Todas falsas
Con la violencia machista cuando se da el caso de alguna denuncia falsa se pone en duda la ley que persigue esos crímenes atroces contra las mujeres
Najat El Hachmi: "Si todas las que hemos sufrido violencia denunciáramos de repente, colapsaríamos las comisarías y los juzgados"
Hay gente que defrauda la Seguridad Social, pero no por ello llegamos a la conclusión de que sería mejor que no existiera la Seguridad Social. Hay quien hace trampas a la hora de cobrar un seguro cualquiera, pero no se nos ocurre que el problema sea la existencia misma del seguro en cuestión. En cambio, con la violencia machista cuando se da el caso de alguna denuncia falsa o siquiera poco clara, se pone en duda la ley que persigue esos crímenes atroces contra las mujeres.
Hace ya tiempo que los discursos de la extrema derecha penetran en todo lo que tiene que ver con la igualdad y en el caso de la violencia hace lo que ha hecho siempre el patriarcado: negarla y achacarla a otras razones para no admitir siquiera la existencia del supremacismo machista. Si antaño se justificaba el maltrato (algo habrá hecho) ahora se extiende la duda sobre todas las víctimas inflando las cifras de las supuestas denuncias falsas.
La verdad que no quieren ver quienes se disfrazan de objetivos escondiendo su misoginia es que somos muchas más las mujeres que no hemos denunciado a nuestros agresores que las que acusan en falso. Si todas las que hemos sufrido violencia física o psicológica o sexual fuéramos de repente a la policía, colapsaríamos las comisarías y los juzgados. Porque aunque se abone esa sospecha y se diga que es un chollo para nosotras denunciar el caso es que pocas veces sale a cuenta. Y si no sale a cuenta las denuncias de la violencia real, ya me dirán cómo va a salir a cuenta poner una denuncia falsa.
Najat el Hachmi
Najat el Hachmi (Nador, Marruecos, 2 de julio...Najat el Hachmi (Nador, Marruecos, 2 de julio de 1979) es una escritora española de origen marroquí. Licenciada en filología árabe por la Universidad de Barcelona, obtuvo el Premio Ramon Llull de novela en 2008 por L'últim patriarca (El último patriarca).