La Hora Extra
Ocio y cultura

Miguel Falomir: "Queremos que venir al Prado no sea como ir en metro en hora punta"

El museo no quiere colapsar como el Louvre y presenta una programación para 2026 centrada en grandes temas y no en los nombres propios de otros años

Museo del Prado / Cristina Arias

Tras un 2025 de récord en número de visitantes, en el que se han superado los tres millones y medio, y frente a las apuestas de otros grandes museos internacionales, el Museo del Prado dedica su programación del nuevo año a grandes temáticas y no tanto a nombres, como en temporadas anteriores. "El Prado no necesita un visitante más pero sí perfiles más distintos. Está el ejemplo del Louvre, que ha colapsado de éxito, si entendemos el éxito como la afluencia masiva de visitantes. Nosotros intentamos mantener la calidad de la visita para que venir al Prado no sea como ir en metro en hora punta", ha explicado en la presentación el director de la pinacoteca Miguel Falomir.

La programación de 2026 no solo gira en torno a las exposiciones temporales, también a las actividades que organiza, los itinerarios y los planes de estudio, siempre manteniendo su compromiso con lo público, y con el eje central del Plan Anfitrión, un proyecto holístico con el que el museo quiere incrementar la calidad de la experiencia del visitante desde distintos puntos de vista. "Se trata de optimizar todos los recursos que tenemos. Vamos a perseverar en aquellas medidas hasta ahora positivas, como prohibir hacer fotografías, optimizando los accesos al museo, o redimensionando los grupos de visitas. El gran problema que tienen los grandes museos, que en algún casos llega al delirio, es que el visitante no puede ser soberano. Cualquiera que viene al Prado puede estar ocho horas o 5 minutos. Todos los museos del mundo tienen unas salas sobresaturadas y otras que están vacías, en el caso del Louvre es el paroxismo. Lo que se trata es intentar que el museo optimice su espacio e interesar al público no solo por sus obras icónicas, que pueden servir de reclamo inicial, pero cuando uno pueda acceder a ellas que no piense que está en medio de un bosque de brazos. Si comparamos los tres millones y medio de visitantes con los nueve del Louvre parecen pocos pero nuestro espacio es ocho o diez veces más pequeño, eso significa que El Prado tiene muchos más visitantes por metro cuadrado que el Louvre y no colapsa. Nuestro objetivo es que no colapse y poder seguir brindando una experiencia grata al visitante".

Un año más variado, centrado en temáticas más que en nombres

Frente a las grandes monográficas de 2025 que El Prado dedicó a Veronese, Mengs y Juan Muñoz, este 2026 va a ser un año más variado. Entre los proyectos más destacados, y en el que el museo lleva trabajando varios años, está 'El Prado en femenino', una iniciativa pionera sobre el papel de las mujeres en el patronazgo del arte y en la configuración de las grandes colecciones del museo. "Éste va a ser el año de las tres reinas", ha explicado Falomir. "Las tres tuvieron un papel fundamental en las Colecciones Reales" y van a tener protagonismo en el museo con distintas actividades. Después de Isabel de Farnesio, la siguiente protagonista será Cristina de Suecia, coincidiendo con el 400 aniversario de su nacimiento. La renovación de sus salas estará centrada en su pasión por la escultura clásica. El plato fuerte será la exposición dedicada a Mariana de Austria, el próximo mes de diciembre, figura capital en la historia de nuestro país, y gran promotora artística de su tiempo. La muestra servirá para trazar la evolución de su imagen a lo largo de diferentes etapas de su poder, y para proyectar esa imagen en un momento de crisis de la Monarquía Hispánica.

'Mariana de Austria, reina regente' de Juan Carreño de Miranda / Federico Pérez

El Prado también va a dedicar este año varias de sus exposiciones a nuevas geografías y cronologías inusuales para el museo. "A la manera de Italia. España y el gótico mediterráneo (1320-1420)", la primera gran exposición del año, estará dedicada a mostrar la influencia de la creación italiana en el paisaje artístico de la Edad Media en los reinos españoles. "Es una exposición inédita, logísticamente muy compleja, son obras sobre tabla y textiles muy delicados procedentes de toda Europa". Para esta exposición, El Prado ha restaurado varias obras muy importantes de patrimonio ajeno. La otra gran exposición temporal dedicada a estas nuevas geografías será la dedicada al arte alemán a través de la obra de Hans Baldung Grien, artista destacado de principios del siglo XVI.

'Las edades y la muerte' de Hans Baldung Grien / Jose Baztan Lacasa

Y la tercera gran línea de trabajo para 2026 está dedicada a los últimos 25 años del museo, según Falomir, los más decisivos para la pinacoteca tanto en el aumento que ha experimentado en número de visitantes, como en número de obras adquiridas, más de 13.200, y en espacio incorporado al museo. A partir de junio, 'Prado. Siglo XXI' mostrará la profunda transformación de la institución en este tiempo a través de las obras adquiridas y de confrontaciones estadísticas, de objetos, fotografías y documentales que nos enseñarán un museo activo y en movimiento. "El museo no es una institución cerrada, se tiene que estar reinventando todo el rato para mantener su liderazgo cultural. Sin planes estratégicos y de futuro es difícil hacerlo". Entre las nuevas iniciativas que va a poner en marcha el museo estará el nuevo programa con alumnos de bachillerato, "queremos que sepan que aquí pueden desarrollar su actividad profesional. Hay que buscar la cantera antes de la universidad".

'La Virgen de la granada' de Fra Angelico / Baztán Lacasa, José

En el marco de esta idea de repensar el Prado, el museo presenta 'Una obra, una historia', una iniciativa que nos planteará un relato que trascienda la propia materialidad del cuadro. Lo hace con 'El año del hambre de Madrid' de José Aparicio. Se trata de una obra que hace 200 años era la más importante del museo, que marcó el inicio de la crítica de arte moderna y de la opinión pública, sobre el hambre y la dignidad de los madrileños en época de la ocupación de los franceses, y que tiempo después acabó convirtiéndose en una de las obras peor valoradas del museo, de la que terminó desprendiéndose. "La valoración de las obras hay que entenderla cuando se hacen pero también cómo evoluciona a lo largo del tiempo. En apenas cien años la mejor obra del museo puede convertirse en la peor".

'El año del hambre de Madrid' de José Aparicio / Arias Horas, Alfredo; Otero Herr

En noviembre el museo conmemorará el centenario del fallecimiento del poeta Rilke, con una exposición que explorará la importancia de su experiencia con el arte español. Y la sala 60, donde rotan las exposiciones del siglo XIX, tendrá dos muestras dedicadas a la fotografía, una centrada en las imágenes tomadas de las obras del museo, y otra sobre el universo del artista ante la cámara. Es lo más destacado para un año en el que seguirán avanzando las obras del Salón de Reinos y la remodelación y optimización de la colección permanente del museo. "Es verdad que las exposiciones temporales llaman más la atención pero nosotros nos sentimos muy privilegiados porque la mayoría de los ingresos vienen de las visitas a la colección permanente, y eso nos quita presión. No tenemos que acudir a las temporales para generar dinero y eso nos da libertad intelectual".