Vox se lanza a por el votante obrero en la calle pero rechaza las medidas sociales en el Congreso
La ultraderecha busca aumentar su espacio electoral conquistando al votante de clase trabajadores con discursos que no aplica
Vox se lanza a por el votante obrero en la calle pero rechaza las medidas sociales en el Congreso
La ultraderecha ha encontrado en el problema de la vivienda un asunto con el que conquistar al votante de clase trabajadora al que lleva un tiempo buscando para ampliar su espacio electoral. Según la última encuesta de 40dB para la Cadena Ser y 'El País', Vox es ahora mismo el partido que más crece a costa del PSOE, y en la formación de Abascal quieren seguir pescando en ese caladero. Para ello, traen al debate asuntos como el feminismo, la inseguridad o la vivienda, temas que creen que interesan a ese electorado, pero votan sistemáticamente en contra de cualquier medida que pueda beneficiarlos en el Congreso.
"Manifiestan un discurso para ganar a un votante y cierta legitimidad social, para provocar un recambio en las élites, pero para ejercer las mismas políticas. Entonces, en el Parlamento no se van a mover una coma de votar al lado de los grandes propietarios inmobiliarios. Pero no es contradictario con ejercer una retórica muy fuerte en los barrios obreros, en los que se empieza a extender la idea de que están desamparados", explica el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense Eduardo Sánchez Iglesias.
El ejemplo más reciente es, precisamente, en materia de vivienda. Vox celebra el anuncio de Trump sobre prohibir que los fondos de inversión puedan comprar inmuebles destinados a vivienda, pero en España votó hace solo dos meses en contra de una medida muy similar propuesta por Sumar y anuncia que votará en contra si vuelve al Congreso. En los últimos meses, la ultraderecha tampoco ha apoyado en la Cámara Baja otras medidas sociales, como la subida de las pensiones, los permisos de paternidad, la reducción de la jornada laboral o la prórroga del escudo social.
La culpa, siempre de la inmigración
Su diagnóstico para el grueso de los problemas es el mismo: la inmigración. Vox culpa a las personas extranjeras de la escasez de casas, de la escasez de ayudas o de la inseguridad. "Ahora básicamente lo que hacen es centrarse en culpar a la inmigración, tú no tienes vivienda porque te la quita el inmigrante. Utilizan axiomas falsos y la gente se los cree", señala Antonio Álvarez Benavides, doctor en Sociología y profesor de la UNED, que lleva años estudiando a la ultraderecha española.
El experto ha entrevistado para varios de sus trabajos a votantes de la ultraderecha en los que ha calado ese discurso. "Es otra de las cosas que ha conseguido Vox, que haya gente con ideas que aparentemente no son de extrema derecha, que no son supremacistas, que no son necesariamente radicales, pero que ven compatibles su forma de vida, incluso siendo de clases sociales desfavorecidas, con apoyar este tipo de partidos, que son abiertamente neoliberales", señala Álvarez Benavides.
Los expertos señalan, además, que en muchos casos su postura en las votaciones del Congreso trascienden menos que sus discursos.
Atraer a este votante de la periferia es vital para que la ultraderecha pase de ser residual, a una fuerza de Gobierno. "Quieren ser la nueva élite dirigente de este país. Ese es el objetivo y para eso tienes que crecer electoralmente. ¿Y a través de qué discurso? Pues el gran conflicto social que hay latente en este país, que es la vivienda. Así que de manera muy retórica, muy demagógica, intentan ocupar ese espacio", explica Sánchez Iglesias.
En Vox presumen de que, con esa estrategia, ya consiguen rascar votos a la izquierda. "Vox está hablando de los problemas de la gente y por eso estamos siendo el partido que recibe más votantes que votaron a Pedro Sánchez en 2023", señalaba este pasado martes Santiago Abascal.
Julia Molina
Es periodista en la Cadena SER desde 2017. Estudió...Es periodista en la Cadena SER desde 2017. Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y cursó el Máster de Periodismo UAM-El País.