Una nutricionista explica por qué restringir alimentos dispara los atracones: "No es falta de control, es hambre acumulada"
Según la experta, sentir culpa a la hora de comer ciertos alimentos supone un problema
Una nutricionista explica por qué restringir alimentos dispara los atracones: "No es falta de control, es hambre acumulada"
En épocas navideñas, normalmente la gente suele comer más y darse ciertos caprichos que luego no se permiten tan a menudo durante el año. En numerosas ocasiones, hay personas que se sienten culpables por comerse un trozo de roscón o de turrón, por ejemplo. Esto ocurre porque los ven como alimentos "prohibidos" y que solo aportan cosas negativas.
Cuando pasan estas fechas, algunas de esas personas deciden restringir por completo su dieta y no comer durante mucho tiempo estos alimentos que consideran "malos", para "compensar", según ellas, todo lo que han comido.
Laura San Frutos, técnica superior en dietética, tachó de "horrorosa" la palabra compensar durante una de las últimas entregas de Ni tan bien.
Dicha nutricionista asegura que, cuando decimos que ciertos alimentos son "veneno" o que con ciertas comidas "nos tenemos que portar bien", estamos teniendo un problema. "Porque yo cuando al roscón le llamo veneno, o le llamo mierda, directamente el roscón no se va a sentir mal", afirma.
Laura comenta que la gente piensa que, privándose por completo de este tipo de productos, va a solucionar todo y va a "equilibrar" lo que ha comido en ciertas fechas. Sin embargo, considera que esto, a la larga, supone un problema. De repente llega el cumpleaños de alguien y quizás llevas portándote tan bien que, de repente, no lo controlas.
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"No se trata de una persona que no tenga control sobre la comida. Se trata, en la mayoría de los casos, de personas que han restringido tanto que, realmente, cuando se presenta ese antojo, pues no hay control porque no te lo has estado permitiendo nunca", explica la nutricionista.
Como consejo, Laura comenta que "hay que comer un poco de todo, no decirle que no a esa tarde con amigas, no decirle que no a esas croquetas de tu abuela... Al final los hábitos tienen que formar parte de la vida y no hay que llegar a extremos", sentencia la invitada.