La prensa suiza puso en la pista a la Policía Nacional para recuperar dos esculturas de bronce del siglo II d.C. expoliadas hace 20 años
El coleccionista estadounidense que las compró por varios millones de euros en una subasta en 2012 ha aceptado donarlas gratuitamente al Museo Arqueológico Nacional

La Policía Nacional recupera dos grupos escultóricos de bronce datados entre los siglos I y II d.C. que salieron ilegalmente de España
Miden apenas 70 cm, pero su valor es incalculable. No por el bronce utilizado en estas dos pequeñas esculturas de dos niñas persiguiendo perdices, sino por su antigüedad, están datadas entre los siglos I y II d.C. Una pareja de grupos escultóricos de la época romana de una alta calidad artística que fueron expoliadas en un yacimiento arqueológico al sur de España hace casi 20 años, entre 2007 y 2008.
El expoliador fue identificado por la policía, un ciudadano andaluz que falseó la documentación para intentar acreditar que había encontrado las piezas arqueológicas en un terreno de su propiedad. Sin embargo, ante la frustración de los propios investigadores no han podido detenerle porque los delitos de expolio arqueológico, daños, contrabando y blanqueo de capitales habrían prescrito. “Sería muy interesante que este tipo de delitos no hubieran prescrito”, admite Montserrat de Pedro, jefa de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional, “sobre todo en este caso porque lo teníamos absolutamente todo, sabíamos dónde estaban las piezas, sabíamos que eran españolas, sabíamos quién las había vendido, sabíamos quién las había sacado, lo teníamos absolutamente todo, menos el delito en vigor, eso dificultó enormemente la investigación”.
Esta frustración es “habitual” según la propia Policía Nacional en este tipo de investigaciones, “ya que entre la comisión del delito contra el patrimonio histórico y la reaparición de las piezas ya blanqueadas suele transcurrir un largo periodo de tiempo para dificultar la acción judicial”.
En 2012, un coleccionista estadounidense compró las piezas en una subasta, de buena fe, sin saber qué habían sido robadas. Costó convencerle para que las devolviese porque pagó varios millones por ellas – cerca de 3 millones según las fuentes consultadas-, pero al final, con la ayuda del Homeland Security Investigations de EEUU – a través de la embajada estadounidense en Madrid- aceptó y las entregó el pasado 20 de diciembre para que puedan ser expuestas en el Museo Arqueológico Nacional.
Compleja investigación
La investigación se inició por parte de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional ante la sospecha de que estas dos esculturas de bronce habían salido ilícitamente del país para ser restauradas y, una vez blanqueado su origen, introducidas en el mercado legal del arte europeo, donde acabaron siendo subastadas en 2012 y adquiridas por el coleccionista privado.
La última constancia documental sobre la existencia de estas obras se remonta a 2015, cuando aparecen expuestas en un lugar destacado del Museo Metropolitano de Nueva York, uno de los más importantes del mundo.
La prensa suiza puso a la Policía en la pista
Los investigadores de la Policía Nacional supieron a finales de 2023, a través de la prensa suiza, que se estaba celebrando un juicio en este país en el que estaba dilucidando si había un delito en la adquisición de las dos esculturas romanas investigadas. Los artículos publicados mencionaban la denuncia de un ciudadano español – el expoliador- en la que decía ser víctima de una estafa, argumentando que dos expertos en arte le habían robado las dos piezas de bronce, mediante el engaño de que iban a ser restauradas.
Los dos expertos denunciados fueron un ciudadano suizo de 51 años y un ciudadano italiano de 80, viejos conocidos de la Brigada de Patrimonio Histórico por su relación con otros casos de expolios.
El denunciante español trató de alegar en el juicio que las piezas pertenecían a su familia desde hacía décadas, aportando varias fotos en su casa antes de que fueran restauradas y documentos notariales en los que familiares y amigos del denunciante, afirmaban la propiedad de las esculturas.
Pero las perdió de vista. Una vez restauradas, los “socios” del español se percataron de que estaban ante un conjunto único que podría estar valorado en varios millones de euros y decidieron cerrar un trato con el denunciante para llevar a cabo la venta y repartirse los beneficios de la misma.
Fue el ciudadano suizo el encargado de darle un origen lícito a las esculturas presentando diversa documentación para tratar de acreditar el origen suizo de las mismas.
Finalmente, por las pruebas aportadas por el español y ante la imposibilidad de demostrar que las obras hubieran pertenecido a la colección del suizo, sumada al hecho de que el ciudadano italiano había sido ya detenido anteriormente por delitos relacionados con el tráfico ilícito de bienes culturales, así como de expolio y contrabando, el juez determinó que no era creíble ninguna de las dos versiones aportadas por los implicados, siendo la hipótesis más verosímil que las piezas fueran extraídas de un yacimiento arqueológico español.
De EEUU al Museo Arqueológico de Madrid
La Policía Nacional solicitó la colaboración de Homeland Security Investigations, a través de la embajada de Estados Unidos en Madrid, lo que permitió finalmente contactar con la persona propietaria de las esculturas, que las había adquirido de buena fe a través de una casa de subastas en el año 2012.
Tras las gestiones de la Brigada de Patrimonio Histórico con el propietario, una vez tuvo conocimiento del origen ilegal de los excepcionales bronces, decidió cederlos de manera irrevocable y gratuita al Estado español. Finalmente, el pasado día 20 de diciembre, las piezas llegaron al Aeropuerto de Madrid-Barajas desde Estados Unidos vía Frankfurt, por lo que se recabó la colaboración de la Comisaría del Aeropuerto y posteriormente fueron depositadas en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.

Javier Bañuelos
Redactor Jefe en la Cadena SER responsable de la información sobre Interior y Defensa. Soy diplomado...




