La coincidencia de un oyente de la SER mientras recogía semillas de pinsapo: no pudo evitar enviarlas a la radio
Un oyente de la sección 'Meterse en un jardín' ha enviado semillas de abeto pinsapo y dedicamos el programa de esta semana a este gran árbol que puede llegar a medir 30 metros de altura
Hablamos del pinsapo, un gran árbol y joya de la Península
Madrid
Hace dos años, un oyente y seguidor del programa, Paco Moreno, nos envió unas semillas de distintos cultivares de tomates, de los cuales germinamos los Cherry, que eran los más apropiados para el lugar en el que los queríamos tener, que no era muy grande. Paco, amante de las plantas y de la naturaleza, estaba hace un mes en pleno Parque Nacional de la Sierra de las Nieves, en Málaga, un entorno precioso en el que crece una de las joyas de la península Ibérica y, por tanto, de España: el pinsapo (Abies pinsapo), un gran árbol maravilloso.
El pinsapo o abeto español
Paco Moreno estaba en esa sierra malagueña junto a su amigo José, agente forestal, recolectando semillas del abeto pinsapo, a la vez que escuchaba nuestra sección jardinera con los cascos puestos. En esto, Paco va y le dice a José que ha pensado en mandarnos unas semillas de pinsapo a la radio, por si las queremos sembrar.
Como las casualidades no existen, justo en ese mismo momento que comentan esto de enviarnos semillas del pinsapo, llama al programa un oyente que tiene una duda ¡con un pinsapo! Paco nos dice en su carta, textualmente, que “nos pareció asombroso y maravilloso”. Así que, dicho y hecho, tenemos las semillas que nos ha enviado Paco, desde Málaga. Y no son semillas cualquiera, sino que provienen de dos de los ejemplares más grandes y viejos de aquella sierra: el pinsapo de las Escaleretas y el pinsapo del Candelabro, por su forma peculiar.
Descripción del pinsapo
El pinsapo es un gran abeto que puede llegar a medir 30 metros de altura en condiciones óptimas, si bien suele quedarse un poquito más pequeño, en torno los 20 metros, como marca Ginés López González en una de sus maravillosas guías botánicas.
Tiene una bellísima forma piramidal, como es habitual en tantas coníferas. Esta forma permite que toda su anatomía reciba una correcta insolación, ya que las ramas bajas son más largas y anchas que las que se encuentran por encima.
Sus ramas tienen unas hojas en forma de punzón, muy rígidas, terminadas en punta, por lo que pinchan ligeramente, lo que es una característica muy buena para diferenciar este abeto de otros. Se localizan todo alrededor de cada ramilla, formando como un cepillo limpiatubos o limpiabiberones muy característico. Estas hojas son de color verde oscuro, pero hay ejemplares que adquieren un tono verde azulado muy bello. De hecho, en jardinería es popular un cultivar azulado que se llama Abies pinsapo ‘Glauca’, precioso.
Especie relicta y endémica
El nombre científico de este árbol es Abies pinsapo y forma parte del selecto grupo de plantas consideradas como una reliquia de tiempos pasados, puesto que es una especie que antaño ocupaba zonas extensas, pero que fue sufriendo un retroceso progresivo, hasta resguardarse en pequeñas zonas del sur de España solamente, por lo que puede considerarse una especie relicta, testimonio de tiempos pasados, a la par que un endemismo.
Un endemismo es una especie que se halla de manera natural en una zona geográfica concreta, y fuera de ella ya no se puede encontrar. La península Ibérica, por su posición estratégica a caballo entre dos continentes, es una zona especialmente rica en endemismos.
Asimismo, cuando llegaron las glaciaciones, la península Ibérica sirvió de refugio a numerosas especies, entre ellas el pinsapo, que pudo seguir creciendo en sus serranías. Así que el pinsapo es un endemismo, porque principalmente se halla en tres zonas de Cádiz y de Málaga: la Sierra de Grazalema, Sierra Bermeja y la citada Sierra de las Nieves, de donde vienen nuestras semillas recolectadas por Paco. Por eso, también a este pinsapo se le conoce con otro nombre popular: abeto español.
Siembra de semillas
Podríamos pensar que la siembra en invierno no es apropiada, pero no va a afectar a las semillas. De hecho, el frío de estas semanas estimula a que el embrión de cada semilla se despierte e inicie la germinación cuando suban las temperaturas. Hay muchas especies de plantas que necesitan vivir este frío para germinar, y cuando no lo tienen, germinan peor.
Los jardineros muchas veces imitamos este frío de una manera muy sencilla: metiendo las semillas en el frigorífico, en un proceso que se llama estratificación fría, del que podemos hablar un día. Así que nosotros vamos a sembrar estas semillas de pinsapo en una de nuestras bandejas de alveolos forestales que, ya sabemos que son estas bandejas estilo huevera, pero de una profundidad grande, de al menos unos 20 centímetros, para que la raíz del arbolito, al germinar, pueda ir más profunda que si germinara en una maceta.
La germinación no ocurrirá en todas las semillas, y según las tablas para esta especie, será del 40 al 70%. Es decir, de cada 10 semillas que sembremos, germinarán entre 4 y 7. ¡Veremos si conseguimos ese porcentaje o no!
Un sustrato muy especial
Paco nos ha enviado también otro regalo, consistente en una bolsita pequeña de la tierra del lugar en el que crecen los pinsapos. Esta es una técnica habitual a la hora de germinar especies un poco más especiales, como este abeto.
La idea es mezclar esta tierra de su lugar de origen con el sustrato que utilicemos nosotros. Lo ideal sería que nuestro sustrato no tuviera abonos químicos, para que no varíe en exceso las propiedades de la tierra del lugar. Esta tierra trae microorganismos, como hongos micorrízicos, que son los que se unen a las raíces de las plantas para favorecer su crecimiento. No solo eso, sino que esa tierra puede aportar unos minerales o alguna señal química que favorece la germinación y/o el crecimiento de la planta.
Paco nos dice en su carta esto mismo: “Tras mucha experimentación, hemos comprobado que, mezclando el sustrato con esta tierra rica en hongos beneficiosos, la viabilidad de las semillas aumenta en gran porcentaje”, es decir, germinan y prosperan mejor. Esta es la voz de la experiencia, a la que siempre hay que hacer caso, es algo que me encanta aprender, cuando alguien ha probado muchas cosas con un cultivo y te da la clave para hacerlo mejor.
¿Qué pasará cuando los pinsapos germinen?
Una vez que germinen, podremos mantener los pinsapos en la bandeja de alveolos como máximo un par de años o un par de savias, como se dice en el cultivo forestal. Un árbol de dos savias es aquel que ha pasado dos periodos vegetativos, es decir, dos primaveras y dos otoños, ya que un periodo vegetativo es aquel desde que el árbol despierta en primavera y se va a dormir en el otoño.
Con dos savias, el plantón ya es lo suficientemente fuerte como para una de estas dos opciones: o pasarlo a una maceta o contenedor más grande o para plantarlo en tierra, allí donde queremos que nos crezca.
Nosotros no podremos tenerlos en la terraza en una maceta, porque es un árbol que vivirá mucho mejor en tierra, en un jardín, así que ya veremos cómo hacemos y a quién se los regalamos cuando llegue el momento. Mientras tanto, aprenderemos de ellos y veremos su belleza, en pequeño.
Eduardo Barba
Eduardo Barba Gómez es jardinero, investigador...Eduardo Barba Gómez es jardinero, investigador botánico en obras de arte, paisajista y profesor de jardinería. Además, colabora en el 'Hoy por hoy' de Àngels Barceló.