La brutal represión en Irán: “Persiguen y matan a la gente en los hospitales”
Los muertos por la represión de las protestas superan los tres mil. Analizamos si éste puede ser el final del régimen de los ayatolás y la capacidad del heredero al trono, Reza Pahlaví, para gobernar el país en el futuro

La ciudad de Rasht, en el norte de Irán, tiene una plaza principal que suele ser centro neurálgico de las protestas contra el régimen. Ya lo había sido en 2019 y en 2022 y, en esta última revuelta, volvió a congregar a miles de personas. Pero a las dos horas de iniciarse la manifestación, intervino la Guardia Revolucionaria. “Empezaron a salir de todos los rincones de la plaza, así que el único lugar por el que pudo huir la gente fue por el bazar, un viejo mercado hecho principalmente de madera”, relata Reza, abogado iraní exiliado en Londres. La respuesta del régimen fue prender fuego al bazar. “Querían quemar a la gente viva, sin importar que fueran mujeres o niños, y cuando la gente empezó a salir corriendo del bazar, les dispararon”.
Reza nació y creció en un Irán en el que tenía prohibido escuchar música, bailar o llevar camisetas de manga corta, y ha participado en protestas contra la dictadura desde 1996. Tras las manifestaciones de 2019 tuvo que huir del país. Asegura que son pacíficas, “puramente orgánicas”, y que la gente solo pide los derechos humanos básicos que les han negado durante 47 años. Con el ejemplo de la matanza de Rasht, denuncia el nivel de brutalidad de la represión del régimen iraní. “Ven una amenaza y atacan. Atacaron a los manifestantes y luego culparon a Estados Unidos y a Israel diciendo que quienes dispararon eran espías”.
“En los hospitales no hay espacio para los cadáveres. Han matado a mucha gente”, lamenta. Los testimonios que le han llegado hablan de manifestantes perseguidos incluso en el hospital. Cuatro jóvenes fueron asesinados en la UCI por unos agentes. Cuentan que la plaza se convirtió en una zona de guerra. Las fuerzas de la Guardia Revolucionaria llevaban armas grandes con munición real y disparaban contra la gente. Pero la gente no huía con los disparos, sino que empezó a caminar hacia ellos. “Cuando hablo con muchos de mis amigos en Irán, también con mis primos, me dicen que han llegado al punto en que habían perdido la esperanza de vivir en Irán. No querían dar marcha atrás... o morir o ganar. Y por eso el número de bajas es tan elevado”, explica Reza.
¿Puede caer el régimen en manos de Pahlaví?
Más información
Esta nueva ola de protestas no es como las anteriores. Los muertos por la represión superan los tres mil. Desde el 8 de enero, el régimen de los ayatolás ha aislado el país del resto del mundo con un bloqueo casi total de las comunicaciones de Internet y telefonía.
El analista político experto en Irán y Oriente Medio Daniel Bashandeh cree que la República Islámica, que hasta ahora se ha mantenido gracias a la fuerza, al aparato de las guardias revolucionarias y al control de los recursos, cada vez más representa a una minoría frente a la mayoría social que reclama cambios y mejores oportunidades. Sin embargo, asegura que la cohesión interna del régimen “no presenta fisuras” en este momento. “Vemos un pulso entre la población que quiere abrirse paso y un régimen que se está refugiando en una cohesión interna para mantener sus privilegios”, explica. Por eso todo dependerá de lo cohesionado que esté el régimen.
Eso sí, en la región sufre un aislamiento mucho mayor que en las crisis anteriores. En su exportación de la revolución a través de sus aliados, como Hezbolá o Hamás, la República Islámica se ha ido haciendo más vulnerable dentro de Irán. “En clave interna, hay una mayoría que no se ve representada en este sistema político”, subraya el analista. El régimen no se ha reformado en las oportunidades que ha tenido, mermando la percepción de la gente sobre él. Y a esto se ha sumado el efecto de las sanciones internacionales que tienen como objetivo debilitar el país y la amenaza directa por parte de Estados Unidos.
Quien alienta esas protestas desde Estados Unidos y reclama su capacidad para liderar el país en el futuro es Reza Pahlaví, hijo del último Sha de Persia, ayudado por el poder económico que han puesto a su servicio países como Israel. Pero la oposición iraní en el exilio no tiene tan claro que vaya a lograrlo. Hamid Hosseini, portavoz de la Asociación Iraní Pro Derechos Humanos en España, cree que intentan instaurar el relato de que el ideal para la oposición de Irán es establecer un régimen monárquico, pero insiste en que es un relato falso. “Pahlaví salió de Irán cuando tenía doce años y jamás ha vuelto desde entonces”, recuerda. “Nunca ha tenido un papel destacado en la oposición iraní que ha luchado contra el régimen durante décadas”.
Por eso, Hosseini piensa que, si Pahlaví regresara a Irán como rey y estableciera un régimen afín a Israel y Estados Unidos y al servicio de sus intereses, el futuro del país sería “muy oscuro”, porque “hay inmensas mayorías que no aceptarían esta alternativa”. Teme que incluso podría haber una guerra civil en Irán.




