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Sociedad

Del arte al dinero: la evolución del papel a lo largo de la historia

Marta Fernández habla en 'La Ventana' sobre cómo el papel ha sido soporte de cultura, información y poder durante el paso de los siglos

Del arte al dinero: la evolución del papel a lo largo de la historia

Madrid

La historia del papel está completamente ligada a algunos de los mayores cambios culturales, sociales y económicos de nuestra historia. Desde la Revolución de la imprenta hasta el nacimiento del periodismo y el dinero en papel, este material, aparentemente sencillo, transformó la forma en que el conocimiento se difundía y se conservaba. Marta Fernández abre su Academia de Saberes Inútiles para recordarnos la historia del papel.

El papel en la Revolución de la imprenta

La Revolución de la imprenta permitió que muchas personas, la mayoría analfabetas hasta la fecha, pudieran tener a su alcance algo tan básico como un libro. El papel se convirtió entonces en algo popular.

Gracias al aumento de la producción de libros y documentos, los fabricantes de papel tuvieron que ingeniárselas para fabricar más y sobre todo, más barato. Este efecto secundario de la época no solo cambió la forma de vida de la población, sino que también afectó al mundo del arte.

El papel se convirtió en algo cotidiano y llegó a las manos de los artistas del Renacimiento. Miguel Ángel, Leonardo da Vinci o Rafael tuvieron la oportunidad de poder practicar sus obras una y otra vez. Sus bocetos empezaron a estamparse en el papel. De esa forma no tenían que preocuparse de la cantidad de errores que cometían porque la posibilidad de adquirir más papel para sus pruebas se convirtió en algo real y accesible.

La cuna de muchos de estos artistas era Italia, el país con los mejores fabricantes del papel. De hecho, una de las marcas más reconocidas actualmente de papel es Fabriano.

La fabricación del papel

Fabriano es una ciudad italiana en la que, durante el Renacimiento, se fabricaba el mejor papel de Italia. Esta calidad era gracias a la abundancia de molinos, donde se batía la masa del papel. En aquella época el papel se realizaba con trapos o cualquier tela que se tuviese a mano, como los harapos o los retales. Solo cuando se quería hacer papel de calidad se utilizaba el lino. Cuanto más blanca y mejor fuese la tela, mejor el papel.

Eran las mujeres y los niños los que se encargaban de desempeñar esta labor. Era un proceso poco higiénico, ya que las telas que llegaban a los molinos no estaban en las mejores condiciones. Al igual que el interior de los propios molinos. Era tal la suciedad que en el siglo XVII Inglaterra prohibió la producción de papel porque se temía que estos lugares fuesen un punto de contagio de la peste negra.

El nacimiento del periodismo

El papel comenzó rápidamente a ser usado para muchas funciones, como la de contar noticias. El reducido coste del papel hizo que los primeros periodistas pudiesen difundir sus noticias sin miedo a perder todo su dinero. Los newsletters en Inglaterra, y los avisos en Italia, fueron como se llamaron a las cartas con noticias. Los primeros periódicos fueron una recopilación de estas.

El papel convertido en dinero

Los primeros europeos en convertir el papel en dinero fueron los suecos. En España no llegamos a dar el paso hasta el reinado de Carlos III. A partir del siglo XVII comenzaron a usarse los cheques, las letras de cambio y los primeros billetes. Otra forma de mostrar estatus era utilizar un papel de calidad para escribir. Un ejemplo de ello fue Denis Diderot. Uno de los creadores de la enciclopedia empezó a utilizar papel azul para su correspondencia. Diderot convirtió este hábito en una moda.

Este tono azulado era algo clásico en el papel holandés. Se hacía para evitar que adquiriese un tono amarillento. Esta corrección empezó a verse en el papel francés y a finales del siglo XVIII y principios del XIX, el papel estaba en todas partes: en las casas de los más adinerados, en envoltorios de comida, en barajas de cartas o en partituras.

De los harapos a los bosques

A finales del siglo XVIII la demanda de papel era tan alta que el precio de los harapos para fabricarlo comenzó a subir. Se comenzó a experimentar con otros materiales, hasta que en Alemania y en Canadá llegaron a la conclusión de que el mejor material para esta función era la madera, concretamente la pulpa de celulosa.