Un viajero polar explica todo lo que no se sabe sobre Groenlandia: "Los inuits solucionaban sus conflictos cantando y bailando"
Francesc Bailón se asoma a 'La Ventana' para explicar cómo es en realidad este territorio tan desconocido para muchos
Un viajero polar explica todo lo que no se sabe sobre Groenlandia: "Los inuits solucionaban sus conflictos cantando y bailando"
Madrid
Esta semana se cumplirá una semana desde que Estados Unidos intervino en Caracas, se llevó a Nicolás Maduro y asumió el control del país. Lo lógico sería que toda la atención internacional siguiera centrada en Venezuela, pero Donald Trump ha tenido tiempo en estos seis días para amenazar también con tomar el control de Colombia y, sorprendentemente, de Groenlandia: la segunda isla más grande del mundo y un territorio todavía muy desconocido para la mayoría.
Para entender qué significa que la mirada del presidente estadounidense se haya posado en Groenlandia, este viernes se ha pasado por La Ventana Francesc Bailón, antropólogo, especialista en pueblos árticos y viajero polar, que lleva décadas recorriendo el territorio.
Una isla que le salvó la vida
Groenlandia no es solo un objeto de estudio para Bailón: también es el lugar que, literalmente, le salvó la vida. Ocurrió en el pequeño pueblo de Sermiligaaq, donde se quedó sin un sitio donde pasar la noche. Allí, una vecina le ofreció cobijo para resguardarse del frío extremo. "Si hubiera dormido en el exterior, hubiera muerto de hipotermia", recordaba hoy en La Ventana.
Cómo resolvían sus conflictos los inuits
Los inuits, la población originaria de Groenlandia, tenían una forma sorprendente de resolver los conflictos internos —salvo el asesinato— mucho antes de la llegada de los sistemas judiciales modernos. Bailón lo explicaba así: "Se batían en un duelo cantado e improvisado y ganaba el que hacía mejor improvisación, o perdía el que no soportaba la burla de su oponente. En caso de empate, decidía la comunidad". Esta práctica está prohibida desde hace unos años y ha sido sustituida por procedimientos judiciales ordinarios.
Bailón conoció esta tradición en 1989 y aquel descubrimiento marcó el inicio de su vínculo con la isla. Aunque, como reconoce, ya desde niño sentía fascinación por el Polo Norte, las focas y los osos polares. Su primer viaje a Groenlandia tuvo lugar hace 25 años y, tras décadas de convivencia con sus habitantes, ha llegado a una conclusión clara: Groenlandia es, a la vez, "muy tradicional pero muy avanzada en derechos humanos, economía y política".
Un pueblo unido y consciente de su futuro
"Los inuits son conscientes de lo que tienen debajo", afirmaba el antropólogo. Se refiere tanto a los recursos naturales como al valor geoestratégico de la isla. Es una población que eliminó el analfabetismo hace décadas, acostumbrada a sobrevivir en condiciones extremas y que solo caza o pesca cuando necesita alimentos. También es una sociedad profundamente cohesionada: "Es gente muy unida, que ha hecho todo a través de referéndums y que sabe lo que quiere; no temen a Trump, pero tienen esa reticencia por saber qué va a suceder".
Groenlandia, pieza clave en el tablero internacional
Aunque la isla no forma parte de la Unión Europea, sí está integrada desde 2002 en los Países y Territorios de Ultramar. Esto significa, según explicaba Bailón, que su seguridad está vinculada directamente con Occidente: "Si alguien ataca a Groenlandia, está atacando a la OTAN y a la Unión Europea". Por este motivo, los principales líderes europeos han firmado una carta conjunta en defensa de Groenlandia y de Dinamarca, país del que depende políticamente.