 2023, año en el que se realizó el trabajo. De ellas, casi seis provienen del sector del petróleo y gas y dos y media del carbón.
Emisiones intermitentes
El análisis de más de 32.928 observaciones en estos puntos ultra-contaminantes muestra una diferencia clave entre sectores: las emisiones del petróleo y gas son mucho más irregulares. Los satélites detectaron "plumas" -picos de actividad- por encima del umbral solo en el 16% de las observaciones sobre instalaciones de petróleo y gas, frente al 48% en las de carbón, que eran más "habituales".
El estudio explica que los sitios de petróleo y gas son “mucho más intermitentes”: hay más salida de metano puntual en eventos de mantenimiento, fugas o durante las reparaciones. El carbón, sin embargo, ha mostrado una “distribución plana de persistencia”, lo que indica que las emisiones son más continuas y previsibles. Los autores sugieren que esto podría servir para definir futuras normas de vigilancia.
Un mapa global para mejorar políticas climáticas
Los investigadores han generado "el primer mapa mundial de emisiones de metano a resolución de instalación" y explican que ahora podemos saber "no solo cuánto metano se libera, sino cuándo y dónde". Lo que antes era invisible ahora aparece con claridad.
Dado que el conjunto de datos incluye, no solo las emisiones detectadas, sino también las observaciones "sin emisión visible", permite a los países localizarlas y estimar su potencia y su persistencia temporal. Toda esta información, explican, puede servir como base para políticas de control y -sobre todo- "orientar inspecciones en tierra hacia instalaciones que emiten de manera frecuente o intensa".
Javier Ruiz Martínez
Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación...Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación en la SER. Trabajo en el mejor trabajo del mundo: hacer radio. Me gusta contar historias desde la calle.