Los claveles del aire
Son plantas que, en general, no tienen raíces, y si las tienen son casi residuales, muy pequeñas

Claveles del aire

Madrid
Hoy os traigo una planta muy, muy especial: una tillandsia o clavel del aire, en concreto una Tillandsia pseudobaileyi, que se une a nuestra pequeña colección de tres tillandsias que ya teníamos desde hace algo más de dos años y medio.
El nombre popular de clavel del aire le viene dado por el hecho de que sus hojas se parecen un poco a las de los claveles, que son de un color verdoso plateado, o, como diríamos en jardinería, de color glauco.
Son plantas que, en general, no tienen raíces, y si las tienen son casi residuales, muy pequeñas. Entonces, ¿por dónde absorben el agua y los nutrientes? Lo hacen a través de estas escamas que les hacen tener este color plateado. Se llaman tricomas, y son muy higroscópicas, es decir, absorben muy fácilmente el agua del aire. Así que estos claveles del aire captan el agua y los nutrientes del mismísimo aire.
¿Dónde viven estos claveles del aire?
Las tilandsias son de origen americano, y la gran mayoría son plantas epífitas, es decir, que crecen sobre los árboles, principalmente. En sus ramas se asientas estas tilandsias, y hay especies que viven a cotas muy bajas, pero otras suben miles de metros sobre el nivel del mar, como ocurre en los países andinos. Estas tilandsias de montaña son precisamente las más duras y resistentes, y son las que más me gusta cultivar, porque son las más apropiadas para las zonas castellanas.
Si no tienen raíces, ¿cómo las regamos?
Si cultivamos nuestras tilandsias en el exterior, las regaremos sobre todo desde la primavera hasta que llegue el invierno, mojando su cuerpo como si las estuviéramos duchando. Para evitar que la roseta de hojas no retenga agua y pueda pudrirlas, colocaremos estos claveles del aire colgados lateralmente o hacia abajo. Así es como las tenemos nosotros desde hace dos años y medio, y les ha ido bien.
Si cultivamos nuestra tilandsia en el interior, la regaremos pulverizándola con generosidad, hasta que la planta pase de tener ese color grisáceo a uno verdoso, lo que significará que sus tricomas habrán absorbido bien de agua.
¿Hay que abonarlas? ¿Y cómo?
Les va bien si en el periodo de crecimiento, ligado a más luminosidad y temperatura, las abonamos con un abono para orquídeas, a la mitad de la dosis que marque el fabricante.
¿Cómo se adaptarán a los climas de la península y las islas?
Nuestras tilandsias en la terraza no han sufrido ni por el frío ni por el calor, ni por ciertos momentos en los que han tenido muy poca agua. Se podría decir que son unas plantas extremadamente resistentes, así que puede ser otra candidata perfecta para cultivar en casa y no preocuparse por ellas.
En todas las costas de España es habitual ver estas tilandsias en los balcones, con especies como Tillandsia bergeri, que hace unas bolas grandes y que la gente cuelga en la terraza o de los árboles.
Eso sí, no todos estos claveles del aire resisten condiciones tan duras. Hay otras especies que es mejor cultivarlas en el interior de la casa, si vivimos en zonas con inviernos fríos y con veranos con muy poca humedad ambiental. Las tilandsias que veamos que tienen un color más verde, y no tan plateado, suelen ser plantas que es mejor cultivar en el interior si tenemos esas condiciones extremas que he mencionado.
¿Dónde la vamos a cultivar?
Julio Sánchez, del vivero Bromelia BCN, ha sido el que nos ha regalado esta cucada de tillandsia, porque él produce y distribuye cientos de variedades de estas plantas tan enigmáticas, a la par que bellas. Como está montada en vertical, a modo de escultura, es mejor que la cultivemos en el interior, porque fuera puede retener mucha agua si llueve o si la regamos.
Esta Tillandsia pseudobaileyi tiene como lugar de origen un área extensa desde el sur de México hasta Nicaragua, pasando por Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador. Vive sobre los árboles hasta una altitud de más de 1000 metros, en zonas con sequía estacional, así que es perfecto por si se nos olvida regarla.
Una peculiaridad: el cambio de color.
Esta especie de tilandsia, cuando ya está a punto de abrir sus flores, vira de un color verdoso plateado a un color casi granate, como podemos ver ahora mismo en nuestra tilandsia. Ya tiene una vara floral muy desarrollada, y en un par de semanas abrirá sus pequeñas flores, pero ya sus hojas han cambiado de color. Sus flores son de color morado, y en ellas destacan sus órganos sexuales amarillos, los veremos en cuanto se abran.

Eduardo Barba
Eduardo Barba Gómez es jardinero, investigador botánico en obras de arte, paisajista y profesor de jardinería....




