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Ocio y cultura

Marta Jiménez Serrano: "El problema de la vivienda tiene consecuencias en nuestra intimidad"

La escritora firma 'Oxígeno', una novela donde cuenta la intoxicación por monóxido de carbono que sufrió y las consecuencias emocionales que siguieron

Marta Jiménez Serrano: "El problema de la vivienda tiene consecuencias en nuestra intimidad"

La trama de Oxígeno (Alfaguara) no empieza por el principio, tampoco por el final. Lo hace, in media res, que diría Horacio, es decir, en el punto álgido, como ocurría en La Odisea, o Pulp Fiction, solo que aquí no estamos ante un relato de aventuras tras la guerra de Troya, ni tampoco ante un thriller de violencia entre mafiosos. La escritora Marta Jiménez Serrato utiliza esta estructura para contar su propia historia. Más bien, la historia de un día aciago de 2020, justo después de la peor parte de la pandemia. "Escribirlo, no fue una decisión. Yo creo que me rendí ante el libro. No me apetecía escribirlo, ni siquiera era muy grato, pero era algo que yo no terminaba de colocar, que no se me iba de la cabeza. Cuando pasa algo así, hay que sucumbir, y yo sucumbí al libro. No escribimos los libros que queremos escribir, sino los que nos salen. Y a mí me ha salido este", nos cuenta en una entrevista en la Cadena SER.

La autora parte de una imagen, la de ella misma tirada en el suelo del baño de la casa a la que acababa de mudarse con su entonces pareja. Había habido un escape de gas, se había intoxicado por monóxido de carbono. "Me costó muchísimo encontrar el tono de este libro. Hice varias pruebas, con varios narradores. Lo empecé muchísimas veces, pero cuando encontré esa primera página en la que ya se dice eso de 'no sé si esto es literatura, pero esto es lo que pasó', entendí el juego literario que iba a tener el libro", explica sobre cómo ha pasado de un hecho tan íntimo y demoledor, como la experiencia cercana a la muerte y la superación emocional del trauma, a configurar un relato universal, que habla fundamentalmente de la vida. "Mi intención era contar todo lo necesario para que la historia se entendiera y, al mismo tiempo, mantenerme dentro de lo elegante, no solo por las personas a las que menciono, sino también por el hecho en sí. que cuento. Hablar de una experiencia cercana a la muerte puede ser morboso, puede ser obsceno. Por eso he insistido en una cierta elegancia, algo que la literatura permite, de hecho, es uno de los pocos lugares que lo permite".

La autora va al principio del relato para contarnos cómo ocurrió el accidente, que no fue tan accidental. También viaja a su infancia y a sus experiencias con el miedo a la muerte o con la muerte misma. "Me doy cuenta de que mi madre había pasado por dos experiencias cercanas a la muerte", nos cuenta. También al inicio de la relación que le lleva a mudarse a ese piso, a esa nueva casa. "El impacto del accidente del monóxido y de haber estado a punto de morir fue especialmente duro, porque yo estaba en una situación en la que la vida parecía que se estaba estabilizando. Tenía una casa en la que me iba a quedar un rato largo, una pareja y estaba a punto de publicar mi primera novela. De repente pasó esto y esa estabilidad resultó ser también una ilusión", explica sobre el estado de incertidumbre que relata en el libro, que busca también mostrar cómo es el proceso de superación.

La novela se construye mediante una estructura perfecta. "Escribí el libro en desorden, es decir, escribí cada una de las piezas del puzle por separado. Tenía claro el inicio, empezar conmigo desmayada, y el final, terminar también conmigo, pero abriendo los ojos. Dentro de todo eso, que estuviera todo lo demás". Es así como acompañamos a la protagonista de este libro, a al autora del mismo, en ese proceso de sorprendernos por la vida. "Creo que tiene que ver un poco también con cómo funciona la memoria, con cómo funciona nuestra identidad. La memoria no es lineal, la identidad tampoco".

Dice la escritora que primero lo intentó con la ficción, género en el que se mueven sus anteriores libros, Los nombres propios y No todo el mundo, pero algo no funcionaba. Así que se atrevió a contar su propia historia. Es así, como el retrato autobiográfico se mezcla con elementos literarios, periodísticos y textos científicos, para contar la sensación de vértigo, de miedo a la muerte inherente al ser humano, más en esa época de pandemia.

"La novela tenía un problema muy grande, que es que yo me siento a escribir algo que me ha pasado a mí. Me coloco de protagonista, soy la narradora y entonces caigo en la cuenta de que yo no me acuerdo de nada, de que durante gran parte de el clímax de esta historia la protagonista está inconsciente y no tiene nada que decir", es así como comenzó una labor de documentación sobre las intoxicaciones por monóxido de carbono. "Además, contacté con el SUMA 112 para que me explicaran un poco y me dieran el vocabulario y me pusieron en contacto con el equipo que me atendió".

Hay además, crítica social, la de aquellos que miran para otro lado, aquellos, que, como su casera, no pasan las inspecciones oportunas, y aquellos para quienes la vivienda es una especulación. La villana de esta historia es una casera que no pasó las inspecciones de la caldera.

"Siempre es más obvio el error por acción que por omisión, pero la negligencia o la falta de responsabilidad puede ser gravísima. Y vivimos en un mundo tan despersonalizado", dice la autora que cita un pasaje de La Divina Comedia para hablar precisamente a aquellos que no hacen nada ante las injusticias o los errores. La causa del accidente aporta el contexto social, político y económico a una novela que habla sobre vivir. "El tema de de la vivienda, de cómo la estamos vendiendo y alquilando y de cómo están los precios es un problema económico y social transversal. Yo he intentado que se viera cómo eso nos afecta a la intimidad, como eso nos afecta como personas. Los problemas económicos tienen consecuencias en la intimidad de cada uno de nosotros", afirma sobre este relato de clase, duro, intenso, profundamente sincero y hasta trepidante, que habla de la amistad, de la familia y del amor.

Pepa Blanes

Es jefa de Cultura de la Cadena SER. Licenciada...