Juan Tallón: "Es imposible no relacionarse con el trabajo de una forma conflictiva"
El escritor publica 'Mil cosas', una novela que arranca desde el humor cotidiano y avanza hacia el horror de una vida marcada por el estrés y el trabajo sin límites

La Ventana de los Libros | Entrevista a Juan Tallón
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Madrid
El escritor Juan Tallón publica 'Mil cosas' en Anagrama, una novela que retrata el colapso silencioso de una generación atrapada en agendas imposibles, jornadas interminables y una sensación constante de desbordamiento. Tallón explica en La Ventana que la historia puede leerse al principio desde el humor, pero advierte de que entre ese tono y el horror "solo hay unas letras".
El autor describe la vida de sus personajes como una acumulación constante de dificultades, "una retina tras otra", que acaba por sobrepasarlos. "Los días de 24 horas se han acabado quedando cortos", resume, en una reflexión que atraviesa toda la novela.
Un matrimonio al límite
Los protagonistas de 'Mil cosas' son Travis y Anne, un matrimonio treintañero con un bebé, Iván, al que el lector conoce en el momento álgido de su estrés. Tallón sitúa la acción en apenas unas horas, el día previo a sus vacaciones y en plena ola de calor. En ese breve lapso, los personajes deben afrontar una cascada de obstáculos cotidianos: Travis lidia con el cierre mensual de la revista de la que es subdirector, mientras Anne se enfrenta a conflictos laborales con un compañero.
Aunque el tiempo narrativo es reducido, Tallón subraya que basta para contagiar al lector el ritmo frenético, y aterrador, de sus vidas. La novela, señala, está diseñada para que quien la lea experimente físicamente esa forma de vivir "tan cargada", sin apenas respiro.
Capitalismo y desgaste
El escritor reconoce que él mismo se considera un privilegiado por su capacidad para perder el tiempo y no hacer nada durante largos periodos, algo que observa cada vez menos en su entorno. A su juicio, la mayoría de personas son víctimas de un ritmo impuesto por una vida capitalista pensada para funcionar las 24 horas. "Una vida así conduce a un final desastroso", advierte.
Tallón explica que la estructura de la novela responde a esa idea: parte de una jornada laboral aparentemente normal y se pregunta cómo se desarrolla una vida alienada hasta llegar a un desenlace que el autor tenía claro desde el inicio del proceso de escritura.
El miedo al trabajo
En 'Mil cosas' también está muy presente la relación contemporánea con el trabajo. Tallón considera que hoy es imposible no vincularse a él desde el temor y la ansiedad. Habla de un miedo primario a quedarse estancado, a perder el empleo o a depender de jefes abusivos. A ello se suma, dice, la desaparición de los límites: gracias a la hiperconexión, el trabajo se ha extendido más allá de los horarios y los espacios físicos.
El autor apunta que esta lógica de disponibilidad permanente tiene consecuencias profundas en la salud mental y en la capacidad de desconectar, algo que la novela muestra sin discursos explícitos, a través de la experiencia cotidiana de sus personajes.
El móvil como síntoma
Tallón reconoce que él mismo ha sido "tomado" por el teléfono móvil. Confiesa que cuando no sabe qué hacer, acude automáticamente a la pantalla, un hábito que, dice, le ha hecho perder muchas horas de su vida. Las notificaciones, reflexiona, rara vez son importantes o urgentes y solo sirven para mantenernos pendientes del dispositivo. "El móvil es el nuevo morderse las uñas", afirma.
Esta dependencia tecnológica aparece en la novela como un síntoma más de una forma de vida distraída, en la que la atención se fragmenta y la percepción del peligro se diluye.
Tallón sostiene que, a estas alturas, "los escritores no pueden trabajar al margen de la realidad". Lo que ocurre al final de 'Mil cosas', explica, no es ajeno al mundo exterior: "Lo hemos visto pasar fuera de la novela cada año y cada vez será más posible que pase", especialmente en una sociedad cada vez más despistada y menos atenta a lo que le rodea.





