Alaska vendida por 7,2 millones de dólares: la compra que inspiró una de las grandes películas de aventuras
La operación entre Rusia y Estados Unidos que terminó convertida en leyenda cinematográfica
Alaska vendida por 7,2 millones de dólares: la compra que inspiró una de las grandes películas de aventuras
Antes de ser el escenario de carreras de goletas, romances imposibles y piratas con encanto, Alaska protagonizó una de las operaciones diplomáticas más sorprendentes del siglo XIX. Ese episodio real es el telón de fondo de El mundo en sus manos, la película de Raoul Walsh en la que Gregory Peck interpreta al hombre de Boston, un capitán que sueña con comprar Alaska él solo. En Sucedió una noche de la SER recordaban cómo Estados Unidos terminó haciéndose con aquel territorio inmenso por 7,2 millones de dólares (unos 6,5 millones de euros), una cifra que hoy parece casi simbólica.
Los rusos habían llegado por primera vez a Alaska en 1732, pero nunca la colonizaron de forma efectiva. El asentamiento fue mínimo y la economía se redujo casi por completo a la caza de nutrias y focas, un negocio poco rentable porque, como recordaban en el programa, "el elevado coste de los barcos necesarios para transportarlas hacía que las expediciones apenas dieran beneficios". A mediados del XIX, la guerra de Crimea había vaciado las arcas del imperio ruso y mantener un territorio remoto y poco productivo dejó de tener sentido.
Fue entonces cuando surgió la oportunidad estadounidense. William H. Seward, secretario de Estado, defendió con firmeza la compra de Alaska, convencido de que aquel paisaje helado era una pieza clave del futuro. La prensa hablaba de "la locura de Seward" y muchos políticos lo consideraban un capricho, pero él insistió, negoció y logró el acuerdo.
En 1867, el zar Alejandro II aceptó vender el territorio por 7,2 millones de dólares, una cifra sorprendentemente baja incluso para la época. Lo que para Rusia fue un intento urgente de aliviar su situación financiera terminó convirtiéndose en una de las compras más rentables de la historia. Con el tiempo llegarían el oro, el petróleo, el gas y un territorio estratégico en el Ártico.
Agatha Christie, ‘Al final de la escapada' y ‘El mundo en sus manos’