Una situación kafkiana
Nos queda por ver si el monstruito de color naranja invade o no Groenlandia, que es parte de Dinamarca, que es parte de la OTAN y la Unión Europea. Como España

Barcelona
Como si no bastara con el espanto de Gaza y con Ucrania, veremos qué pasa en Irán con la dictadura de los ayatolás. Y estamos viendo ya lo que pasa en Venezuela, aunque de momento no entendamos gran cosa.
Lo único claro es que Donald Trump hace lo que le da la gana y ha sustituido la legalidad internacional por, según dice, su propio concepto de moral. O sea, el mundo depende de la moralidad de Trump. Esto pinta fatal.
Nos queda por ver si el monstruito de color naranja invade o no Groenlandia, que es parte de Dinamarca, que es parte de la OTAN y la Unión Europea. Como España.
Todo se ha vuelto muy extraño y angustioso. Yo diría que la situación es kafkiana.
Franz Kafka escribió novelas como “La metamorfosis” y “El proceso” y su nombre ha quedado asociado a sus temas literarios: un hombre que despierta convertido en un insecto gigante, un juicio incomprensible e inacabable, un castillo donde impera una burocracia obsesiva.
Pero cuando utilizo el adjetivo “kafkiano” para definir lo que sucede en el mundo, no me refiero exactamente a la obra literaria de Kafka, sino a su diario.
El 2 de agosto de 1914, cuando estaba empezando la mayor catástrofe bélica que hasta entonces había conocido la humanidad, Kafka anotó en su diario dos frases: “Hoy Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde fui a nadar”.
Según están las cosas, he decidido apuntarme a una piscina. Lo mismo les recomiendo a ustedes. Vayamos a nadar por la tarde. Y que no nos pase nada.
Me llamo Enric González. Les deseo un feliz fin de semana.




