Richard Linklater y su carta de amor a la 'Nouvelle Vague': "Es muy inspirador recuperar esa revolución sin nostalgia"
El director de 'Boyhood' o la trilogía de 'Antes del amanecer' rinde homenaje a la generación de autores franceses que cambió el cine en una divertida comedia en blanco y negro

Richard Linklater, durante la presentación de 'Nouvelle Vague' en Los Ángeles (Photo by Tommaso Boddi/Variety via Getty Images) / Tommaso Boddi

Madrid
Hay pocos directores que sean arquitectos del tiempo como Richard Linklater (Houston, 1960), uno de los cineastas obsesionados con captar el paso de la vida, con capturar el tiempo. En su famosa trilogía de Antes del amanecer, Antes del atardecer y Antes del anochecer, contó la historia de una pareja, la formada por Ethan Hawke y Julie Delpy, a través de tres encuentros a lo largo de 20 años. Cómo contar el paso del tiempo, el devenir de la vida, de un modo realista y detallista estaba detrás de Boyhood, su obra maestra que rodó a lo largo de 12 años para narrar la historia de una familia media americana. Necesitaba que sus actores, de nuevo Ethan Hawke, junto a Patricia Arquette, envejecieran también como los miembros de la familia.
El tiempo que abarca la narración y el tiempo en el que se desarrolla la historia dentro de la propia película son parte de su estilo. Lo ha demostrado este año en 'Blue Moon', película que se desarrolla casi en tiempo real durante una noche en un bar, y en 'Nouvelle Vague', su delicioso homenaje a la generación de autores franceses que cambiaron el cine en los años 60. En esta comedia, filmada en blanco y negro, Linklater juega con la cuenta atrás, con los 20 días en los que Godard rodó 'Al final de la escapada', una película libre, casi sin planificación, que aquí acaba siendo una reflexión de cómo capturar la realidad con improvisación y casi sin guion, sin repeticiones e incorporando todo lo que ocurría. El director recrea la época y el tono de aquel cine, el París de los cafés, las fiestas en los apartamentos y hasta el Cannes de los años 50 en una película llena de guiños a todos los cinéfilos por la que desfilan el propio Godard, Truffaut, Chabrol, Jean Seberg o Belmondo.
Todos interpretados por actores franceses, todos fantásticos sin caer en la caricatura en una comedia que combina el humor y la ironía con la reflexión sobre el propio hecho cinematográfico, sobre cómo lograr contar la verdad en el cine, donde todo es mentira. Linklater sortea todos los peligros de adentrarse en la cinefilia francesa con una obra que reivindica la libertad, la ruptura y a esos genios que se empeñan en ir a contracorriente para desafiar el estatus quo.
Usted nació en 1960, el año en el que se estrenó 'Al fina de la escapada' ¿Cómo le cambió como artista descubrir la Nouvelle Vague?
No sé si te cambia, pero creo que el arte te inspira. Es como si ya desde esa época me estuviera enamorando del cine, y luego vi muchas de las películas de la Nouvelle Vague. El arte es una cuestión de añadir más y más. Empiezas con una gota y luego agregas otra gota con todo lo que te inspira, y al final esperas tener una botella grande de vino. Fue una época inspiradora, todo el entusiasmo por el cine, ese tipo de búsqueda de la expresión personal y la idea de la libertad del arte, creo que de alguna forma fueron buenos mentores.
¿Por qué Jean Luc Godard es el mejor personaje para una de sus películas?
Sí, la gente me pregunta si podría haber hecho esto con cualquier integrante de la Nouvelle Vague, y les digo que por supuesto, pero para mí, Godard es el más divertido porque es muy diferente. Es tan raro. Tiene la cabeza llena de palabras, de citas y aforismos, piensa de forma tan diferente. Su cerebro cinematográfico es diferente al de los demás. Realmente estaba inventando su propio idioma, lo cual es interesante, puedes ver cómo para hacer una nueva película, lo hacía de otra manera. Eso es lo que estamos viendo, una pequeña revolución, ver cómo luchaba contra el establishment. Es muy inspirador
Algunas personas dicen que la cultura y la política tienen que ir por separado o por caminos diferentes, pero esta película demuestra que las transformaciones culturales son políticas y viceversa. ¿Qué opina de eso?
El arte refleja la vida, lo cual es político, sin duda. 'Al final de la escapada' es menos política que una película como 'El soldadito', sobre la guerra y la tortura. Durante su carrera Godard siempre hizo declaraciones muy políticas. Esta fue probablemente la única película en la que no había mucho que pudieras considerar político. Pero, aún así, creo que todo es una declaración política. Todos somos ciudadanos. Todos nos expresamos. Todo está entrelazado. Tal vez la música y otras formas artísticas sean mejores para dar una respuesta inmediata. Son más rápidas que las películas, donde hay mucho tiempo de gestación. El buen arte siempre logra eso.
¿Cómo cree que resuena esta historia en la actualidad para las nuevas generaciones? ¿Cómo dialoga con el cine actual?
Aunque no sepas quiénes son estas personas, siguen siendo jóvenes que se juntan intentando hacer una película, expresarse. Y también se ve bastante guay. Fue un momento genial. Creo que hay algo perpetuo en hacer tu primera película, es a la vez aterrador y te sientes muy inseguro, pero también eres tremendamente apasionado y entusiasta y te sientes un poco mareado ante la idea de hacer una película. Es lo que yo sentí en 1989 cuando estaba haciendo mi primera película. Alguien lo estará sintiendo ahora mismo, una mujer o un hombre joven que está haciendo su primera película. En eso no ha cambiado nada
¿Alguna vez le preocupó la reacción de la cinefilia francesa a este proyecto? No deja de ser un cineasta estadounidense contando la historia de Francia, ¿temía que le acusaran de apropiársela?
Hace años, cuando el proyecto daba sus primeros pasos, estaba nervioso. Dije, oh, Francia va a odiar esta película. Digo, pensarán que por qué un estadounidense está haciendo esto, les molestara. Pero luego descubrí que era todo lo contrario. Cuanto más me acerqué, me di cuenta de lo apasionados que eran. Y les gustó mucho lo que intentaba hacer. Lo entendieron y se han esforzado en cada detalle. Todos éramos un grupo de fanáticos que intentábamos recrear ese año a la perfección y todo el reparto. Ha sido increíble y ha significado mucho para todos. Yo solo era un fan extranjero, pero es su historia. Me lo tomé muy en serio y ellos también. Creo que hemos hecho una película divertida con eso.
En España la película distribuye una compañía independiente, Elastica Films, pero en EEUU es Netflix quien adquirió la película ¿Es eso una contradicción? ¿Qué pensaría Godard?
No, en absoluto. Godard era el más predispuesto siempre a adoptar lo nuevo. Él era artísticamente muy promiscuo y no le habría importado. Él era lo opuesto a un purista. Le encantaba la historia del cine, y en cierto modo, hizo historia del cine. Fue él quien se designó a sí mismo para hacer eso. Siempre estaba sobrepasando los límites. La película va a estar en muchos cines de EEUU durante un tiempo, y luego estará disponible en la plataforma. Pero así es la economía moderna.

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En sus películas siempre siento que ama a los personajes, que los quiere de alguna forma, sean más luminosos o más oscuros, ¿qué significa para usted contar historias a través del cine?
Como escribió Truffaut en 1955, la película del mañana será un acto de amor. Me lo he tomado en serio. Me gusta hacer películas así, no hago películas sobre personas que no me gustan o sobre personas con las que no quiero salir o sobre temas demasiado oscuros. He hecho películas más oscuras, pero sigo sintiendo lástima por los personajes que aparecen en ellas. Esta película es sobre algo que me encanta y que significa mucho para mí, la Nouvelle Vague, toda esa época de hacer películas, es una especie de carta de amor
¿Cree que esta película es nostálgica de alguna manera? ¿Puede ser peligrosa la nostalgia?
Estoy en contra de la nostalgia. Es muy peligrosa. He hecho películas sobre el pasado, pero no querría que el mundo moderno volviera a emular ese pasado y nadie debería hacerlo. El pasado es terrible en términos políticos, la forma en que se trataba a las personas, la falta de igualdad, puedes revisar la lista. Estamos mejorando en muchos sentidos, así que creo que la nostalgia es una herramienta de los autoritarios.

José M. Romero
Cubre la información de cine y series para El Cine en la SER y coordina la parte digital y las redes...




