El subsuelo de Groenlandia, un tesoro por explotar
Con más de medio centenar de depósitos de materias primas críticas, prácticamente todos sin explotar, Groenlandia es uno de los territorios del mundo con mayor riqueza de recursos naturales. Tiene gas, petróleo, uranio y minerales críticos para la transición ecológica pero, sobre todo, tiene tierras raras

El avión que en el que viaja Donald Trump Jr a su llegada al aeropuerto de Nuuk, Groenlandia. / EMIL STACH (EFE)

Madrid
Tras su intervención en Venezuela -y la detención de su presidente, Nicolás Maduro- Donald Trump apunta ahora a un territorio que lleva codiciando desde el inicio de su mandato, Groenlandia.
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Un punto geoestratégico clave no solo por su ubicación, sino porque es uno de los lugares con más recursos naturales sin explotar del globo.
Combustibles fósiles para abastecer a todo el mundo durante unos meses
Según las estimaciones del Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS), el crudo de Groenlandia supondría unos 7.800 millones de barriles, con los que, explica Nahúm Méndez, geólogo y divulgador científico, el mundo podría abastecerse, aproximadamente, tres meses.
"Estamos hablando de que en Venezuela se estiman las reservas en torno a 300.000 millones de barriles... son cifras grandes, pero tampoco son extremadamente grandes. Sí que es cierto que si se desarrollara una economía basada en el petróleo durante un tiempo, probablemente, Groenlandia podría generar una economía suficiente como para tener cierta independencia, o incluso la independencia total, de Dinamarca, pero no son cantidades extremadamente grandes: si extrajésemos todos los barriles de petróleo que sospechamos que están en Groenlandia, más o menos, tendríamos para tres meses del consumo mundial", apunta.
Tampoco las estimaciones del instituto estadounidense permiten suponer que existan unas reservas de gas especialmente elevadas -calcula que tienen unos 91,9 billones de metros cúbicos-, sin embargo sí que darían para cubrir entre un 50 y un 60% de la demanda global anual, explica el experto.
Unos recursos que son mucho más abundantes si se abre un poco más el foco porque, según el informe Circum-Arctic Resource Appraisal US Geological Survey, publicado en 2008 por el Instituto Geológico estadounidense, el océano Glacial Ártico copa un 13% de las reservas mundiales de petróleo, un 30% de las de gas natural y un 20% de las de gas licuado.
Uranio para alimentar a las centrales nucleares
Mejor posicionada está Groenlandia en materia de reservas de uranio, puesto que se estima que posee un 2% de las reservas globales, que sí podrían resultar más tentadoras para Estados Unidos, que ha redoblado su apuesta por la energía nuclear con la llegada de Donald Trump al poder.
"Tampoco es una cantidad inmensa de uranio, pero ese 2% puede ser muy interesante para un país que, o no quiere explotarlo en su propio territorio o que le puede resultar incluso más barato por el tipo de depósito explotarlo allí", señala Méndez. Eso sí, actualmente no existen en Groenlandia explotaciones comerciales de uranio y para poder ponerlas en marcha sería necesario modificar la ley que, desde 2021, prohíbe su explotación. Actualmente, no existen explotaciones comerciales.
Materias primas críticas para avanzar en las transformaciones económicas clave
Sin embargo, el territorio se vuelve más interesante si de lo que hablamos es de materias primas críticas. De la lista establecida por la Unión Europea como las principales, que cuenta con 34 registros, Groenlandia tiene potencial para extraer 31 (todas menos bismuto, galio, germanio y helio), once de ellas con un potencial elevado, según un informe del propio Centro de Estudios Geológicos de Dinamarca.
"Groenlandia tiene bastantes yacimientos de materias primas críticas: tiene grafito, tiene vanadio, tiene litio, tiene tántalo y neobio, que es el coltán, tiene bismuto, tiene wolframio y antimonio, entre otros muchos, tiene platino y paladio, que también son son críticos..." enumera Paula Adánez, investigadora del departamento de Recursos Geológicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).
"Una de las materias primas interesantes es el grafito de alta calidad, que se necesita, por ejemplo, para las baterías de los vehículos eléctricos, incluso en baterías convencionales para almacenamiento de energía, y del que mayoritariamente dependemos de China, pero por ejemplo, hay elementos también muy relacionados con la transición energética como son el molibdeno y el magnesio, que son importantísimos, y que las estimaciones que tenemos de este tipo de elementos en Groenlandia cubrirían aproximadamente el 25% de toda la demanda que tiene que tiene Europa" detalla Méndez.
En total, Groenlandia tiene identificados 55 depósitos de minerales críticos, de los que puede extraer cobre, fluorita, antimonio, litio, fósforo y casi un tercio de ellos, según la clasificación hecha por Dinamarca, son de un tamaño considerable.
Un inmenso potencial por descubrir en tierras raras
Pero, sin duda, la parte más importante de lo que el subsuelo de Groenlandia esconde son las tierras raras: según las estimaciones del Instituto estadounidense, sería el octavo territorio con mayores reservas de todo el globo pero, explica Méndez, algunas estimaciones apuntan que podría albergar hasta una cuarta parte de las reservas mundiales de este tipo de materias, fundamentales para la transición ecológica.
En esta línea, Adánez señala que el mayor atractivo de la isla no es tanto lo que ya se sabe que posee, como el potencial que aún está por descubrir. "Yo creo que la importancia de Groenlandia ahora mismo radica en que el 85% de su superficie está cubierta por hielo, pero si vemos el mapa, vemos que efectivamente hay una gran densidad de yacimientos, entonces se puede se puede deducir que debajo de esa capa de hielo puede haber más" explica, que subraya que, al ser un territorio tan complicado de explorar -por las condiciones climáticas, fundamentalmente- es difícil conocer exactamente los recursos que posee.
En cualquier caso, se trata de reservas que, en su conjunto, supondrían un atractivo interesante para Estados Unidos -y que han estado largamente disputadas por países como China o Rusia- pero que, explica el experto, vuelven a toparse con la misma resistencia que Donald Trump se ha encontrado con el petróleo de Venezuela: para explotarlas, hace falta construir unas infraestructuras que hoy no existen, por lo que los beneficios, que serían para las compañías que decidieran invertir en ellas, no llegarían hasta dentro de unos años.
De hecho, en el caso concreto de las tierras raras, la inversión sería aún mayor porque no sería suficiente con extraerlas, también sería necesario tener capacidad de procesarlas, unas capacidades que, a día de hoy, acapara China. Algo que, en opinión del geólogo, supone una dificultad añadida "porque hay que desarrollar nuevas técnicas, que son inversiones realmente multimillonarias, que permitan poder explotar de una manera razonable estos elementos".




