Selecciona tu emisora

Ir a la emisora
PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

La importancia geoestratégica del Ártico: el deshielo abre oportunidades comerciales, militares y minerales

Analizamos los aspectos que hacen tan atractivo el Ártico para Donald Trump

La conquista del Ártico

La conquista del Ártico

00:00:0027:43
Descargar

El código iframe se ha copiado en el portapapeles

El Ártico se está convirtiendo en un territorio cada vez menos inhóspito por el deshielo. Este enorme glaciar de 14.000 millones de kilómetros cuadrados, tenía el pasado mes de septiembre un 39% menos de superficie helada que en 1980, hace menos de medio siglo. Cada fragmento de hielo que se desprende en el Ártico alimenta nuevos y grandes deseos en las principales potencias del planeta, que ven cómo se abren nuevas rutas comerciales, grandes reservas minerales, y también amenazas militares.

Hay dos puntos geoestratégicos clave en el Ártico. El primero es el estrecho de Davis. No solo es el principal acceso marítimo al Ártico ruso, es la mínima distancia entre Estados Unidos y Rusia, separados por apenas 64 kilómetros. Es la distancia que hay entre el extremo oriental de Siberia y el extremo noroccidental de Alaska. Desde la Guerra Fría, Rusia instaló allí su base de la flota del norte y, de hecho, la armada rusa ha agrupado allí sus submarinos nucleares con lanzamisiles balísticos, sus potentes buques rompehielos y los buques de superficie con sistemas de misiles de alcance intercontinental.

Más información

El otro enclave fundamental es el paso conocido como GIUK, el acrónimo de Groenlandia, Islandia y Reino Unido. Este paso tuvo un gran interés estratégico, sobre todo durante la Guerra Fría, y vuelve a tenerlo ahora, porque siempre se ha contemplado por parte de Estados Unidos su control para poder bloquearlo e impedir el acceso de los submarinos rusos al Océano Atlántico.

Es por todo esto que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, coincidiendo con el shock que ha generado su operación en Venezuela, se ha fijado como objetivo hacerse con Groenlandia, la isla bajo soberanía de Dinamarca ocupada por hielo en dos tercios de su territorio. Pero no es el único, hay una carrera abierta por la conquista del Ártico y de las posibilidades que deja el deshielo en los ámbitos militar, comercial y de los recursos naturales, y en ella participan también Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Islandia, Canadá y Rusia.

Rutas comerciales más rápidas

A nivel comercial, el cambio climático está abriendo dos principales rutas en el Ártico: el paso del Noroeste, que pasa entre Groenlandia y Canadá, y la ruta transpolar, que atraviesa el Polo Norte. Ya hay incluso alguna naviera china que ha empezado a navegar la zona con buques de contenedores. “La mayor ruta es básicamente la que pasa por todos los estrechos rusos, pero aun así se necesita, no solamente buques de clase ártica, sino también rompehielos”, subraya Gonzalo Escribano, investigador principal del Real Instituto Elcano. “La mayor flota la tiene Rusia, pero China ya empieza a tener algunos”, añade.

Esa ruta lleva algunos años usándose para el petróleo, pero desde el último verano se está ampliando su uso porque acorta casi en dos semanas el trayecto con respecto al paso por el Canal de Suez o el Canal de Panamá. Sin embargo, Escribano señala que no es una ruta más segura, por los problemas que supone el hielo, pero sobre todo por los plazos. No es fácil asegurar la duración del trayecto porque es complicado predecir los movimientos del hielo. También la ruta del Mar Rojo se está complicando por los ataques de los hutíes.

Más información

A pesar de todo, Escribano no cree que las rutas comerciales que puede ofrecer el Ártico sean el motivo de fondo del interés de Washington. Por el momento, el tránsito de contenedores o de gas y petróleo es “muy reducido” y durante pocos meses al año, insiste. Lo que sí tiene más interés para Trump son las reservas naturales que se esconden en el subsuelo de Groenlandia y que podrían abastecer de petróleo durante tres meses al mundo entero y de gas natural durante medio año.

Presencia militar creciente en el Ártico

Uno de los principales pretextos de Donald Trump para promover la adquisición de Groenlandia es la seguridad de Estados Unidos y del Ártico, aunque hasta hace poco, Estados Unidos no tenía “una gran vocación ártica”, como apunta Federico Aznar, Capitán de la Armada y analista del Instituto Español de Estudios Geoestratégicos. Ya cuenta con Alaska, adquirida en 1867. Allí realiza cada año un ejercicio militar conocido como Arctic Edge, en el que en el que el pasado año un equipo del Cuerpo de Marines ejecutó una incursión simulada para tomar un puerto marítimo. La presencia militar de Estados Unidos en el Ártico es permanente y creciente. En Alaska, Washington cuenta con el Centro Ted Stevens de Estudios de Seguridad Ártica, que es el centro regional del Pentágono en la zona, y hace sólo unos meses impartió por primera vez un curso de riesgo operativo en el Ártico para fuerzas estadounidenses.

En este tablero militar también la Armada británica ha estrenado este nuevo año regresando con fuerza al Círculo Polar Ártico. Hace sólo unos días, Reino Unido hizo público que junto a Noruega han comenzado una nueva era de operaciones conjuntas en defensa del flanco norte de la OTAN, principalmente para defender los cables submarinos. Pero si destaca un despliegue militar es el de Rusia. Para el presidente Vladímir Putin el Ártico se ha convertido desde hace cinco años en un teatro de operaciones clave, no sólo para la defensa del territorio ruso, sino como espacio para la proyección de poder y la disuasión. Moscú ha reactivado antiguas instalaciones de la era soviética, también ha construido nuevas bases militares aéreas y ha levantado nuevas bases navales en el mar de Chukotka. Rusia, además, ha desplegado brigadas árticas especializadas como los fusileros motorizados árticos. Y todo esto sumado a un refuerzo constante de radares de alerta temprana a lo largo de toda la costa ártica en un claro movimiento para crear una burbuja de defensa.

El incremento de la actividad militar de Rusia en el entorno del Ártico representa una amenaza para Estados Unidos, como reconoce Federico Aznar. “Si te enseño un arma, te estoy amenazando”. Hay que tener en cuenta que el 20% del PIB de Rusia depende del Ártico, y tiene más desarrollo en esas zonas costeras que el resto de los países litorales árticos.

Mientras tanto, Estados Unidos no se ha desarrollado tanto allí. En Groenlandia tiene una base militar y cuenta además con un instrumento de cooperación con Dinamarca que le permite un amplio acceso militar. Por eso Aznar insiste en que “las necesidades de seguridad de Estados Unidos están garantizadas a través de Dinamarca”. Al capitán le parece “impensable” una intervención militar de Estados Unidos en Groenlandia. Esto supondría la implosión de la OTAN porque Dinamarca y Estados Unidos son aliados y una decisión así no se justifica en términos de seguridad.

 

Directo

  • Cadena SER

  •  
Últimos programas

Estas escuchando

Hora 14
Crónica 24/7

1x24: Ser o no Ser

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir