Trump incrementa la presión sobre la OTAN y deja en evidencia el silencio de su secretario general
La Alianza evita pronunciarse mientras crece la incomodidad por la postura del secretario general y la escalada verbal del expresidente estadounidense

Trump incrementa la presión sobre la OTAN y deja en evidencia el silencio de su secretario general
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Las amenazas de Donald Trump están sometiendo a la OTAN a una presión creciente, especialmente sobre su secretario general, Mark Rutte. Según una alta fuente de la Alianza, el objetivo prioritario de Rutte desde que asumió el cargo fue que Estados Unidos nunca considerara la posibilidad de abandonar la organización. Según esta fuente, ese planteamiento explica su discurso cauto, conciliador y, en muchas ocasiones, abiertamente adulador con el presidente.
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Rutte no ha hecho declaraciones en todo este miércoles. Sus últimos mensajes son de cuando, preguntado en la CNN por las amenazas de Washington sobre Groenlandia, optó por evitar cualquier reproche a Trump y centrarse en compartir parte de su diagnóstico: "Estoy totalmente de acuerdo: es una realidad que China y Rusia están aumentando su actividad en la región ártica".
Trump respondió inmediatamente, utilizando esas palabras para situarse en plena sintonía con la dirección de la OTAN. Aseguró que Dinamarca está haciendo "importantes inversiones militares" y que "a los daneses no les importa que la presencia de EEUU aumente en la isla". Para él, esto demuestra que ambos "tenemos la misma opinión" y que la prioridad debe ser "garantizar la seguridad en la región ártica".
Desde Bruselas, las instituciones europeas empiezan a marcar límites ante la escalada. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, recordó que "la ley es más fuerte que la fuerza. Un principio que también se aplica a Groenlandia". El presidente del Consejo Europeo, António Costa, fue igual de claro: "Nadie puede decidir sin Groenlandia ni sin los daneses". Mientras tanto, en el Parlamento Europeo, la mayoría del grupo mayoritario exige una respuesta más contundente frente a las amenazas de Washington.
El silencio de Rutte y el incremento de las presiones de Trump colocan a la OTAN en una situación incómoda: atrapada entre un aliado que eleva el tono y un secretario general que evita cualquier confrontación abierta. Un equilibrio frágil que deja a la Alianza expuesta en un momento crítico.




