Boyero carga contra los Óscar, los Goya y el cine premiado: "Me provocan una fatiga enorme los festivales y los premios"
El crítico confiesa su hartazgo ante los premios cinematográficos, cuestiona algunas de las películas más reconocidas del año y reflexiona sobre el cine que le aburre

La Ventana del Cine con Carlos Boyero | Las nominaciones a los Premios Goya
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Madrid
Carlos Boyero se muestra tajante en La Ventana con el sistema de festivales y premios del cine. Confiesa que ha acabado "harto" tanto de los certámenes como de los Óscar, un circuito que, según afirma, le produce "una fatiga enorme" y del que desconfía cada vez más como crítico de calidad cinematográfica.
Boyero cuestiona el entusiasmo generalizado hacia películas "que al parecer han alterado al espectador para bien" y asegura que, en muchos casos, no cree que ese reconocimiento esté justificado. "La gente se puede aburrir bastante con películas tan galardonadas", sostiene, reconociendo que rara vez coincide con el criterio de los jurados.
El hartazgo de los premios
Boyero admite que los premios le generan pereza y recuerda con nostalgia una etapa concreta: los Globos de Oro cuando estaban presentados por Ricky Gervais. Aquella irreverencia, dice, sí le resultaba estimulante frente al tono solemne actual de la mayoría de galas.
En el caso de los Premios Goya, destaca el trabajo de Patricia López Arnaiz, aunque aclara que no es precisamente por 'Los domingos'. "La adoro, pero la primera vez que me impresionó fue en 'Los destellos'", afirma, reconociendo que quizá deba volver a ver la película premiada "a ver si esta vez me gusta".
Películas que no convencen
Sobre 'Una batalla tras otra', Boyero es especialmente duro. Confiesa que la película le resultó "matadora de aburrimiento" y que no logra discernir si va en serio, si es una sátira o una broma. "No me interesa lo más mínimo esa historia", sentencia, y califica la interpretación de Sean Penn como "una de las más bobas" que ha visto en su carrera.
Más indulgente se muestra con 'El cautivo', aunque limita su elogio a una sola figura. Para Boyero, “Miguel Rellán es lo único que me gusta de la película”, destacando su solvencia y recordando que se trata de "un muy buen actor".
Clooney, mirarse al espejo
El crítico se detiene con mayor interés en Jay Kelly, vinculada a George Clooney. Boyero considera que, aunque Clooney no dirija la cinta, la película funciona como una reflexión personal sobre su propia vida. "Es como si Clooney pensara en las decisiones que ha tomado, en su carrera y en lo que le ha pasado", explica.
Percibe en el guion la esencia del actor: el éxito, los desencuentros, la amistad rota y la conciencia de haber vivido intensamente. Aunque señala "algunas bobaditas" y concesiones "excesivamente tiernas", confiesa estar encantado de verlo en pantalla. "Qué bien se conserva el tío, casi tan bien como yo", dice con ironía.
El sufrimiento en pantalla
Con 'Turno de guardia', la experiencia es distinta y mucho más incómoda. Boyero describe una película que no abandona el hospital en ningún momento y que expone durante dos horas el dolor, la enfermedad y la desesperación. "Estoy viendo víctimas de enfermedades irremediables y pienso que casi estaba mejor en casa, en el sofá", reconoce.
La cinta le provoca sufrimiento real y le lleva a reflexionar sobre la eutanasia, una de las pocas cuestiones en las que dice creer firmemente. "Yo no querría para mí ese sufrimiento", afirma, confesando también su temor a las residencias y al deterioro prolongado.
Aun así, admira la figura de la protagonista, una profesional entregada que soporta no solo el esfuerzo físico, sino también el desgaste mental. Boyero no tiene claro si es una buena película, pero sí sabe lo que le ha provocado: "Sensaciones parecidas a las que vive ella". Y concluye con honestidad: es un trabajo noble, pero mientras la veía, "me gustaría estar en otro sitio".





