La Ventana
Ocio y cultura

Bárbara Arena presenta su nueva novela 'Un Adiós': "Quería entreabrir una puerta hacia una España mal reflejada"

La escritora madrileña presenta en 'La Ventana' una ficción que trata la historia de una joven que es señalada tras dar a luz a su hijo, fruto de un romance con el rey

Bárbara Arena presenta su nueva novela 'Un Adiós': "Quería entreabrir una puerta hacia una España mal reflejada"

Madrid

En el día de reyes los regalos juegan un papel muy importante, las dudas a última hora sobre qué regalar invaden la mente de millones de españoles. Una solución muy sencilla para este estrés navideño es regalar cultura, y qué mejor que regalar una nueva pieza de literatura que amplíe el conocimiento y la biblioteca del agraciado.

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Una de las obras candidatas a triunfar durante estas épocas navideñas es la nueva novela que su autora, Bárbara Arena, presenta ante los micrófonos de La Ventana. Esta ficción de carácter monárquico titulada Un Adiós relata la historia de Adela, una mujer de la antigua aristocracia española, que tras un encuentro amoroso con un monarca, se ve obligada a criar en soledad a un pequeño que el rey nunca reconoció como suyo y a enfrentar las miradas de una nación marcada por su tradición cristiana y misógina.

El silencio como eje vertebrador

El comienzo de esta historia se enmarca bajo el ambiente de una jornada trágica para la nación, el rey ha muerto, ese mismo rey que había dejado embarazada a nuestra protagonista y que más nunca quiso saber de ella. Este sentimiento de abandono libra al rey de su responsabilidad, pero este breve romance deja marcada a Adela que, sin ser culpable de nada, ve como las mismas personas de alta estirpe que la habían juntado con el padre de su hijo, ahora la rechazan y la marcan como si de una persona extraña o malhechora se tratase.

"Todo el mundo favorece que se produzca ese encuentro, pero es solo ella la que sufre las consecuencias", así explica Bárbara Arena la línea central de su historia. Según explica la escritora, el silencio ejerce como elemento vertebrador de esta novela, por lo que es el propio lector el que debe, a través de su propia interpretación de lo narrado, completar aquellos huecos que se encuentran incrustados en cada uno de sus capítulos. "Todo aquello que yo no puedo decir, dejo que el lector lo rellene con su imaginación"

Una visión interna y externa del escenario de la "vieja España"

Arena no pertenece a la aristocracia española, pero se ha criado en un entorno cercano a este contexto que ella denomina como "la vieja España". No es el dinero lo que define a esta antigua sociedad, sino que se destaca por lo tímido, lo protector, y ese intento de esconder todo de puertas hacia dentro.

La autora no estaba conforme al ver cómo se retrataba este apartado de la sociedad en las obras del momento. Arena consideraba que existía una visión demasiado caricaturizada de esta antigua aristocracia, por lo que, aprovechando su contexto familiar, la madrileña optó por ofrecer "una doble mirada" que por un lado permite conocer al lector todos los códigos más profundos de este mundo, pero a su vez no le aleja la posibilidad de realizar una crítica objetiva sobre sus personajes y los comportamientos de estos.

La necesidad de pedir perdón

A lo largo de la novela, aunque se evite mentar a la figura del monarca, la gran descripción del contexto y lo importante de las conversaciones entre los protagonistas dejan saber al lector que es el rey el padre del niño que la protagonista ha dado a luz. Un Adiós expone lo complejo de una relación con tanto desequilibrio de poder y demuestra ese poder maestro que experimentan determinadas figuras que, debido a verse constantemente sobre un pedestal, no son conscientes de las consecuencias de sus actos.

El perdón es el elemento que utiliza Bárbara Arena para ejemplificar la caída del poder del monarca hacia lo más terrenal. Cuando por primera vez el rey decide pedir disculpas a la protagonista, el monarca cae de su posición de poder y se ve al mismo nivel que el resto de ciudadanos. Ese enfrentamiento final a las repercusiones de sus actos marca un antes y un después en cómo es percibida la figura del monarca, es el momento de ceder.