Diseñan en Japón una piel artificial que emite luz fluorescente si detecta inflamación
Un equipo de científicos japoneses y la empresa Canon ha patentado un sensor futurista con células madre de la piel que se implanta y cambia de color para indicar cambios en el estado de salud del organismo

Ratas de laboratorio.

Madrid
Tu smartwatch te muestra en tiempo real algunas señales fisiológicas en la superficie de la piel, por ejemplo tu pulso o tu oxígeno en sangre. Pero el futuro de la bioingeniería es sin cables e, incluso, sin batería.
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Así lo cree, al menos, un grupo de investigación conjunto, dirigido por la Universidad de la Ciudad de Tokio y la Universidad de Tokio, en colaboración con RIKEN y la empresa Canon Medical Systems. Han patentado lo que llaman "un sensor viviente": un injerto de piel artificial que emite una leve luz fluorescente en respuesta a biomarcadores específicos, por ejemplo, la inflamación.
Lo publican en Nature Communications , y explican que "el sistema aprovecha la regeneración natural de la piel" para darle al médico "una observación intuitiva sin necesidad de tomar muestras de sangre".
¿Cómo lo han hecho?
La localización de biomarcadores que indican inflamación depende de muestras de sangre o de sensores conectados externamente que funcionan solo durante el tiempo que les funciona la batería.
Además, "suelen ser invasivos o solo ofrecen fotos, no información continua”, explica el profesor Hiroyuki Fujita, uno de los autores. Por eso, su objetivo era "un sistema biológicamente integrado que permitiera la detección continua y la interpretación intuitiva, incluso en casa”.
Y lo han conseguido usando células madre de la epidermis humana. Son las que renuevan la piel de forma natural a lo largo de la vida. Mediante la ingeniería genética las han modificado para que respondan a la inflamación expresando una proteína verde fluorescente mejorada, llamada EGFP.
Prueba en ratones
La piel modificada se injertó en ratones a los que se indujo la inflamación. El sistema funcionó y el área injertada emitió fluorescencia verde, "convirtiendo las señales moleculares internas en una señal óptica externa".
Al estar compuesta de células madre epidérmicas vivas, esta piel se mantuvo "viva" y mantuvo su efecto fluorescente durante más de 200 días.
Se podría aplicar a otras enfermedades
Los autores cuentan que su trabajo se ha centrado en señalar la inflamación pero creen que, "modificando las dianas moleculares de las células madre, se podrían diseñar estructuras cutáneas similares para responder a otras señales fisiológicas o, incluso, metabólicas".
Creen que podría tener aplicaciones más allá de la atención sanitaria humana, incluidas las de investigación con animales y medicina veterinaria, donde los indicadores visuales del estado de salud pueden ayudar a la detección temprana de enfermedades en animales incapaces de comunicar síntomas.

Javier Ruiz Martínez
Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación en la SER. Trabajo en el mejor trabajo del mundo:...




